Sir Stanley Matthews, el mago del regate, pudo presumir de ganar el primer Balón de Oro de la historia en 1956. Diego Armando Maradona, de realizar el calentamiento más célebre de todos los tiempos al ritmo de Life is Life mientras pensaba en la pomposidad del primer Scudetto de su Nápoles en 1987. Antonín, de tener la osadía de lanzar el primer penalti a lo Panenka en la final de la Eurocopa de 1976 entre la selección de Checoslovaquia y la de Alemania Federal para acabar convirtiéndose en el leitmotiv de esta revista. Víctor Oribe, casi con total seguridad, tenía la convicción de que su figura jamás sería recordada por la epopeya de una ciudad o un pueblo. Pero lo cierto es que en el municipio catalán de Vilafranca del Penedés llevan años rendidos a la magia de su zurda. Tantas han sido las tardes de alegría que ha brindado al Futbol Club Vilafranca que el pasado año los devotos del fútbol modesto decidieron que el futbolista de Mont-roig del Camp (Tarragona) se convirtiese en el primer Balón de Barro de la historia, un premio concedido por Tiempo de Descuento que le condecoraba como el mejor jugador de la Tercera División española. “Fue un orgullo recibir ese galardón que honra al otro fútbol”, explica.

A sus 31 años, el delantero es una eminencia del fútbol catalán. Le abala una extensa y brillante trayectoria de siete temporadas en el FC Vilafranca en las que ha podido vivir junto a la generación de futbolistas más importante de los 117 años de vida de la entidad -el quinto club en activo más antiguo de Catalunya después de Palamós, Barça, Espanyol y Sabadell-. “Siempre me he sentido muy querido en el Vilafranca. Yo valoro antes el hecho de estar cómodo que el dinero. En los siete años que llevo aquí, he disfrutado del fútbol”, asegura el ‘8’ del decano penedesenc. Pese a que en sus inicios llegó a debutar en Segunda División B con el Nàstic de Tarragona y la AE Prat, en 2014 recibió la llamada que cambiaría su vida. Ivan Moreno, el entrenador que le acompañó durante su última experiencia en la Pobla de Mafumet, le convenció de que, juntos, podían empezar a construir el castell más alto del equipo del Alt Penedés. “Junto al presidente, conseguimos atraer a Oribe y creamos el clima para que se encontrase a gusto y rechazase muchas ofertas que ha recibido para irse a equipos de categoría superior, tanto de Catalunya como de fuera. Por calidad, Víctor podría haber vivido del fútbol sin dedicarse a nada más si hubiera querido”, afirma el técnico.

El inicio de la época dorada del FC Vilafranca

La llegada de ambos supuso un punto de inflexión en las aspiraciones del conjunto vilafranquí. Y es que el equipo pasó de librar batallas por evitar el descenso a Primera Catalana (13º, en la 2013-14) a ser un firme candidato para subir a Segunda B (quinto, en la 2014-15). “El primer ingrediente para que se diera este cambio tan radical fue la ambición. Después también tuvimos suerte con el grupo de jugadores que se formó, que dio un plus de calidad y creó una dinámica de ir a competir a cualquier estadio. Yo soy de los que piensa que un entrenador depende de sus futbolistas”, apunta Ivan. Aquel año, el FC Vilafranca surcó los mares de los puestos de promoción durante toda la temporada, pero una épica remontada de la UE Figueres ante la Pobla de Mafumet en la última jornada (1-2) acabó privando a los quadribarrats de luchar por una plaza en la categoría de bronce. “Pese a lo que pasó en la última jornada, en ese momento fue cuando el Vilafranca empezó a ilusionar a la gente, tanto a la masa que rodea al club como a los aficionados”, sentencia Víctor.

La consumación del éxito del nuevo proyecto impulsado por el presidente Joan Soler -miembro de la junta directiva de Joan Laporta- llegaría la temporada siguiente (2015-16). Y lo haría con Víctor Oribe como principal protagonista. El tarraconense vivió el año de su máximo esplendor futbolístico con 17 goles en 32 partidos -solo superado por Santi Triguero, el killer del equipo- y escribió la página más grande en el vetusto libro del FC Vilafranca: la clasificación para el primer play-off de ascenso a Segunda B de su historia. En el choque decisivo de la penúltima jornada ante la Montañesa (2-0), brindó una exhibición descomunal al Camp Municipal d’Esports con un doblete que podría haber firmado el mismísimo ‘Pelusa’. Primero, abriendo la lata con una jugada maradoniana desde el costado derecho que culminó definiendo como un auténtico súper clase. Rasa y cruzadita al poste izquierdo. Después, con una parsimoniosa picadita que selló la victoria tras estar 60 minutos con un jugador menos en el campo y, prácticamente, confirmó el billete para jugar el play-off a la espera del partido de la última jornada ante el Cerdanyola FC -que el FC Vilafranca acabó ganando por un holgado 0-3-. “Fue el partido de mi vida”, asevera Oribe. Aun así, la primera experiencia de los penedesencs en una promoción de ascenso no duraría demasiado. En la primera ronda (cuartos de final) se cruzaron con uno de los ‘cocos’ del bombo, el Atlético Malagueño de figuras como Youssef En-Nesyri (Sevilla FC), Javi Ontiveros (Villarreal CF), Kuki Zalazar (Real Valladolid) o Aarón Escandell (Granada FC). “Pese a que caímos, fue una experiencia alucinante. En la ida hicimos un gran partido (0-0), incluso fuimos un poco superiores, y en la vuelta tuvimos la oportunidad de jugar en La Rosaleda (2-0). En Málaga sufrimos muchísimo; eran muy superiores en un campo de esas dimensiones”, explica Ivan.

