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Su cariño por el Real Madrid le vino por herencia familiar. Pasó de cero a cien en un instante, de no entender muy bien lo que pasaba dentro y fuera del césped a verlo desde dentro del Santiago Bernabéu. Le enamora la radio, echa de menos aquellas tardes con la oreja puesta en el transistor, en las que no solo estaba pendiente del partido de su equipo, sino de lo que ocurría en cuatro o cinco estadios más. Quiso ser periodista deportivo, pero el desencanto con la profesión y la vida le llevaron por otros derroteros. Ahora es community manager de La Resistencia y de La Vida Moderna, también lo fue del extinto No Te Metas En Política. Álex Pinacho (Madrid, 1988) nos brinda una charla con palabras sinceras en las que no se declara un seguidor apasionado del fútbol, pero que le encanta usarlo como excusa para unirse con sus colegas, abarrotar su casa y despachar unas risas.

Querías ser periodista deportivo. ¿Qué te llevó a cambiar de idea?

Al principio, cuando empecé la carrera, me interesaba el mundo del deporte. Siempre desde pequeño había escuchado mucho la radio, el Carrusel. La radio nocturna siempre me había gustado. Sin ir más allá de la superficialidad del buen rollo, del compadreo, me interesaba mucho la información deportiva y poco a poco me fui desencantando. Vi que era un mundo que no me interesaba demasiado. Tuve la inmensa suerte de que mis primeras prácticas fueron en Marca, el diario más vendido del país, y la experiencia fue la hostia porque empecé por todo lo grande. Pero empecé a ver las tripas de todo aquello, de cómo funciona el periodismo deportivo y vi que no me encajaba. Entonces, me pasé a Radio Marca y poco a poco fui priorizando lo que más me interesaba.

Como amante de la radio, ¿echas de menos aquellas tardes con cuatro o cinco partidos a la vez?

La verdad es que sí. Es algo que suena muy a yayo, decir la radio de antes. La radio va cambiando según necesidades. Aquello que recuerdo era bastante divertido, porque era un carrusel de emociones. Joder, estabas pendiente de tu partido, a lo mejor conectaban con otro y era mucho más interesante. Iban salpimentando las narraciones y era bastante emocionante, la verdad. Sí que lo echo en falta.    

¿Cómo comenzaste en el mundo humor?

Una vez que entré en Cadena Ser, empecé en Hoy por Hoy con Francino. Entonces, cuando él se pasó a la tarde, lo propuso. Como era un cambio radical de horario, lo propuso al equipo. Él quería mantenerlo, pero evidentemente era un cambio muy grande. Entonces, se lo propuso a todo el mundo. Yo estaba estudiando por aquel entonces e incluso me venía mejor y así podía compaginar las clases con ir a trabajar. De ahí, ya pasé a La Ventana y vieron que encajaba en el equipo de Todo por la radio, que sigue siendo la franja de humor del programa. Toni Martínez, subdirector del programa y director de esa hora, confió bastante en mí, me dejó bastante libertad a la hora de hacer producción y guion de toda la hora. Me lo pasé muy bien. Ganamos el premio Ondas al Mejor Programa. Justo en esa época, surgió el proyecto de La Vida Moderna. Necesitaban a una persona, me lo propusieron y poco a poco se fue haciendo una bola de nieve.      

¿Cómo te aficionaste al fútbol y te entró el gusanillo del Real Madrid?

En mi casa siempre hemos visto y escuchado el fútbol. Mi padre, que falleció cuando yo tenía 15 años, siempre de pequeño me llevaba al campo. Yo era socio del Real Madrid. Mi padre me hizo socio con cuatro años. Los precios no eran como los de ahora y se podían pagar varios abonos. Sí que iba desde muy chico al estadio. Ver desde pequeño el Santiago Bernabéu es la hostia. Era pasar de cero a cien directamente. Mi primera experiencia con el fútbol en directo era con el Bernabéu. Ha habido buena racha deportiva en los últimos años. Tampoco era muy consciente cuando era pequeño de qué se ganaba o no se ganaba. De hecho, ahora como no hay emisiones deportivas hay muchas reposiciones, hace poco estaba viendo un poco de fondo la Séptima. Evidentemente, no me acuerdo del partido. Lo he vuelto a ver alguna vez, pero de pequeño no sabía cómo jugaba el Madrid o la Juventus. No sé el contexto exacto de todo. Poco a poco, de pequeño, te dejas llevar porque el equipo gana. No es como en otras casas que el chaval acaba siendo de un equipo distinto al de sus padres o su hermano. En mi familia, por lo general, somos del Madrid. De ahí, de seguir los partidos, de verlos con mi padre, de ir al estadio, me salió el gusanillo por el deporte. También he jugado mucho al fútbol con mis amigos. Como siempre, desde pequeño, me ha gustado el periodismo, me interesaba mucho la radio deportiva y la radio en general, las cosas fueron un poco solas.           

