PUBLICIDAD

C.D. San Fernando 1940: el círculo de Monchi se completa

En San Fernando hay un nuevo club: el C.D. San Fernando 1940. Un equipo presidido por Monchi que arranca en la última categoría andaluza. Charlamos con su orgulloso impulsor, que cambió la Premier por el fútbol modesto

Monchi

San Fernando es algo más que una ciudad. Es un legado que se respira a través de sus calles. Un trozo de tierra bautizado e intercambiado a lo largo de los siglos. Una isla que en realidad no es isla. El lugar donde se redactó la primera Constitución española. Un sitio que no pudo ser conquistado por Napoleón y el hogar que vio nacer a Camarón. Esa compleja relación que ha tenido San Fernando con la historia es un reflejo de lo que ha vivido su equipo de fútbol. Un camino turbulento con tres clubes diferentes, una etapa en Segunda División, un grupo inversor de Emiratos Árabes y una refundación que lo ha llevado de vuelta a la casilla de salida.

Todo empezó en 1940 con el nacimiento del CD Once Diablos, un equipo que triunfó en lo deportivo y en lo social. Su plantilla estaba compuesta por jóvenes promesas locales y exjugadores de algunos de los mejores clubes de la ciudad. Fue un grupo que enganchó a la población isleña y que, tres años después, en 1943, pasó a ser el Club Deportivo San Fernando.

Considerado ya como el equipo de referencia en la ciudad, el C.D. San Fernando experimentó un ascenso meteórico que lo llevó desde la última categoría del fútbol regional hasta Segunda División en solo 14 años. Fue el mayor logro deportivo en la historia del club. Ahí permanecieron desde la temporada 54-55 hasta la 63-64. Después, continuos vaivenes por diferentes escenarios hasta el año 2009. La llegada de la crisis económica se llevó por delante a cientos de clubes en España y el San Fernando fue uno de ellos. 

Pero entre medias hubo momentos de gloria, como la victoria por 1-0 en Copa del Rey ante el Valencia de Mario Kempes en 1978. Aquel partido se jugó en un Marqués de Varela lleno hasta la bandera. Entre los cientos de aficionados que abarrotaban el estadio, sentado justo debajo del marcador de preferencia, había un niño de diez años llamado Ramón Rodríguez Verdejo, más conocido como Monchi. “Yo vivía a 60 metros del campo y no me perdía ni un partido. Mi infancia era saltar la tapia del estadio y jugar con mis amigos como si fuéramos futbolistas del San Fernando”, explica.

 

“Cuando me llaman ‘presi’ todavía no lo asimilo. Es que hace cuatro meses estaba en la Premier League

 

Años después, Monchi fue guardameta de aquel equipo, aunque sus primeras paradas ocurrieron en el C.D. Águila, otro club de la ciudad. “Mi etapa en el San Fernando empezó en juveniles, pero pronto subí al primer equipo gracias a Antonio Belmaño”, recuerda. Bastó una temporada y media para que un grande del fútbol español como el Sevilla tocara a su puerta, aunque no fue el único pretendiente. “Tuve la oportunidad de probar con el Madrid, pero allí me dieron un pin, un banderín y me dijeron que ya me llamarían”, comenta entra risas. 

Para la afición del Sevilla el nombre de Monchi es sagrado. Allí, después de nueve temporadas como jugador, tuvo una transición un tanto extraña. Pasó a ser delegado. Se encargaba casi de todo. Hacia las funciones de jefe de prensa, organizaba los viajes y visitaba a las peñas. Y de ahí dio el salto a la dirección deportiva, donde vivió la etapa más gloriosa de la historia del club. Solo le faltó ser presidente. Un cargo que ostenta ahora, pero en el equipo de su vida. 

“Decir que soñaba con ser presidente del San Fernando puede sonar feo, pero siempre tuve en mente ayudar y estar cerca del club. Cuando me llaman ‘presi’ todavía no lo asimilo. Es que hace cuatro meses estaba en la Premier League. Monchi es ahora presidente del C.D. San Fernando 1940. El nombre elegido homenajea al primer San Fernando que existió en la ciudad y busca recuperar las raíces de aquel equipo. El nuevo proyecto nace tras la extinción del San Fernando C.D., que a su vez se creó después de la desaparición del C.D. San Fernando en 2009. “Esto es cuadrar el círculo de mi vida. Salí de aquí hace casi 20 años con la ilusión intacta de volver, aunque es cierto que el momento previsto no era ahora”. 

Todo se precipitó a finales de la temporada pasada. El San Fernando C.D descendió a Tercera RFEF y entró en situación de abandono institucional, con promesas que nunca llegaron a cumplirse y con el grupo inversor de Emiratos completamente desentendido. Ni el Ayuntamiento ni Monchi pudieron hacer nada por salvarlo. “Busqué soluciones de manera desinteresada y ofrecí alternativas a la anterior propiedad, pero ya tenían tomada la decisión de disolver el club”, explica.