Fotografía de Lluís Montaner.

Sumando hitos

La siguiente campaña (2016-17) seguiría marchando por los cauces de la fortuna. El Vila empezó el año conquistando el prestigioso Torneig d’Històrics del Futbol Català por primera vez en su historia tras batir al CF Badalona en la final de la competición (2-2), que se acabó resolviendo en la tanda de penaltis (5-4). “Aquel fue el mejor equipo que he tenido en los siete años que llevo en el FC Vilafranca. Se juntaron jugadores como Joan Castillo, Fontanils, Medina, Guzmán, Josep Díez, Josu, Aday Benítez, Santi Triguero, Boira, Eric Vía, el mismo Oribe…”, recuerda Ivan. Susodicha colección de nombres solo podía seguir trayendo alegrías a la parroquia del FC Vilafranca. La dupla Triguero-Oribe, en concreto, se erigió como una de las más prolíficas de la Tercera División. 87 goles en tres temporadas entre ambos. El Balón de Barro junto al máximo goleador catalán de todos los tiempos. ‘Canela en rama’, como diría un tal exjugador vilafranquí llamado Alberto Edjogo (jugó en Vilafranca la temporada 2013-14). “Formamos una pareja espectacular. Él lo metía todo y yo estaba en mis mejores años. Dimos mucho al Vilafranca”, espeta Oribe.

En esa tesitura, el segundo play-off de ascenso a Segunda B de la historia del FC Vilafranca llegaría casi por inercia. Esta vez, esperó la AD Unión Adarve en primera ronda -a priori, una eliminatoria más asequible que la de la temporada anterior contra el Atlético Malagueño-. En el partido de ida, David Fontanils empezó a comprar lotería. Un gol in extremis del central planense en el minuto 93 dio la victoria al Vila en una tarde mágica en el Camp Municipal d’Esports (2-1). Fue en la vuelta, envuelta desde un inicio por episodios tan surrealistas como un falso aviso de bomba antes del encuentro, donde el decano volvería a ver frustrado el sueño de subir -la suerte de los modestos-. El mismo ‘Fonta’, también en el 93’, vio como el árbitro le anulaba un gol por un inexistente fuera de juego que, con el empate, hubiera dado el pase a la siguiente ronda a los vilafranquins (1-0). “Esa decisión arbitral nos destrozó el año. Si llegamos a pasar esa eliminatoria, hubiéramos dado mucha guerra”, sostiene Oribe.

Pese a la desdicha, el glorioso camino del FC Vilafranca no se detuvo. Y es que las dos siguientes temporadas, aunque con objetivos distintos, volverían a comprender algunos de los capítulos más boyantes de la época dorada de la entidad. En la 2017-18, el decano penedesenc cuajó una notable participación en la primera Copa Federación de su historia, con Oribe como máximo exponente. El montrogense fue uno de los principales culpables de que el Vila llegase hasta las semifinales de la competición -seis goles en seis partidos-, superando a rivales de la talla de la Peña Sport FC (Segunda B), en octavos, y la SD Logroñés (Tercera), en cuartos. En la antesala de la final, el decano cayó eliminado frente al Ontinyent FC, que acabó demostrando su superioridad en el Municipal de El Clariano (1-1/2-0). “Desconectamos en Liga por la Copa Federación, que también fue una página muy bonita del FC Vilafranca. Viajamos a campos como Las Gaunas”

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, rememora Ivan. La siguiente campaña (2018-19) volvería a repetirse el mismo guion. En esta ocasión, con la histórica participación del Vila en la Copa Catalunya. Los quadribarrats consiguieron plantarse en una inédita final después de dejar por el camino al FC Santboià, CE L’Hospitalet, Lleida Esportiu, EC Granollers y Nàstic de Tarragona, que aquella temporada jugaba en Segunda División. A pesar de todo, en el último escalón, la UE Sant Andreu impidió que el FC Vilafranca se hiciera con el título (0-2). “Fue muy bonito. La afición se volcó. En el estadio, había incluso más afición nuestra que de ellos, cosa que tiene mucho mérito. Todos teníamos mucha ilusión, pero no estuvimos bien en la final y el Sant Andreu fue justo vencedor”, reconoce Víctor. El fútbol se empecinaba en condenar al decano en los metros finales. Seguía faltando el postre. La nata. El tiramisú en una copa de barro.

Fotografía de José Raúl González.

