Hay personas que nacieron para vivir al margen de la ley, y Peter Storey es una de ellas. El inglés, apodado ‘The Hardman‘, militó en el Arsenal en los 60 y 70, y fue conocido por su juego sucio dentro y fuera de los terrenos de juego. Se inició como lateral, pasó a mediocentro y finalmente ocupó la demarcación de delincuente.
En 1975, aún en activo, adquirió un pub que le condujo al primero de sus tres divorcios. ¿El motivo? Pasaba más tiempo allí que con su mujer. El negocio no daba billetes, así que decidió crearlos él mismo: ya con las botas colgadas, financió una operación de falsificación de dinero dirigida por unos gánsteres, los ‘hermanos Barry’. Los pillaron, pero Storey tenía una argucia en mente antes de conocer la condena: montar un burdel ilegal para costearse un billete a España. Como tomar Coca Cola para aliviar los gases.
Fue conocido por su juego sucio dentro y fuera de los terrenos de juego. Se inició como lateral, pasó a mediocentro y finalmente ocupó la demarcación de delincuente
La artimaña tampoco salió bien, por lo que tuvo que pasar tres años entre barrotes. Pero de poco le sirvió el castigo: en 1990, Storey fue arrestado de nuevo por la importación ilegal fallida de 20 películas pornográficas.
Finalmente, y sin saber muy bien cómo, Peter acabó en Estambul como chófer del emir catarí Hamad bin Khalifa Al-Thani; aunque su paradero final sería el sur de Francia junto a su cuarta y definitiva esposa, donde a los 80 años parece haber sentado la cabeza.
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Fotografía de Getty Images.