 

“Empecé a ver las tripas de cómo funciona el periodismo deportivo y vi que no me encajaba”

 

Has dicho que jugabas, ¿qué tal se te da?

Un paquete. Hace mucho que no juego. Por suerte, nuestro grupo de amigos tenía un equipo. Nos juntábamos en Vicálvaro y al principio en Moratalaz y éramos unos paquetones. Nuestro mayor hito fue ganar al primero de la liga, joderle la temporada y ya está. Ganábamos al primero y luego perdíamos contra todos. Era muy divertido aquello. Lo divertido ahí era el tercer tiempo. Era para reunirnos todos y era bastante gracioso. Pero, vamos, paquetes. Éramos unos paquetones. Yo jugaba de lateral derecho. Y quién no se cansaba, jugaba. No era que nadie tuviera dotes o fuera superdotado para el fútbol. Era el que no estuviera cansado que juegue, porque si uno viene de resaca… al final eso es un correcalles corriendo detrás del rival y ya está.

¿Teníais un nombre gracioso en el equipo?

Que va. Era el nombre de nuestro grupo de amigos. Lo llamábamos Chocotados. No era como el Bayern de los Caídos. No le pusimos el nombre de nadie ni nada. Pusimos nuestro grupo de amigos y ya está.

El Madrid en su historia ha vivido muchos recuerdos, y muy buenos. ¿Con cuál te quedas?

Creo que lo que más me viene es la Décima. Sí, esa rachita de Copas de Europa que tuvo el Madrid. Es que eso es historia del fútbol y de la Champions. No soy especialmente futbolero, no soy muy pasional para el fútbol y tampoco mi grupo de amigos. Si nos eliminaban o perdían, pues, bueno. La verdad, prefiero que gane y tal. Era bonito porque nos juntábamos muchos, de hecho, en mi casa, para ver los partidos de Champions. Cuando tenía tiempo. Nos juntábamos aquí 15-20 personas y era mega divertido, porque no solo era ver el partido, sino todo lo de antes. Era una excusa para reunirnos. Aquellos años seguidos ganando Champions, juntándonos entre semana, los findes para ver los partidos, nos unió mucho. La verdad, es que ahora se echa un poco en falta, porque entre que nos hemos desenganchado y ahora, evidentemente, la situación no lo permite, pero antes de que se parara el campeonato tampoco es que nos juntásemos como aquellas veces. Fue una etapa muy bonita.     

 

“Nuestro mayor hito fue ganar al primero de la liga, joderle la temporada y ya está”

 

¿Y en cuál hubo más comedia?

La época de Jesús Gil, Lorenzo Sanz, la deriva deportiva que tenía el Madrid fichando a personajes como Faubert o Gravesen. Aquella época fue bastante graciosa. Incluso con el Madrid de los ‘galácticos’ que veías jugar a gente como Émerson, que era un cojo. Esa debacle deportiva tiene cierta comedia. Es como un equipo que es a priori favorito a todo es tan desastre. Viendo algunos años con perspectiva, la caspa que había en el fútbol de los 90, las celebraciones, las declaraciones, la forma de comportarse de los futbolistas, es gracioso ver cómo ha cambiado todo. También es un poco injusto el prisma, porque lo estamos valorando desde la actualidad, pero es inevitable no reírse, no solo del Madrid, sino de cómo era la liga, los campeonatos, todos los jugadores, las relaciones institucionales, cómo se fichaban, cómo se presentaban a los futbolistas. Era bonito también de ver porque eran cosas mucho más humanas. Ahora hay un trato mediático tanto de ellos mismos como de la gente que les rodea, que convierte a los futbolistas en seres inalcanzables. Viendo aquello ahora, es entre un desastre humano y precario, un compendio un poco de ambos.        

Los jugadores que han ido a La Resistencia han demostrado que pueden salir de las frases típicas. ¿Qué parte de culpa tenéis?

