Las luces navideñas en las calles suelen anunciar cada año la inminente entrega de las notas del primer trimestre en escuelas e institutos. A estas alturas del curso, las excusas ya no sirven. Los resultados obtenidos hasta ahora y las sensaciones transmitidas son un indicativo suficientemente válido para identificar aquellos que están destinados a luchar por la matrícula de honor y los que deben mejorar para evitar que junio se convierta en el mes de los disgustos y las horas extra.

Barcelona. Rompecabezas

Sin la solidez defensiva del curso anterior, Ernesto Valverde ha hincado codos esta temporada en la búsqueda de fórmulas que equilibren al equipo azulgrana tras un primer tramo especialmente sangrante. Los 19 goles encajados en las 13 primeras jornadas –29 en total el año pasado– no parecían números que invitaran, a la larga, a soñar con revalidar el título liguero. Con la incorporación de Arthur al once pareció emprender un camino en el que siguen aflorando exhibiciones futbolísticas indiscutibles y actuaciones colectivas más discretas. Con una amplia gama de colores a su disposición y la decidida apuesta por el 4-3-3 en el lienzo, el Txingurri busca encajar las piezas para que su puzle se sume a los cuadros del museo de obras maestras pintadas en azulgrana.

Sevilla. Enamorado

El matrimonio Sevilla-Machín funciona. Las dudas iniciales se transformaron en certezas con el paso de las jornadas. El técnico soriano ha instaurado con éxito su particular esquema, con algunos matices, para dotar al equipo de la regularidad que demandaba el curso anterior. Asentados en el eje los tres centrales y los dos carrileros profundos en los costados, la presencia de Banega como mediocentro puro y de Sarabia y Mudo Vázquez en los interiores perfeccionó la pócima. Arriba, André Silva y Ben Yedder se han hecho con la titularidad añadiendo a la mezcla el encanto que sólo pueden traer los goles. Seducidos, en Nervión esperan ahora sumar nuevos miembros a la familia para mantener viva la llama del amor antes de que se acaben los efectos de la poción mágica.

Atlético. Malabarista

Caras nuevas, vestido de siempre. El conjunto colchonero mantiene la esencia del fútbol de Diego Pablo Simeone. Ni siquiera la incorporación de virtuosos artistas como Rodrigo Hernández o Lemar ha alterado en demasía el desarrollo del espectáculo. A base de sufrimiento, entrega, solidez defensiva y la inimitable capacidad de sacar rédito a cada detalle, el Atlético vuelve a ser dueño de la escena. Permanentemente en el alambre, dominando un juego de equilibrios cual trapecista en plena actuación de circo. Los partidos de los rojiblancos suponen un desafío constante a no dejarse llevar por la aparente intrascendencia, pues cualquier acción puede acabar decantando la balanza. Y, como en cursos anteriores, casi siempre cayendo del lado de los jugadores dirigidos por el ‘Cholo’. 

Real Madrid. Melancólico

Desencantado rápidamente al inicio, las mariposas volvieron a la Casa Blanca en forma de lírica con acento argentino. El conjunto blanco empezó la temporada añorando y los malos resultados acabaron precipitando el adiós de Lopetegui cuando todavía desconocíamos si podía triunfar su libreto. Con Solari, el club recupera por encima de todo la figura de un gestor al frente de la nave. Capaz de dar tranquilidad y armonía con decisiones que han dado resultados, aunque el juego siga generando incógnitas en el rendimiento de piezas clave. Tácticamente, la amplitud en los costados –con Bale y Lucas Vázquez a pierna natural– es una de las principales novedades. A la espera de la mejor versión de los protagonistas habituales, la decidida y obligada apuesta por los jóvenes ha servido para sostener un proyecto que parece sometido más que nunca al juicio de los resultados.

Betis. Premiado

Como el año pasado, la atrevida propuesta de Quique Setién no arrancó cosechando resultados para colocarse rápidamente en los puestos de privilegio en la tabla. Sin embargo, la persistencia y la fe en un estilo casi siempre tienen premio, como evidenció en su máxima expresión con el triunfo en el Camp Nou, punto de inflexión esta temporada. Juego de posición constantemente sometido al escrutinio del Benito Villamarín, los verdiblancos ponen a prueba su paciencia casi a diario, especialmente ante equipos que intentan contrarrestarlo mediante planteamientos ultradefensivos que se le atragantan a los de Heliópolis. Lejos de titubear, redoblaron su apuesta con las llegadas de jugadores de toque como William Carvalho y, especialmente, Canales y Lo Celso. Futbolistas que se han adueñado del estilo bético para protagonizar algunas de las dosis de fútbol asociativo más brillantes del campeonato.

