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Islas Sorlingas: la liga más pequeña del mundo

En las Islas Sorlingas, terriorio británico situado enfrente de Cornualles, hay una liga que disputan solo dos equipos

Sorlingas

El cementerio de la antigua iglesia de St. Mary’s se parece a cualquier cementerio de un pequeño pueblo costero. Hay tumbas de marineros cuyos barcos naufragaron, tumbas de lugareños cuyos nombres no dicen nada a nadie excepto a otros lugareños, tumbas de guerra y, por supuesto, la tumba de una personalidad única: Harold Wilson, dos veces primer ministro de Su Majestad la Reina de Inglaterra, primero entre 1964 y 1970, y luego de 1974 a 1976. Aunque originario de Yorkshire, Lord Wilson eligió ser enterrado a seis pies bajo tierra en las islas Sorlingas, en el extremo suroeste del Reino Unido, donde pasó 40 años con su familia hasta su muerte por una desagradable combinación de cáncer de colon y Alzheimer en 1995. También fue allí, en las frías aguas del mar céltico, donde ya estuvo a punto de morir en agosto de 1973. Ese verano, Wilson cayó al agua al intentar subir a bordo de su yate. Tras pedir ayuda durante media hora, fue rescatado in extremis por una familia de turistas y, seis meses después, volvió a convertirse en el primer ministro de Isabel II. “Era el favorito de la Reina”, se dice al otro lado del Canal de la Mancha. Sin embargo, este título honorífico no aparece en su lápida de granito macizo. En su lugar está grabada una máxima en latín: ‘Tempus rerum imperator’ (‘El tiempo es amo de todas las cosas’). Tres palabras que bastan para resumir la vida en las Sorlingas, un archipiélago de 16 kilómetros cuadrados formado por 145 islas, 140 de ellas deshabitadas.

Aquí, frente a la costa de Cornualles, el año no se rige por cuatro estaciones, sino por dos: la alta, que se extiende de abril a septiembre, y la baja, que engloba los seis meses restantes. Durante la primera estación, el dinero del turismo, que representa el 85% de la economía local, llena las arcas y la población se triplica, pasando de 2.000 a casi 6.000 habitantes. En la segunda, la vida es mucho más calmada para los isleños y las distracciones, mucho más escasas. Excepto los domingos, el día en el que se disputa el campeonato de fútbol más pequeño del planeta, un torneo en el que solo compiten dos clubes, pero de forma incansable: los Garrison Gunners y los Woolpack Wanderers.

 

En las islas Sorlingas, en el extremo occidental de Inglaterra, dos clubes se enfrentan cíclicamente para tratar de ganar la liga más pequeña del mundo. Este es el derbi del día de la marmota

 

DE BECKHAM A CAMPOS

La fama del derbi más largo ha traspasado las fronteras de Inglaterra. A pesar del aislamiento de las Sorlingas, muchos ‘groundhoppers’ ya han pagado varios cientos de libras por un costoso vuelo de 15 minutos y 45 kilómetros desde el Finisterre británico hasta esta liga sin igual. “Diría que desde hace unos 15 años tenemos dos o tres grupos que vienen cada temporada a ver uno de nuestros partidos”, calcula Anthony Gibbons, capitán de los Gunners, mientras da el primer sorbo a su pinta de St. Piran’s, una cerveza bautizada en honor al santo patrón de Cornualles, poco gaseosa, con un toque afrutado, un ligero regusto a miel y algunas notas florales. Es la bebida perfecta para acompañar el Portsmouth-Leeds que se ve de fondo en la televisión del Scillonian, “un lugar puramente local”, según Sash, el camarero, “porque es un club social gestionado por los habitantes de aquí, a diferencia de la mayoría de pubs, que pertenecen a propietarios del mainland [‘tierra firme’, que designa la isla de Gran Bretaña]. Gibbons, de 40 años, tiene la cabeza rapada y luce una barba pelirroja de tres días. Sin embargo, hace unos 15 años, lo contrataron para interpretar el papel de… David Beckham. “Fue en 2007, mi hermana me había encontrado un trabajo temporal en el hotel donde trabajaba”, recuerda. “Adidas vino a rodar un anuncio con jugadores como Steven Gerrard, Michael Ballack y Patrick Vieira. Pero un capullo llamó a la prensa para avisar de que Beckham estaba allí y los paparazi aparecieron inmediatamente en helicóptero”. Evacuado de urgencia, el futbolista, entonces en Los Angeles Galaxy, fue sustituido por este camarero, más acostumbrado a jugar como defensa central, para rodar la última secuencia de un partido ficticio entre los niños de la isla y sus mayores. Una tradición local que se repite cada 26 de diciembre, a modo de ‘Boxing Day’.

 

La fama de este derbi ha traspasado fronteras y muchos ‘groundhoppers’ vienen a ver el partido a lo largo de la temporada

 

“Sigue siendo el papel de mi vida”, bromea Gibbons, antes de revelar que el apodo de ‘campeonato más pequeño del mundo’, inscrito en 2016 en el Libro Guinness de los récords, habría surgido de esta campaña publicitaria bautizada como ‘Dream Big’. “En el fondo, es solo un argumento de marketing. Nosotros jugamos al fútbol, ante todo, por el placer de hacer deporte los domingos por la mañana”, confirma su compañero de ataque Will Lethbridge, precisando que, salvo un pequeño entrenamiento organizado en el gimnasio de St. Mary’s muy de vez en cuando, los dos equipos no entrenan el resto de la semana, ni disponen de un técnico que los dirija los días de partido.

Anthony Gibbons, que hoy en día es vendedor en la única tienda de comestibles de todo el archipiélago, se ha convertido en la cara mediática del fútbol de las islas Sorlingas. Quizás porque es oficialmente el presidente de la liga, quizás también porque estuvo en Zúrich en 2023, cuando la FIFA expuso ‘el trofeo más pequeño del mundo’ en su museo del fútbol, es decir, una copa de papel de aluminio de un centímetro de altura que cada año se disputan un once All Stars de las Islas Sorlingas y el Dynamo Choughs, un club amateur de Penzance, la ciudad que se encuentra en el extremo más cercano de Gran Bretaña. Entre dos sorbos de St. Piran’s, Gibbons recita por enésima vez la historia del fútbol local, cuyos orígenes se remontan a los años 20: “En aquella época, las cinco islas habitadas disputaban un torneo entre ellas. Con el tiempo, la población disminuyó y solo quedaron dos clubes en St. Mary’s, la isla principal”. Los ‘rojos’ de los Garrison Gunners, que toman su nombre de la antigua guarnición encargada de proteger la isla de ataques franceses y españoles que nunca tuvieron lugar, y los ‘negros’ de los Woolpack Wanderers, en referencia a una batería de cañones situada en los puestos avanzados de la fortaleza…

 

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