Parecía una absoluta quimera. Nadie lo pensaba. ¿Kosovo en una Eurocopa con muchos otros países a los que ni siquiera les puede hacer frente ni por jugadores ni por número de habitantes? Era una misión casi imposible. Pero los muros están para derrumbarlos. Después de oficializarse su entrada en la UEFA y en la FIFA en 2016, han logrado hacerse un hueco a empujones en el mundo del fútbol. Son terceros del Grupo A, con ocho puntos, y a tan solo uno de la segunda clasificada, la República Checa. Las dos primeras posiciones dan acceso a la competición. La Euro’20 la tienen muy cerca.

El combinado kosovar ha demostrado de qué pasta está hecho con estos 15 partidos invictos. Tan solo Inglaterra fue capaz de derrotarlos con un 5-3 en St Mary’s Stadium en el último duelo de clasificación que han disputado. En la primera parte se vieron hasta seis goles, y, contra todo pronóstico, Kosovo comenzó ganando con un tanto de Berisha en el minuto cinco de partido. Los ingleses reaccionaron y le endosaron cinco dianas a la novata selección europea. Pese a que el resultado ya era muy abultado, la palabra rendirse no existe en su diccionario, y en el segundo tiempo anotaron dos goles que, al menos, disimularon el marcador. Tuvo que aparecer en escena toda una campeona del mundo para romper esta maravillosa e increíble racha.

Inexpugnables, constantes y con mucho sacrificio. Una descripción que podríamos asociar perfectamente a la pugna que han mantenido por su independencia. El seleccionador de origen suizo, Bernard Challandes, ha logrado impregnar este espíritu a sus jugadores en cada concentración. En cambio, su paso por Armenia hace seis años no fue tan exitoso. Allí no fue capaz de exprimir a sus pupilos todo lo que anhelaba de ellos. De hecho, acabó dimitiendo tras no alcanzar los objetivos de cara a la Eurocopa de 2016 disputada en Francia. Pero, el futuro, a sus 66 años, le deparaba algo realmente mejor e histórico. Su sintonía con gran parte de los futbolistas que tiene bajo su paraguas es inmensa, pese a tener un grupo heterogéneo donde gran parte de sus jugadores compiten en una liga distinta. El técnico helvético ha dirigido en toda su trayectoria a equipos de su país. El FC Sion o el FC Zúrich son los clubes más laureados en su currículum. En ellos ha conseguido sus dos únicos trofeos como entrenador, una liga con el Zúrich en 2009 y una copa con el Sion en 2011. Desde entonces, su estancia ha sido muy corta en el club y en la selección donde ha estado. Al Young Boys tan solo lo dirigió en diez encuentros y a Armenia en nueve. Ahora, el carismático Challandes quiere lograr un hito en su carrera y en el país donde entrena. De momento, va por muy buen camino.

Como en toda nueva orquesta, siempre hay músicos que llevan los galones y ejercen, tal y como su obra presupone, de grandes líderes. En este caso, jugadores como el killer y samurái Vedat Muriqi, delantero del Fenerbahçe con tres dianas en esta fase de clasificación, el talentoso Valon Berisha, mediocentro de la Lazio, o el correcaminos Mergim Vojvoda, lateral del Standard de Lieja, son algunas de las figuras destacadas dentro del concierto de Kosovo.

15 partidos sin perder son muchos, pero son todavía más si les sumas que a esta selección no se han unido los jugadores que se esperaba. Kosovo vivía con la ilusión y la esperanza de que futbolistas de la talla de Shaqiri o Granit Xhaka, nacidos en este país pero que en su día no tuvieron la posibilidad de escoger nacionalidad, optaran por defender el escudo kosovar. Esto no ha sucedido y, con futbolistas desconocidos para la inmensa mayoría del público, han alcanzado esa racha impensable hace un año y medio.

 

Kosovo vivía con la ilusión y la esperanza de que futbolistas de la talla de Shaqiri o Granit Xhaka optaran por defender su escudo

 

Dentro de esta nómina de jugadores ‘anónimos’, el seleccionador Challandes siempre ha tratado de buscar aquellos futbolistas que se acoplaran bien a su sistema. El 4-2-3-1 es la alineación más frecuentada por el técnico suizo, incrementando el volumen de jugadores en la línea del centro del campo e intentando que el conjunto sea sólido defensivamente y rápido cuando el juego lo requiere. No obstante, en esta fase de clasificación los kosovares no han sido capaces de mantener la portería a cero en ninguno de los cinco encuentros disputados. Una media de dos goles por partido denota que alguna cosa no se está realizando bien en la base de la selección. Los cimientos deben ser férreos para soñar con una estructura firme y resistente. Pese a esto, la gran facilidad para anotar goles hace que Kosovo esté en esta situación idílica. Hasta diez dianas han marcado en los cinco encuentros de clasificación.

El mediapunta Bersant Celina o el extremo izquierdo Milot Rashica son otros exponentes del combinado kosovar. Misma generación e idéntica edad, pero comparten algo más que esto. Ambos han sido habituales en las listas de Challandes para los encuentros de la UEFA Nations League y de la fase de clasificación para la Eurocopa del año que viene. Con 23 años, son el presente y el futuro de Kosovo, y entienden la filosofía del grupo a la perfección. Además, Rashica, que se perdió los dos últimos encuentros por lesión, es uno de los goleadores del equipo, con dos tantos en los cinco partidos clasificatorios.

Kosovo quiere hacer historia en el fútbol moderno y su inclusión solo ha hecho que aumentar la competencia entre los países históricos del viejo continente. Soñar es gratis y ellos lo hacen constantemente, como cuando después de años fantaseando con su independencia la lograron. Esta ilusión se asemeja a los hechos de aquel entonces. Parecía una utopía, pero cada vez lo tienen más cerca. Cinco encuentros le separan de la gloria. Curiosamente, Albania, junto a Gales, Eslovaquia, Islandia e Irlanda del Norte, ya lograron su primera participación hace tres años. Challandes y los suyos quieren alcanzar esta gesta y han demostrado que no van a desistir en el intento.