En estos días en los que debemos pasar las 24 horas encerrados entre cuatro paredes, leemos, vemos series, películas, partidos antiguos o jugamos a la consola online. Pero, ¿cómo hubiera sido este confinamiento en los años 90, siendo niños? Sin internet, había entretenimientos futboleros de toda clase. Aquí proponemos un top 10 para los más nostálgicos:

 

1- La Liga Fantástica

Cuando el verano agonizaba y ya había que guardar en el armario las camisetas de Cobi o de Curro -las de bajar a la playa-, teníamos el consuelo del regreso del fútbol y, por ende, de la Liga Fantástica de Marca. Con unos fondos limitados, había que confeccionar una plantilla para afrontar la temporada con garantías. Pasábamos el inicio de septiembre eligiendo un bloque compensado y rompiéndonos el coco para cuadrar el presupuesto. Para activarlo había que enviar el manuscrito por correo y esperar respuesta en el buzón. La felicidad llegaba por correspondencia. Con un papel, un lápiz y la Guía Fantástica pasamos cientos de horas de encierro en la habitación.

 

2- Las latas de USA’94

Es imposible acordarse de Letchkov, Brolin, Caminero o Alexi Lalas corriendo por los soleados estadios de Estados Unidos sin que aparezcan por nuestra mente estas míticas latas de Coca-Cola. El diseño era muy sencillo: Striker (la mascota de USA’94) portando la bandera de cada uno de los países participantes. Y es que si uno era buen aficionado, había que coleccionar las latas de las 24 selecciones antes de que terminara el Mundial, no había otra. Una motivadora actividad para días de confinamiento en los que, al fin y al cabo, hubiera estado permitido ir al supermercado a comprarlas. Lo del exceso de azúcar ya es otra cosa.

 

3- El PC Calcio 4.0

El PC Fútbol marcó nuestra infancia. Poco más podemos descubrir en estas líneas. Pero, antes de que se añadieran otras ligas al simulador además de la española, hubo versiones menos recordadas para los más insaciables. En la temporada 94-95 salió la versión pc-futbolera del Scudetto. La mejor liga del mundo de aquella época encarnada con la que -para muchos- fue la mejor versión del juego de Dinamic Multimedia, la 4.0. Casi nada. En unos tiempos en los que no teníamos las competiciones extranjeras tan al alcance, aquel ‘mánager’ nos sirvió para enamorarnos dirigiendo al Milan de Weah, a la Fiorentina de Batistuta o a la Juve de Ravanelli. Mi vengono i brividi.

 

4- Los VHS de Oliver y Benji

Sentarse en el sofá, duchado, después de cenar y quedarse alelado delante de la televisión cantando: «Allá van con el balón en los pies y ninguno los podrá detener; el estadio vibra con la emoción de ver jugar a los dos, a los dos; solamente juegan para ganar, pero siempre con deportividad; y no hay nadie mejor para la afición…». Una serie que fascinó a una generación entera… ¿Quién no intentó en el patio la catapulta infernal o el tiro del águila? Qué hubiera importado tener que pasarse el tiempo atrapado en casa teniendo los VHS de Campeones. Aunque, pensándolo bien, en lo que tardaban en cruzar una sola vez el campo ya nos hubieran levantado el Estado de alarma.

 

5- Los tazos de la liga

El juego era una chorrada, pero durante un tiempo todos le dedicamos muchas horas a esto. Podían jugar dos o más personas y cada una ponía el mismo número de tazos. Consistía en juntarlos todos, formando una montaña y, con otro tazo, golpear encima para darles la vuelta. Los que quedaban boca arriba, los ganabas, el resto seguían en la partida. Los primeros fueron de Warner Bros, pero Matutano pronto vio en el fútbol un filón y nos indujo a completar una colección inacabable. En cada bolsa de patatas de 25 pesetas venía uno… Pensándolo bien, entre lo de las coca-colas y esto hubiéramos pasado una cuarentena entretenida pero muy poco saludable.

 

6- El World Cup para Game Boy

¿Quién no ha pasado días completos pegado a esta pequeña consola portátil? El Tetris, el Super Mario o el Donkey Kong amenizaban largas jornadas en casa de los abuelos. Y también el World Cup, un videojuego lanzado en 1990 que haría llevar las manos a la cabeza a los millennials de hoy en día. Con gráficos precarios, pátina color sepia y musiquita de fondo, la jugabilidad era de lo más chorra. Lo más loco era poder marcar gol desde medio campo con el disparo ultra propulsado. Quién tenga curiosidad por saber cómo hubiéramos pasado el confinamiento los niños de los 90, puede pinchar en este enlace. ¡Estábamos hechos de otra pasta!

 

7- Las chapas

Empezamos a reciclar de niños. Cualquier refresco, por asqueroso que fuera, era apetecible para nosotros. Solo queríamos que nuestra tía o abuelo terminara de bebérselo para quedarnos con la chapa. Hacíamos las porterías recortando cajas de zapatos, los porteros eran tapones de corcho pegados al tapete, la pelota era un garbanzo y vestíamos a los protagonistas con el uniforme de nuestros ídolos. Luego también salieron versiones de diseño personalizado como las de la foto, pero aquello no era lo mismo: lo que hubiera amenizado la cuarentena no era el juego en sí sino la distraída tarea de arte y confección de nuestras queridas chapas.

 

8- Las tarjetas de la liga

Antes de que las Magic se popularizan en los recreos, ya habíamos podido ‘entrenarnos’ con las cartas de la liga. Si en el popular juego de rol el objetivo era derrotar al oponente con hechizos y conjuros, en este juego las variables eran más mundanas: regate, velocidad, pase corto, pase largo, disparo lejano y remate. En definitiva, un pasatiempo más distraído para la cuarentena que los míticos cromos de Panini. En el patio, además del clásico ‘tengui-falti’ había verdaderas competiciones a vida o muerte. Todos queríamos hacernos con la carta de Romário o Hugo Sánchez… ¡Pero cómo le podían poner al bueno de Freddy solo un ‘1’ en disparo lejano!

 

9- Los cómics de Supergol

Este Manga nació en Japón en los 80 y llegó a España años más tarde. Hubo una versión cómic, editada por Multilibro S.A, con la que pasamos horas de lectura. Se narraban las aventuras de Rafael Masten, pequeño delantero del Kickers y, si los niños soñábamos primero con ser Oliver o Mark Lenders, después empezamos a tener sueños más humildes, porque llegar a ser como Rafael se nos antojaba más viable. La serie también tuvo su adaptación para televisión y en España se emitieron 26 capítulos. Fantaseamos con un encuentro entre Rafael y Oliver que nunca se produjo… Hubiera sido como ver a Messi y a Cristiano juntos. Quizá algún día.

 

10- El futbolín de Butragueño

Esta es la propuesta más friki de las diez. El ‘Buitre’ fue un icono mediático y comercial de finales de los 80 y principios de los 90. Un pionero. Además de camisetas, balones, llaveros o cuadernos con su imagen, salieron al mercado con su imberbe rostro todo tipo de entretenimientos y gadgets. Incluso se llegó a comercializar un videojuego para ordenador llamado ‘Emilio Butragueño Fútbol’… Y, por supuesto, un futbolín. Si en la caja aparecían los mensajes «sácale partido» y «anunciado en TV» era imposible resistirse. Si se reeditara una versión actualizada para estos días debería incluirse un nuevo reclamo: «Con Butragueño, quédate casa».

 


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