Tocaron el cielo

A tenor de lo visto, la temporada siguiente (2019-20) tocaría volver a reponer los primeros platos. Volver a infundir motivos para la ilusión. El Covid-19 no ayudó demasiado, ya que obligó a interrumpir la competición en marzo y el Vila, séptimo en la tabla en aquel momento, se quedó fuera del play-off exprés que planteó la Federación Española de Fútbol. Oribe, además, no vivió un año muy halagüeño a nivel personal. Una lesión en la clavícula le tuvo en el dique seco durante los dos últimos meses de competición. “Fue un año para olvidar”, explica. En ese contexto, el año terminó sin grandes florituras. Pero la sensación de Víctor e Ivan era de que la página más grande del club aún estaba por escribir. Y no se equivocaron. Porque ha sido esta temporada, la séptima de ambos en el equipo, cuando el FC Vilafranca ha culminado su particular camino hacia el edén. Tras realizar una primera fase de ensueño (segundo en el grupo V-A), los penedesencs se colaron en la fase de ascenso directo a Segunda División RFEF, la cuarta máxima categoría que ha introducido el remodelado sistema de fútbol español a partir de la temporada que viene, con el sueño de subir obteniendo una de las dos primeras plazas.

La segunda fase, aun así, empezaría por los derroteros de la amargura. En la primera jornada, el Girona B sometió al FC Vilafranca en el Camp Municipal d’Esports (0-3). “Tuvimos dos días de dudas después de esa derrota”, replica el entrenador. Los números le darían la razón. Tras ello, los quadribarrats sumaron siete de 12 puntos. Un bagaje que les permitió llegar a la última jornada con opciones de ascenso directo, aunque sin depender de ellos mismos. El Vila (tercero) visitaba el campo del EC Granollers con la obligación de mejorar el resultado que obtuviese el Terrassa FC (segundo) en Riudarenes, a sabiendas de que los egarenses se encontraban un punto por encima en la tabla. La primera mitad demostró que había motivos para creer. Pese a que los del Penedés perdían 2-1 en Granollers, el Girona B cumplía el plan ganando con idéntico resultado al Terrassa FC. Los vilafranquins sabían que, en ese momento, estaban a un gol de la gloria. Y quién mejor que Oribe, que empezó el partido en el banquillo renqueante de una lesión, para volver a vestirse de héroe en la segunda parte. El ‘8’ marcó el gol del empate desde los once metros en el 50’ y comandó una remontada final (2-3) que, con la derrota terrassista en Riudarenes (3-1), acabaría desatando la euforia de una afición entregada a su equipo: el FC Vilafranca era de Segunda RFEF por primera vez en su historia. “En Granollers -y luego en Vilafranca- celebramos el ascenso por todo lo alto. Pese a lo que acabó pasando después, ha sido un año maravilloso. El trabajo de los jugadores y el cuerpo técnico ha sido excelente. Toda una vida picando piedra para vivir un momento así. Nadie nos quitará el orgullo del hito que conseguimos”, expresa Ivan.

Fotografía de Felipe Gaitán.

Toda esa alegría se transformó en pesadumbre tres días después. El Lleida Esportiu perdía en el estadio Rico Pérez frente al Hércules (3-1) y se quedaba sin ninguna opción de ascenso a Primera RFEF. Por consiguiente, el FC Vilafranca se convertía en el gran perjudicado del fracaso deportivo del equipo de la Terra Ferma. El acuerdo de filiación que habían firmado ambas entidades en julio de 2020 impedía que los dos equipos coincidiesen en la misma categoría, por lo que el decano penedesenc se vería obligado a quedarse en los algares de la Tercera RFEF, el quinto escalón del fútbol español a partir de la temporada que viene, en detrimento del Terrassa FC. “Merecíamos estar en Segunda RFEF porque nos lo ganamos en el verde, pero al final no pudo ser. Tocará pelear este año para volver a celebrarlo”, expone Víctor. Desde luego, como apuntan los datos del historiador del club Lluís Montaner, el cuarto máximo goleador de los 117 años de vida del FC Vilafranca (con 79 dianas), solo por detrás de Raimon Cervera (168), Catasús (146) y Montfort (89), puede tener la conciencia bien tranquila. “Él es el jugador que ha cambiado la historia del club, el jugador que posibilita que, año tras año, luchemos por cotas más altas de las que podríamos haber soñado en un principio por estructura y presupuesto. Es un mago, el Messi del FC Vilafranca”, sentencia Ivan. Aunque el cielo haya vuelto a resistirse, los dos principales artífices de la época dorada del club vilafranquí no piensan en rendirse. Oribe, renovado para la temporada 2021/22 -ya sin la filiación con el Lleida-, sueña en acabar poniendo el anillo al equipo de sus amores con el ascenso a Segunda RFEF; e Ivan, con ser el primer invitado de boda. “Nuestra respuesta es volver a intentarlo el año que viene. La ambición es la misma. Queremos más”, concluye el técnico.

 


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Fotografía de portada: Felipe Gaitán.