Michel Hidalgo era un hombre muy respetado en Francia. Doce años llevaba la selección nacional gala sin aparecer en un Mundial, era demasiado tiempo de ausencia. Es en 1976 cuando Hidalgo se hace cargo de una magnífica generación, y tan solo dos años después ya los había clasificado para el Mundial de Argentina. Como futbolista había sido toda una eminencia en el Mónaco, a sus espaldas más de 300 partidos y varios títulos. El hombre nacido al norte, en la región de la Alta Francia, no era precisamente un don nadie. Aquella selección tenía en Platini su máxima figura, pero también poseía la magnífica ayuda de Battiston, Henri Michel, Tresor, Rocheteau, Lacombe o Six. El juego alegre y ofensivo, aunque a veces frustrante, hacía de Francia uno de los grandes alicientes del Mundial. Todo era euforia y gran expectación, o eso parecía en primer momento.

VidelaArgentina era la anfitriona del torneo por excelencia, pero su situación política no era la idónea. En 1978 Jorge Videla era el presidente de Argentina, gracias a un golpe de estado producido dos años atrás. Aquella Argentina sumida en plena dictadura militar iba a ser quien hospedaría a las mejores selecciones del planeta, no parecía el lugar más adecuado. Un escenario donde reinaba el terror, había una dura censura y además ocurrían muchos asesinatos. Existía el gran dilema en la sociedad francesa sobre si su equipo de fútbol debía acudir o no a Argentina. Un informe de Amnistía Internacional reveló que había más de 10.000 fallecidos y otros 15.000 desparecidos. Incluso se decía que cerca del Estadio Monumental se practicaba la tortura. La FIFA desobedeció, cómo no, a aquel informe y siguió adelante con el Mundial. En Francia se creó el llamado COBA. Esto es, un comité que intentaría boicotear la celebración del torneo. Se celebraron numerosas manifestaciones organizadas por la izquierda antes de que Francia partiera. Contó con el apoyo de numerosos intelectuales como Jean-Paul Sartre. En el país galo reñían la ilusión futbolística, tras doce años sin acudir al Mundial y con una gran generación, con la situación crítica que se vivía en Argentina. Los jugadores estaban entre la espada y la pared.

Los días previos al viaje rumbo a Sudamerica, Michel Hidalgo los pasó en el pueblo de Saint-Savin junto a su esposa. Necesitaba desconectar de todo lo que se le venía encima, sumido en las constantes críticas para que no se desplazaran a la cita mundialista. El 23 de mayo viajó desde su casa hasta Burdeos donde tenía previsto coger el tren para así desplazarse hasta París. En pleno recorrido un coche se interpuso en su camino y le obligó a detenerse. Del otro automóvil salieron cuatro hombres. Uno de ellos iba armado y se acercó hacia el seleccionador francés. El que poseía el arma le comentó a Hidalgo que le acompañara hacia el bosque, tenía la intención de que dieran un paseo. Otro de ellos, mientras tanto, acudió a donde estaba su esposa. Conforme el entrenador se dirigía hacia el hombre armado, antes de adentrarse en el bosque, en un movimiento logró desarmar al sujeto. Los cuatro hombres huyeron del escenario. Tras este ridículo intento de secuestro, Hidalgo cogió el arma y se dirigió hacia dependencias policiales. El arma con la que habían intentado secuestrarle estaba descargada. No eran precisamente unos secuestradores experimentados.

COBALa idea original del secuestro era haber retenido a Michel Platini, de esta manera habrían llamado aún más la atención. Los secuestradores dejaron claro que ellos no eran un grupo terrorista y que sus intenciones eran las siguientes: conseguir por cada futbolista francés la libertad de cien presos, que los diarios argentinos se hicieran eco de la situación que vivía su país y por último que la televisión francesa debatiera sobre el boicot del COBA. Simplemente buscaban la atención mediática para así poder frenar el Mundial de 1978. El propio entrenador manifestó que para él la política y deporte eran dos aspectos diferentes, no debían ir mezclados. Tras este curioso episodio, el entrenador Hidalgo junto a sus futbolistas viajaron a Argentina. Los resultados no fueron los esperados, quedaron eliminados en la fase de grupos ante Italia y la anfitriona. Allí se inició una época gloriosa para el fútbol francés. En el Mundial de España en 1982 quedaron en cuarta posición, y por fin en la Eurocopa de 1984 salieron campeones. Después de levantar el título de campeón de Europa, Hidalgo dejó la selección. Ese mismo año le ofrecieron ser ministro de deportes, pero declinó la oferta. Quien no acudió al Mundial de 1978 fue Johan Cruyff. Durante años se rumoreó que su ausencia se debía como apoyo al pueblo argentino, pero el mismo neerlandés lo explicó años después. Al igual que habían intentado secuestrar a Michel Hidalgo, lo mismo le ocurrió a él. Meses antes de la cita mundialista varios hombres se colaron en su casa de Barcelona, le apuntaron con un rifle y ataron a sus mujer e hijos. Tras este suceso cambió la mentalidad del 14 y decidió prescindir de su cita mundialista. Observando los hechos con perspectiva, qué habría sido de aquellos Países Bajos con Cruyff en la final ante Argentina.