Nosotros nada. Al programa han venido futbolistas y hay veces que la información deportiva o la presión mediática que tienen les obliga a medir extremadamente sus palabras. Al fin y al cabo, todos nos tomamos muy en serio el fútbol, no les permitimos tener ninguna inflexión sobre sus opiniones y ser autocríticos. Hay veces que se lo toman demasiado mal. No pueden entender que se hable mal del propio juego del equipo, por ejemplo, o que, a lo mejor, pierdan, concedan una entrevista y que salgan riéndose. Es absurdo, evidentemente, son seres humanos y es su trabajo, pero también tienen un lado humano. Entonces, creo que hay contextos en los que están más liberados, en los que el fútbol no es lo que está en primera fila, en los que ellos se sienten mucho más relajados y saben que pueden mostrarse más ellos mismos. Creo que es una faceta muy interesante, pero no solo de los futbolistas, sino de los deportistas de élite, que no solo les veamos en las típicas ruedas de prensa en las que son correctos y no dan ni siquiera un titular. Ya vas a la rueda de prensa sabiendo lo que van a decir. Es simplemente para mantener el buen clima con la afición, poco más y que no se hable de ellos. Al fin y al cabo, eso es muy importante porque la presión mediática que tienen luego entiendo que les repercute dentro del vestuario y eso debe ser bastante duro. No creo que el periodismo deportivo sea malo en nuestro país. Sí que crea y genera muchas situaciones en las que los futbolistas se ven muy perjudicados y perseguidos. En algunos casos, creo que de forma injusta. Los futbolistas cuando salen de ahí son personas que tienen intereses que van más allá del fútbol. Entonces, tienen inquietudes y salidas cómicas bastante graciosas.

¿Y qué hay del pique con Piqué?

No hablamos en privado, la verdad. Alguna vez nos hemos respondido alguna cosa en Instagram, pero no nos llevamos. Me parece un tipo excelente. Ya tenía muy, muy buena idea de él antes de lo que pasó con La Resistencia y lo demostró una vez más en las entrevistas que hizo con nosotros. Se le ve un tío muy inteligente, que, en el buen sentido, está por encima de todas esas críticas y de toda opinión que él mismamente genera. Tiene mucha cadera cómica, aguanta muy bien la broma, sabe desenvolverse muy bien. Nosotros ya hemos visto evidentemente la entrevista y quien la haya revisionado comprobará que está en su salsa, muy cómodo y es bastante de agradecer con todo lo cruel que somos nosotros y siendo de un club como es el Barça. Esos equipos se protegen y miden la exposición mediática de sus futbolistas. La primera entrevista, que fue a raíz de que quería venir de público y yo le contesto, fue en cuestión de dos días que se cerró. Creo que fue un martes y el jueves vino. Estaba en Madrid y se hizo la entrevista. Creo que eso es una rareza, pero no debería ser así. Debería ser un poco como el fútbol de hace unas décadas, que eran más cercanos y los clubes permitían más exposición mediática. Cosas así se agradecen tanto para el público como para el resto de futbolistas. Alguna vez lo hemos comentado, muchos futbolistas ven el programa y ven que les gustaría poder hacer ese tipo de cosas. Pero muchas veces son los clubes los que no lo permiten por miedo a…

Ahora es más fácil ver a un futbolista en YouTube que en cualquier medio de comunicación.

Sí, hay distintos escaparates en los que se permite acceder a ellos. Por ejemplo, hay entrevistas con gamers o ahora hacen Twitch. Es que es maravilloso que estén en otro escenario que no sea la rueda de prensa o simplemente en el campo de fútbol. Y sin necesidad de que se hable nada de fútbol. Siempre que sea orgánico y que les apetezca a ellos, no cuando haya una marca detrás y que les convenga. Pero siempre que sea espontáneo como entiendo que son algunas de las veces que salen en YouTube, en entrevistas o cualquier otra actividad que se sale del circo habitual sí que se agradece mogollón que se les vea más. Tampoco es que sea un futbolero muy pasional ni tampoco sigo la información deportiva al milímetro, entonces, tampoco es que pueda decir si es más o menos. Pero, cuando veo que ocurre, me parece mucho más interesante que, por ejemplo, una entrevista en equis periódico por no citar ninguno. A veces son un poco de prejuicios porque sale un poco de la norma, no por contenido, sino por formato.      

 

“La caspa que había en el fútbol de los 90, las celebraciones, las declaraciones, la forma de comportarse de los futbolistas… Es gracioso ver cómo ha cambiado todo”

 

Es difícil dejar de trabajar cuando lo haces con un teléfono móvil que siempre llevas encima. ¿Cómo te evades?