Monchi también estuvo en el campo el día que el San Fernando C.D. descendió a Segunda RFEF en la última jornada frente al Linares. Allí, entre el silencio y la tristeza de miles de aficionados, una llama se encendió. “En el estadio habría unas 6.000 personas y casi todas con camisetas del San Fernando, animando como si no hubiera un mañana. Ahí me di cuenta de que había un sentimiento que iba más allá del fútbol. Pensé que esa vinculación de la ciudad con el San Fernando era mucho más aprovechable”, argumenta. 

Monchi

La relación de Monchi con el San Fernando es tan antigua como sus propios recuerdos. “Me considero muy cañaílla. El viejo estadio Marqués de Varela sigue arraigado en mí. Yo no era ni del Madrid ni del Barcelona, era del San Fernando”. Además, es hijo predilecto de la ciudad, ha sido rey mago en alguna cabalgata, pregonero del carnaval, de la Semana Santa y tiene vinculación con muchas cofradías. “Allí donde he podido presumir de que soy de San Fernando, siempre lo he hecho. Que la gente sepa cuál es mi tierra”. 

Monchi ha pasado de la dirección deportiva del Aston Villa, un equipo que compite cada año por entrar en Europa y que maneja un presupuesto de casi 300 millones de euros, a ser el presidente del C.D. San Fernando 1940 y competir por ascender en la Tercera División Andaluza. “En Birmingham tenía dos años más de contrato y estaba disfrutando de la Premier en un club estable, pero a veces uno no elige los momentos, sino que los momentos lo eligen a él”, explica. 

El pasado verano se reunió con Unai Emery, técnico del Aston Villa, y le comunicó su decisión de dejar el club. “Después de dos años muy bonitos era el momento de parar. Le dije que necesitaba a su lado a alguien con más fuerza que yo. Fue muy fácil, y más cuando las cosas van bien en ambos sitios”. Ahora está inmerso en un proyecto mucho más humilde, pero con la pasión de siempre. “Ya estoy nervioso por el siguiente partido. Me emociona ver a la gente tan implicada”. 

A pesar de jugar en la última categoría del fútbol andaluz, la respuesta de la afición isleña ha estado a la altura. El número de espectadores al Estadio Iberoamericano supera a las cifras registradas en Primera RFEF. Desde la directiva se está dotando al club de un carácter profesional y de un arraigo que se había ido perdiendo en la ciudad. “La gente necesitaba esa identificación con lo cañaílla. Creo que estamos convirtiendo al equipo y a la afición en un todo. Cuando consideras que el equipo es tuyo, que es parte de ti, es mucho más fácil”, comenta el presidente. 

Monchi explica que el trato con los futbolistas y con los trabajadores del club también se asemeja a lo que podría verse a nivel profesional. “Aquí voy a los entrenamientos y en lugar de hablar con Unai hablo con Jaime Bugatto. O en vez de saludar a Ollie Watkins o Lucas Digne, saludo a Pedro, Diego o Miguelito. Es lo mismo. Intento usar los argumentos y la gestión de grupo que me ha servido en otros equipos”. 

 

“Me considero muy cañaílla. El viejo estadio Marqués de Varela sigue arraigado en mí. Yo no era ni del Madrid ni del Barcelona, era del San Fernando”

 

Para la creación del club, Monchi necesitaba a tres personas más. Primero pensó en René Ramos, a quien conoce desde hace 25 años y con el que tenía ganas de trabajar. “Le expliqué el proyecto y le pareció perfecto”. Todavía faltaban dos personas. Monchi propuso a su hijo Alejandro y René a Sergio Ramos. “René y mi hijo están 100% involucrados con el club y Sergio es un activo que todavía no hemos utilizado mucho, pero que se presta para todo lo que necesitemos”. 

Acostumbrada a recibir a equipos como Real Madrid Castilla, Barça Atlètic, Algeciras o Cartagena, la afición del San Fernando ha tenido que afrontar una nueva realidad. Esa que implica desplazamientos en coche de no más de una hora, campos de césped artificial, sin gradas o sin marcadores. Este es un escenario que obliga a mirar más allá y es ahí donde surgen las preocupaciones de Monchi. “Me da miedo mirar al horizonte y pensar que la gente deje de acompañarnos. Hay muchas categorías por encima. Siempre he dicho que el San Fernando será lo que la afición quiera. Yo voy a estar apoyando hasta el final porque no tengo otra vocación en este mundo”.

La realidad es que no hay planes a medio plazo ni hojas de ruta pensadas para otros destinos. Hoy, uno de los directores deportivos más cotizados de Europa, no mira más allá de su isla. “No tengo otra idea que no sea estar con el San Fernando. Mi familia, mis amigos, la gente… Todos están muy ilusionados. Las vinculaciones con los proyectos pueden ser profesionales, económicas o sentimentales. La mía es sentimental. No tengo ninguna otra”, afirma.