Cuestión de tradiciones. La mía era ir a comer los sábados a casa de la abuela. Pero mi tiempo en esa casa llena de cuadros que no lograba entender se basaba en jugar a la Play 2 y, sobre todo, estar pegado al televisor durante el mediodía viendo la Premier League en La 2. Por aquel entonces –si no recuerdo mal a mitad de 2005-, descubrí una de las competiciones que me cambiaron la vida. Crecí viendo el dúo letal formado por Torres y Gerrard, a Drogba metiendo goles como churros y a un equipo prácticamente perfecto como el Manchester United. Qué tiempos aquellos.

Fue exactamente en esa casa donde un 5 de abril de 2009, me topé de frente con una de las historias más bellas que pueden suceder en el mundo del balompié. El todopoderoso conjunto de los ‘Red Devils’ perdía por 1-2 frente al Aston Villa de Agbonlahor y peligraba el liderato de la competición, porque el Liverpool le seguía de bien cerca, a solo un punto. A falta de 30 minutos, para conseguir el milagro de la remontada, Sir Alex Ferguson sacó al terreno de juego a un joven delantero italiano de 17 años. Ese día hacía su debut Federico Macheda.

A diez minutos de la conclusión del partido, un tal Cristiano Ronaldo empató el encuentro para el United. Y en el último minuto del tiempo de descuento, prosiguiendo la jugada tras un balón que él mismo había perdido, Macheda se desmarcó al espacio. Con un simple toque de talón, como si de un sutil bailarín se tratara, se deshizo de su marcador y consiguió perforar la red del conjunto rival con un disparo al palo largo al más puro estilo ‘Tití’ Henry. La locura se desató en Old Trafford. Primero, los jugadores; más tarde, los aficionados allí presentes; por último, el gran Martin Tyler y su famoso grito MACHEDAAAAAAAA”.

Tras lograr tener un debut más que soñado, Macheda parecía vivir en una burbuja. Los pocos ratos en que jugaba, conseguía anotar o hacer buenas actuaciones para que ‘Fergie’ contara con él. Por causas del destino, como si el karma realmente existiera, justo en el momento dulce del joven futbolista, se lesionó. Tras pasar gran parte de la temporada 2009-10 en la enfermería de los ‘Red Devils’, ‘Fede’ dejó de contar para Ferguson. Quizás se debió a la pérdida de chispa, la potencia para arrancar que tenía en esas piernas. O a la facilidad que tienen los delanteros para anotar goles en momentos clave. Además, también perdió ese oportunismo que le valió para erguirse como uno de los jugadores más prometedores del panorama europeo y mundial.

El peor error de su carrera

Esa falta de minutos en una plantilla tan competitiva como era la del United chocó con lo que necesitaba el futbolista. Era un diamante en bruto, deseoso de jugar y pedía a gritos una regularidad que el Manchester no era capaz de brindarle. Sir Alex se ocupó personalmente de ceder al joven talento a un equipo inglés para que se adaptara a la competición y ganara experiencia en un fútbol tan caótico como el británico. El delantero, obcecado en volver a Italia y estar junto a su familia, se marchó a la Sampdoria, que acababa de vender a Pazzini y a Cassano. El peso del gol en el equipo ‘blucerchiati’ recayó entonces sobre los hombros de Macheda. El ariete falló en su tarea anotadora y, además, el equipo fue relegado a la Serie B.

Años más tarde, en una entrevista concedida a la cadena ESPN, Federico asumió que ir a jugar a Italia fue uno de los errores más grandes de su carrera: “Muchos clubes de la Premier League vinieron a por mí, incluidos el Everton y el Sunderland. Ferguson me dijo que debía jugar en Inglaterra para poder vigilarme, que en Italia él no tenía el mismo poder. Insistí en volver a Italia y ese fue el peor error de mi vida”

Cesiones por doquier

Una vez terminada su estancia en Génova, Macheda obedeció a Sir Alex y probó fortuna en el Queens Park Rangers. Tras solo tres partidos disputados con el equipo de Loftus Road, sufrió una grave lesión de tobillo que requirió una operación y dejó su temporada en blanco. Un año después, viajó a Alemania para probarse en el Stuttgart, donde no consiguió anotar ni un mísero gol. Tras aquel fiasco, decidió dar un paso atrás para reencontrarse a sí mismo, esta vez en el Doncaster de la Championship. Otra lesión le apartó del éxito y tuvo que esperar a la siguiente temporada para dar un buen rendimiento, esta vez con el Birmingham, anotando diez goles en 18 partidos.

Adiós a Old Trafford

En 2015, tras terminar contrato con el Manchester United, Macheda quiso unirse al elenco del Cardiff City, que dirigía un hombre capaz de ayudarle a relanzar su carrera. Esa persona era Ole Gunnar Solskjaer, su antiguo entrenador en el filial de los ‘Red Devils’. Las lesiones y la falta de regularidad fueron apagando la chispa que brilló en un joven y prometedor futbolista, hasta tal punto que decidió marcharse a su casa y jugar para el Novara de la Serie B. Actualmente milita en el Panathinaikos de Grecia.

A sus 28 años, Macheda ha sufrido en sus propias carnes lo que significa acaparar portadas y miradas en el mundo del fútbol. Su momento de gloria fue efímero. Fue como escuchar en directo Little Girl Blue de Janis Joplin, sabiendo que tarde o temprano terminará pero no quieres que eso ocurra. Macheda fue como un magnolio, flor de un día.

 


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Fotografía de Getty Images.