Ya, eso me pasa bastante factura a veces. Por suerte y por desgracia, estoy en dos programas muy potentes. Debo ser bastante minucioso y exigente con lo que hago. Tanto en el tiempo trabajando, con Instagram o con lo que sea, como en el de descanso, tengo que usar el móvil. Hay veces que termino de trabajar o que tengo un descanso y digo: ‘voy a ver mis redes o voy a consultar algo que a mí me interesa’, pero ya no es solo con el móvil también es con el ordenador. Entonces, hay veces que tengo una carga de exposición de pantalla que es bastante dura. Y, bueno, sobre todo, estos días que estoy prácticamente en mi cuarto, que es donde tengo mi escritorio y mi ordenador, es que todo el rato con la pantalla. Sí, es un poco cansado. Como se suele ver el uso de Instagram como algo del ocio, creo que, a día de hoy, no todo el mundo valora el tiempo que se invierte a la hora de hacer bien las publicaciones, porque, como nosotros lo utilizamos también, no es algo que sea ajeno. ‘Pues, bueno, esto es poner un storie. Esto es una chorrada. Esto lo hago yo’. Entonces, se tiende mucho a minusvalorar un poco ese trabajo. Lo que lleva, por ejemplo, un visionado de unos stories de diez, quince segundos a lo mejor son un par de horas a veces, no digo siempre. El tiempo a lo mejor son diez minutos, pero la preparación ha llevado horas. Acumulándolo al cabo del día… ¡es que acabo hasta la polla del móvil!

Incluso estarás con tus amigos tomándote una cerveza y no pararan de enviarte cosas.

Hay veces que viendo una peli o aquí en mi casa saco el móvil y digo: ‘Tío, déjalo. Estás en tu momento de descanso o de fin de semana. Deja el puto móvil’. Hay veces que he adquirido ese vicio, pero otras también, creo que desde hace unos años, me he marcado que en fines de semana nada. Cuando tengo claro que tengo que descansar, dejo el móvil, o sea, no publico, no contesto y si estoy de vacaciones no publico nada. Alguna vez me ha pasado que me ha llamado un jefe que quería que publicase una cosa y yo estaba en la comida de Navidad con mi familia. ‘Es que tienes que publicar esto’. Es que no lo voy a hacer. Pues, nada, enfado y ya hablaremos. Es que esto no va así. Muchas veces la percepción del community manager es que no tienen ni horario ni descanso y que tienen que estar 24/7. Eso es un error de primero de trabajo. No tenemos porqué estar todo el rato enchufados. La forma de llevar las redes la llevo de forma muy personal. Es evidente que pongo muchas cosas sin pasar un filtro, digamos, de ir preguntado a compañeros o a una estancia superior. Me dejan bastante libertad para publicar lo que yo quiero. Entonces, sí que es verdad que contesto cuando tengo tiempo libre porque la llevo de manera muy personal. Hay cosas como la de Piqué que yo estaba comiendo. Pues, en ese momento, me levanto un momento, le pongo lo del público y sigo comiendo. Me contradigo en ese sentido porque es mi momento de descanso. Sí que intento estar bastante alerta y sacrificar mi tiempo libre. A lo mejor debería saber cortar un poco más los tiempos. 

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¿Llevas muchas videollamadas con las amistades?

La verdad es que no. No hago muchas videollamadas. De hecho, valoro cuando alguien me llama por teléfono y no por videollamada, porque… ¡estamos viendo todos una cantidad de papadas, que no nos merecemos! Hay gente con la que he hecho videollamadas que he estado más tiempo sin verla. Tampoco pasa nada. Ya veremos más adelante, eso sí. Para las grabaciones sí que hacemos Zoom. Con mi madre evidentemente sí que hago videollamada. Con los colegas el fin de semana sí que nos ponemos todos juntos cada uno en el salón de su casa y nos tomamos ahí una cañita. Pero nada que no estemos haciendo la mayoría de personas. La verdad es que no hago muchas. Procuro tirar más de teléfono.

Cuando contactamos para la entrevista comentaste que podría ser divertida, ¿lo fue?

Sí, hombre, claro, joder. Ha sido interesante la conversación. Me ha hecho recordar cosas de cuando era chico, sobre fútbol, mis amigos. La verdad es que sí. Ha sido divertido.     

 

“Se debería pensar que el fútbol no es prioritario”

 

Mola entrevistar a alguien con cierta pasión sobre lo que rodea el fútbol pero sin que esté dentro de él.

De verdad, es que yo no me enfado para estas cosas. De hecho, si se sigue lo que publico desde hace tiempo, soy bastante cañero con el Madrid, porque me parece que el madridismo se enfada especialmente. Me parece gracioso, simplemente me parece gracioso, porque creo que hace gracia meterse con los grandes. Incluso con el Barça, con el Atlético, con el Madrid. Mola darles caña. Hay ciertos clichés entorno hacía el Real Madrid, que si es un equipo de Franco y tal. Es muy gracioso recurrir a estas cosas, porque la gente se enfada mucho y no entienden que es broma. Ni puedo pensar lo que estoy diciendo. Así funciona a veces la comedia. Te despiertas, te pillan a contrapié y es gracioso. Hay veces que evocamos ciertas ideas que no tienen por qué ser acordes con la realidad. Creo que se debería pensar que el fútbol no es prioritario.

 


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Fotografía de portada: @LaResistencia (Twitter).