Los Países Bajos no se llaman así por casualidad. ‘Holanda’, como mal llamamos al país normalmente, se caracteriza por ser la región de Europa con menor altitud respecto al nivel del mar. La zona septentrional, que es la que queda más expuesta a este hecho geográfico limítrofe con el Mar del Norte, es el lugar donde encontramos la ciudad de Alkmaar, la urbe donde hace diez años el club de fútbol local consiguió levantar el título de Eredivisie. Louis van Gaal fue el encargado de guiar desde el banquillo a un AZ que se impuso, ante todo pronóstico, a los clásicos Ajax, PSV y Feyenoord para ganar por segunda vez un campeonato que no saboreaba desde 1981.

Van Gaal, el mismo que llevó en volandas al Ajax para alzar su última Champions en 1995 y conquistó varias ligas con los de Ámsterdam y con el Barcelona, regresaba al AZ Alkmaar en 2005 tras una trayectoria ya contrastada y con el gusto a agrio que le habían dejado sus recientes andaduras como técnico. Volvía al mismo lugar que le vio colgar las botas como jugador y empezar su carrera desde los banquillos —aunque fuera como segundo entrenador y tan solo en cinco encuentros oficiales— para ponerse al mando. Así comenzaba una andadura que duró casi un lustro, en la que Louis logró clasificar al conjunto para competiciones europeas en diversas ocasiones y peleó la liga con los equipos más grandes del país. Sin embargo, la guinda del pastel la puso en su última campaña.

 

Romero, Jaliens, Swerts, De Zeeuw, Martens, Mendes da Silva, Ari, Schaars y Pocognoli constituyeron la columna vertebral del equipo junto al pichichi de la competición, Mounir El Hamdaoui, y un joven Mousa Dembélé

 

Corría el año 2008 cuando el AZ, club fundado en 1967 tras la fusión del Alkmaar ’54 y el FC Zaanstreek, se preparaba para iniciar su cuarta temporada con Van Gaal en el banquillo. El curso anterior, el técnico nacido en Ámsterdam había cosechado sus peores resultados hasta el momento con el equipo. Aun así, los mandatarios del club siguieron confiando en él y, pese a empezar la Eredivisie con dos derrotas seguidas, Louis consiguió formar un grupo exquisito de jugadores que le llevarían meses después a alcanzar la gloria. Romero, Jaliens, Swerts, De Zeeuw, Martens, Mendes da Silva, Ari, Schaars y Pocognoli constituyeron la columna vertebral del equipo junto al pichichi de la competición, Mounir El Hamdaoui, y un joven Mousa Dembélé. Además, el AZ contaba en sus filas con grandes promesas como Graziano Pellè, Héctor Moreno, Jermain Lens o Ragnar Klavan. Una plantilla repleta de buenos futbolistas que, a priori, no figuraba entre las candidatas al título.

El curso, de hecho, no empezó con buen pie para un AZ que llegó con cero puntos a la tercera jornada, en la que debían plantar cara a un difícil rival como el PSV Eindhoven en el DSB Stadion de Alkmaar —renombrado en 2010 AFAS Stadion—. El marcador no se movió hasta el minuto 82, el instante en el que Maarten Martens consiguió superar al guardameta para sellar la primera victoria de la temporada. Aquel tanto supuso un antes y un después, ya que a partir de entonces los muchachos de Van Gaal enlazaron una tremenda racha de 28 jornadas sin conocer la derrota, 24 triunfos y cuatro empates. Fue precisamente el fin de semana que acabaron cayendo derrotados, en un partido frente al Vitesse, cuando consiguieron certificar la conquista de la Eredivisie, puesto que sus perseguidores, el Ajax y un sorprendente Twente —que acabaría ganando el campeonato un año después— tampoco obtuvieron en esa fecha ningún resultado positivo que impidiera posponer el alirón. El AZ se convirtió así en el flamante campeón de los Países Bajos y, además, garantizó su presencia en la posterior edición de la Champions League. Toda una epopeya que llenó de alegría la urbe de la Holanda septentrional durante aquella primavera.

Como era de esperar, aquel AZ Alkmaar no tardó en desmembrarse. De Zeeuw, Pocognoli y Ari, entre otros, se marcharon en el verano de 2009, sumándose así al propio Louis van Gaal, quien puso rumbo al Bayern de Múnich. Aun así, pudieron cerrar el círculo ganador con la consecución de la supercopa holandesa meses después frente al Heerenveen. El máximo goleador de la liga, El Hamdaoui, estuvo una temporada más en Alkmaar, pero en 2010 acabó fichando por el Ajax, donde compartió vestuario con un joven Luis Suárez unos meses antes de que este aterrizara en Liverpool.

A día de hoy, la ciudad de Alkmaar todavía recuerda con nostalgia aquel maravilloso año en el que Van Gaal y sus discípulos tocaron el cielo. Aunque en la 2012-13 se alzó la KNVB Beker —la copa neerlandesa—, el club no ha vivido nada similar desde entonces. Ya en 2019 y después de diez primaveras desde aquella gesta, quizá el AZ pueda volver a soñar con grandes triunfos de la mano de sus jóvenes promesas. Calvin Stengs, Myron Boadu, Oussama Idrissi, Owen Wijndal o Teun Koopmeiners, entre otros, han implantado un fútbol de fantasía que hace suspirar a sus ilusionados seguidores. Los tiempos cambian, pero Alkmaar seguirá dando guerra en la Eredivisie mientras los aficionados cantan los goles al nivel del mar.