Alavés. Ejército

El Deportivo Alavés es la gran revelación del inicio de campaña. Los babazorros se han aprendido el manual de Abelardo a la perfección. Solidaridad, esfuerzo, entrega, compañerismo y actitud innegociable. Aplicando las claves del éxito de cualquier tropa. Empezando desde la consistencia de Fernando Pacheco bajo palos hasta la capacidad de lucha y trabajo de todos sus delanteros. En la trinchera de Mendizorroza, el ‘Pitu’ ha encontrado en Ibai Gómez y Jony las dos alas para desplegarse y armar las jugadas de ataque. Dos soldados determinantes para un equipo que prácticamente ha cumplido el objetivo antes de Navidad y que ahora espera seguir conquistando campos. Sin renunciar a cruzar las fronteras para instalar la milicia en territorio extranjero el año que viene.

Getafe. Verdugo

Sin sorpresas. Aplicando el tópico que dice que si algo va bien no hay que tocarlo. El bloque del Getafe sigue comandado por Pepe Bordalás, funcionando como un reloj suizo. Es la eficiencia hecha equipo. Juego criticado por muchos por su arte para desesperar al rival y limitar cada una de sus virtudes, los azulones sacan el máximo provecho a cada circunstancia en el camino para subsistir con nota en la élite a base de trabajo y perspicacia. Y parece que los madrileños le han cogido el gusto a ese papel de villano, maniatando las amenazas de cada oponente para convertirse en los verdaderos protagonistas de la historia. Además, la llegada de hombres como Maksimovic o Jaime Mata ha dotado de profundidad a una plantilla que sigue teniendo en viejos roqueros como Jorge Molina, Bruno, Damián Suárez o Antunes las principales garantías para perpetrar el sistema.

Levante. Justiciero

Paco López ha hecho suficientes méritos a estas alturas para ser considerado ya como uno de los grandes entrenadores de la Liga. Superlópez no está para bromas. De fútbol atractivo, ofensivo y alegre, el técnico valenciano no ha dudado en dar la manija del juego a jugadores talentosos y de innegable técnica individual como Enis Bardhi o Rubén Rochina. Héroes de una saga cuyas virtudes han servido para engrandecer un equipo capaz de encontrar distintas formas para aprovechar y poner en evidencia las debilidades del rival. Siempre con el balón como principal arma. Con el aplomo y la madurez adquirida por los Cabaco, Sergio Postigo, Campaña y compañía, y la determinación de Roger Martí y Morales –viviendo en el Bernabéu su aventura más sonada–, los granota esperan seguir potenciando sus súper poderes para demostrar que los protagonistas de esta película son candidatos a llevarse cualquier galardón esta primavera.

Celta. Dependiente

Temporada de contrastes la del Celta de Vigo. Tras un esperanzador comienzo con Antonio Mohamed en el banquillo, los malos resultados empezaron a repetirse jornada tras jornada sin que el técnico encontrara soluciones en una propuesta que nunca mostró verdaderamente un hilo de juego claro. La llegada de Miguel Cardoso al banquillo ha coincidido con la eclosión definitiva de Brais Méndez, que jugando casi de interior, se ha convertido en el mejor socio de Iago Aspas. El genio de Moaña es un ejemplar único en esta Liga, capaz de levantar él solo a un equipo por momentos sin ideas. Si el técnico portugués consigue sumar para la causa a piezas clave como Fran Beltrán, Lobotka, Boufal, Emre Mor y Maxi Gómez confirmará que la plantilla celeste tiene los suficientes mimbres para aspirar a cotas más altas.

Girona. Soñador

Repetir las sensaciones del año pasado se antojaba imposible en Montilivi. Con los números en la mano, sin embargo, Eusebio está calcando a estas alturas el arranque de Pablo Machín en la temporada del debut en Primera. Con algunas dudas que amagaban con un cambio de sistema, finalmente el conjunto catalán ha vuelto a sus orígenes para encontrar la estabilidad en su característico esquema de tres centrales y dos carrileros. Los goles de Stuani –con once a estas alturas– se prevén nuevamente claves para determinar el techo del conjunto catalán. Ni la ausencia de grandes incorporaciones en verano ni la plaga de lesionados consiguen despertar de este cuento de hadas a un equipo que ha encontrado en el joven Pedro Porro una de las grandes sensaciones de este 2018 de ensueño.

