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Corría el año 1926. A través de la fusión de dos clubes de fútbol de la ciudad de Florencia (Libertas y Club Sportivo Firenze), nació la Associazione Calcio Fiorentina, que con el paso del tiempo se acabaría convirtiendo en un símbolo de la ciudad renacentista.

Durante sus primeros años de vida, el club se adueñó del símbolo de la ciudad, la flor de lis. En ese período, los colores de la asociación eran originalmente rojo y blanco, aunque se transformarían en 1929 en el tradicional violeta por decisión de Luigi Ridolfi, fundador del equipo. La elección del cambio fue adjunta a la leyenda, en la que se decía que al lavar los uniformes del equipo en medio del río Aro -afluente que cruza la ciudad y que por encima de él se erige el famoso Ponte Vecchio-, los colores de las camisetas se destiñeron de tal forma que compusieron el color violáceo que hoy en día caracteriza al propio equipo ‘viola’.

A mediados del siglo XX, el conjunto de la Toscana gana sus primeros títulos importantes dentro del panorama italiano y empieza a hacerse un nombre en el país transalpino. La temporada 39-40 se corona campeón de la Coppa Italia, venciendo al Genoa por 1-0. Años más tarde, en 1956, el club obtendría el primero de los dos Scudetto que posee, con 53 puntos en 34 jornadas disputadas.

De la misma forma en que soñaba y anhelaba el famosísimo artista Miguel Ángel, “señor, haz que yo siempre pueda desear más de lo que puedo lograr”, el hambre por ganar y convertir a la Fiorentina en un equipo capaz de competir con los grandes de Italia cada vez iba más en aumento; lograron reclutar en sus filas a futbolistas que marcaron una época en el fútbol mundial, gente por la cual valía la pena pagar una entrada para ir a ver los domingos al Artemio Franchi, como lo fueron Sócrates, Roberto Baggio, Rui Costa o Gabriel Batistuta.

Pese a contar con grandes futbolistas entre sus filas, con el cambio de siglo la crisis económica llegó rápidamente a la Fiorentina, donde la agrupación se vio obligada a vender a sus mayores estrellas. Sin embargo, el club de la Toscana había comenzado ya un descenso que no tuvo freno, hasta el punto de que en 2002 se declaró en bancarrota y desapareció.

El calcio en su totalidad estuvo de duelo. Uno de los grandes había caído. Pero no por mucho tiempo. De este modo, y resurgiendo de sus cenizas, entre el alcalde de Florencia, Leonardo Domecini, y un gran empresario del mundo de la zapatería, Diego Della Valle, propiciaron que el conjunto ‘viola’ pudiera seguir escribiendo más páginas en sus libros de historia. No obstante, después de ser refundada, la propia entidad tuvo que ir escalando peldaño a peldaño por las diversas categorías del fútbol italiano hasta volver a donde se merecía, compartiendo un lugar entre los más grandes en la Serie A.

 

“A diferencia de otros propietarios, ha invertido en otros ámbitos del club que harán de la Fiore un equipo que se mantenga en la élite. En la ciudad de Florencia, el fútbol es una pasión y una ambición”

 

Tras 17 años de presidencia de la familia Della Valle, un empresario estadounidense llamado Rocco Commisso se hizo con el club italiano a mitad de 2019 tras unos años negociando. Commisso nació en la región italiana de Calabria y emigró a los Estados Unidos a la temprana edad de 12 años. Una vez allí, hizo fortuna fundando la Mediacom Communications Coporation, la quinta mayor proveedora de televisión por cable de los Estados Unidos. Desde el año 2017, Commisso es propietario y presidente al mismo tiempo del New York Cosmos, club en el que militaron futbolistas de la talla de Pelé, Raúl González o Franz Beckenbauer.

Los aficionados ‘viola’ describen al nuevo propietario como “un hombre amable y cercano, que busca la prosperidad para el club y la ciudad de Florencia”. Aunque tuvo la oportunidad de hacerse con el poder de otros equipos (algunos de América y otros de Europa),‘Rocco’, como le llaman los tifosi de la Fiorentina, apostó por el plantel de Florencia gracias a su mujer. “Vine a esta bonita ciudad porque mi esposa me recomendó que comprara un club dónde estuviera a gusto y al mismo tiempo disfrutara de la ciudad”, apuntaba el mandatario en rueda de prensa tras hacerse cargo del club. Es entonces cuando entra el factor de la ciudad renacentista y su gente, que desprende alegría por cada esquina de la urbe por la que se camina. El objetivo del máximo mandatario es el de devolver al equipo al máximo nivel dentro del panorama italiano y, si puede ser, también en el europeo.

La Fiorentina de estos últimos años se ha caracterizado por jugar con un estilo alegre y ofensivo, lleno de diversas variantes tácticas que han llevado a cabo entrenadores recientes como Stefano Pioli, Vincenzo Montella y, actualmente, Giuseppe Iachini. Siempre han apostado por una propuesta firme: la de jugar con desparpajo. Así lo han demostrado en el terreno de juego desde hace algún tiempo jóvenes talentos como Federico Bernardeschi, Dusan Vlahovic y Federico Chiesa, hijo de una leyenda ‘viola’, llamado a ser sucesor de su padre Enrico y destinado a marcar una época en la ciudad de Florencia.

Trabajando a destajo sin cesar pero de forma silenciosa, Rocco Commisso está consolidando el proyecto de los ‘viola’, y empezando a sentir (pese a ser un hombre de negocios) la comunión que existe y existirá siempre entre Florencia y la Fiorentina. Massimo Cervelli, responsable de la comisión de historia del museo de la Fiorentina, ha hablado con Panenka

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sobre el desembarco del propietario en la ciudad: “Rocco ha supuesto un cambio en la squadra. A diferencia de otros propietarios, ha invertido en otros ámbitos del club que harán de la Fiore un equipo que se mantenga en la élite. En la ciudad de Florencia, el fútbol es una pasión y una ambición; dos factores que aparentan recuperarse con la llegada de Commisso, estableciendo una comunidad de club inalterable entre propietario y aficionado”.

Quién sabe si, con el tiempo, la sangre que fluya dentro de Rocco sea ‘viola’ en lugar de roja, como sucede con gran parte de florentinos que viven por y para la Fiorentina.

 


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Fotografía de Getty Images.