Siempre he tenido especial debilidad, e incluso devoción, por el Toumba Stadium. Lo he considerado uno de los estadios más icónicos de Europa, como si el campo situado en Tesalónica fuera un templo inexpugnable. Las gradas abarrotadas, gritos, bengalas y once futbolistas que matarían por sus hinchas. Esa es la sensación que me ha transmitido el PAOK desde que tengo uso de razón, por encima de aficiones incendiarias como las de Olympiacos, Panathinaikos o AEK. Cómo no iba a sentirse como en casa Pablo García, el PAOK está hecho a medida para jugadores de su calibre.

Balance pobre en liga

El conjunto de Tesalónica en sus casi 100 años de historia tan solo ha podido levantar dos títulos de liga, y eso que está ahí desde la fundación de la liga griega, hace 60 años, en la máxima división. Lejos de los 44 de Olympiacos, 20 de Panathinaikos, los 12 del AEK e incluso los tres que tienen sus vecinos del Aris. La primera liga que conquistaron fue en la temporada 75-76 y la segunda en la 84-85. En ambos casos superaron a los grandes transatlánticos helenos por pocos puntos, parece que esta campaña, en caso de que el resultado sea positivo, la distancia puede ser mayor. Donde sí poseen más títulos es en copa, suman un total de seis trofeos y, recientemente, en 2017 y 2018 salieron campeones. De esta manera han podido paliar la sed de títulos.

Una imagen que dio la vuelta al mundo

Hace justo un año, cuando se disputaban la liga PAOK y AEK, una imagen lamentable, una más, dio la vuelta al mundo. Por desgracia el fútbol griego está más asociado a sus malas noticias que por las positivas. En esta ocasión no fueron las bengalas o una invasión de campo las protagonistas. Ivan Savvidis, presidente del PAOK, saltó al césped con una pistola. Ya sabéis a qué imagen me refiero. Todo sucedió ya que anularon un gol al equipo local en el minuto de descuento, lo cual no gustó al presidente. Las consecuencias fueron claras: se suspendió la liga durante tres semanas, el PAOK perdió tres puntos que le hicieron olvidarse de la liga, multaron a Savvidis con 100.000 euros y le prohibieron pisar un estadio de fútbol durante los siguientes tres años.

Al dirigente de ascendencia soviética no le molestó en exceso la multa económica, ya que estamos ante un poderoso hombre de negocios. Savvidis es íntimo amigo de Putin y desde 2012 dirige al PAOK -ya antes había hecho lo propio con el Rostov-. En Tesalónica es el amo de la barraca, de hecho controla el puerto de la ciudad. El presidente es de ese perfil de dirigentes que tan habituales eran en los años 90 y que todavía se mantienen en pleno 2019. La pasada campaña terminaron en segunda posición a seis puntos del AEK, sin la sanción habrían salido campeones por tercera vez.

Un año para soñar

Todavía quedan jornadas, pero es posible que el PAOK no vuelva a tener una ocasión así para levantar su tercera liga. No han perdido un solo partido en todo el año y le sacan diez puntos al Olympiacos, 20 al AEK y 45 al Panathinaikos. Es ahora o nunca. Lo han fiado todo a la apuesta por la liga, en la Europa League terminaron últimos de un grupo compuesto por Chelsea, BATE y Videoton. La labor de Razvan Lucescu, hijo del mito Mircea, está siendo perfecta. Desde que llegara en agosto de 2017 al club de Tesalónica, acumula un porcentaje de victorias superior al 70%. La plantilla no es ninguna locura, de hecho no hay ninguna estrella en sus filas. Los más conocidos posiblemente sean Ingason, Vieirinha, Alin Tosca, Wernbloom, Sergio Oliveira, El Kaddouri, Biseswar o el joven cedido por el Arsenal, Chuba Akpom. Además de los españoles Crespo y Cañas.

Lo que sí tiene mérito es que continúen como líderes invictos pese a la venta de Prijovic, el que sin duda era su mejor futbolista y posiblemente el mejor nueve del campeonato. El serbio fue vendido en el mes de enero por diez millones a la liga de Arabia Saudí. Todavía sigue siendo el máximo goleador del equipo con nueve tantos, y el año pasado gracias a los 19 goles que hizo fue el máximo artillero del campeonato griego. El punto fuerte de este PAOK de Lucescu reside en su defensa, tan solo han recibido 12 goles en 25 partidos y en casa se han hecho fuertes: solo han cedido un empate. Las alturas es posible que les den vértigo y no será fácil contener a una afición tan ferviente como es la del PAOK, pero quizá estemos ante un año histórico para el equipo de Tesalónica.