Espanyol. Redimido

Deprimido, sin aspiraciones y en plena travesía por un desierto de sinsabores, Rubi hizo pasar a todos los miembros de su plantilla por el diván para darle la vuelta radicalmente a la situación en apenas unas semanas. Con su método, el técnico catalán ha encontrado la mejor versión de jugadores como Darder, Marc Roca o Mario Hermoso, adormecidos por la infructuosa terapia aplicada durante el pasado curso. Eso, sumado a la veteranía y solvencia de experimentadas piezas como Diego López, David López, Granero o Sergio García y al plus aportado en ataque por Borja Iglesias convirtieron el desierto en un ecosistema rico en especies, donde las buenas noticias florecían en cada rincón del verde. Pese a la mala racha de las últimas semanas –cinco derrotas seguidas–, los pericos han demostrado capacidad para volar alto en esta Liga cuando consiguen dejar atrás los miedos del pasado.

Valladolid. Llamativo

No sólo por la posición en la tabla, sino por la irrupción de talentos hasta hace poco desconocidos en la élite. El Valladolid ha protagonizado un sorprendente inicio, sobre todo empujado por el buen trabajo desde el banquillo. Sin individualidades contrastadas ni la incorporación de jugadores expertos en la categoría, Sergio González ha construido un conjunto que arrancó con una remarcable solidez defensiva –18 goles en contra a estas alturas–, sostenida en nombres propios como Jordi Masip o Fernando Calero, grandes revelaciones del curso. La brillantez de Toni Villa en tres cuartos de campo y los destellos de jugadores como Daniele Verde, Rubén Alcaraz u Óscar Plano le bastan a los pucelanos para ir sumando puntos que le acerquen al objetivo de la salvación.

Eibar. Enriquecido

Otro equipo de autor que ha dejado de sorprendernos es el Eibar de Mendilíbar. Ipurúa ya no engaña a nadie. Es el escenario en el que la ejecución de lo simple roza la excelencia. Campo pequeño en el que la intensidad, la activación en centros laterales y el aprovechamiento de las jugadas a balón parado siguen siendo especialidades dominadas por los locales. Aunque la receta mantiene los ingredientes de siempre, cada temporada encuentra nuevos matices que enriquecen la carta. Cucurella u Orellana en los costados, acoplados a la perfección a Cote y Rubén Peña, demuestran un año más que entrenar a las órdenes del técnico vasco supone un máster avanzado en explotación de los espacios y alta productividad a partir de las consignas más básicas.

Valencia. Desubicado

Una de las cruces de la temporada está siendo el Valencia. Poco se podía esperar tras sacar matrícula de honor el año pasado que los chés arrancarían con tantos problemas. Dificultades visibles especialmente en el apartado goleador, comportándose como un león inofensivo al que le levantan todas las presas. Sin la mejor versión de futbolistas clave, tampoco los fichajes están respondiendo como se esperaba. En una competición en la que cada mínimo detalle está contando a la hora de sumar puntos, el club de Mestalla está pagando su incapacidad para intimidar y agredir al rival. Por eso, los de Marcelino, pese a haber encajado sólo 13 goles en contra, se han convertido en los reyes del empate, con diez. Un progreso demasiado lento para una plantilla diseñada con la mirada puesta en la Champions.

Real Sociedad. Intermitente

Los altibajos han marcado el primer tercio de curso liguero de la Real Sociedad, no sólo a lo largo de las jornadas sino durante los 90 minutos de un mismo partido. Encontrar la continuidad del talento de Januzaj u Oyarzábal se antoja clave para determinar el devenir del equipo donostiarra. Con Asier Garitano en el banquillo, los guipuzcoanos han experimentado variaciones en el esquema y en los nombres que evidencian riqueza y multiplicidad de argumentos, pero también cierta inestabilidad que impide verle en la tabla en posiciones europeas. Aunque la tendencia apunta al alza en las últimas fechas, el crecimiento de jugadores que han arrastrado problemas físicos como Willian José, Diego Llorente o Mikel Merino debe contribuir a dar el salto clasificatorio definitivo.

Leganés. Peleón

Tras un inicio que no auguraba nada bueno, Mauricio Pellegrino ha ido encontrando piezas para salir del pozo y recuperar las constantes vitales. La juventud y el descaro aportados por En-Nesyri u Óscar Rodríguez y la experiencia de incombustibles como Pichu Cuéllar, Siovas, El Zhar o Rubén Pérez han sido claves para huir del farolillo rojo y mantener una media de puntos que hace mirar al futuro de los pepineros con relativa tranquilidad. Siguiendo la progresión de esta primera mitad de campeonato y con el crecimiento lógico de jugadores recién salidos del nido, los del sur de Madrid prometen dar guerra hasta el final para mantenerse en la élite del fútbol español por tercer año consecutivo.

Villarreal. Sumergido

Otra de las decepciones de la temporada es el Villarreal. En una Liga tan igualada y con tantos protagonistas inesperados en la parte alta, el conjunto groguet ha arrancado siendo una de las cruces. Sin el rendimiento esperado de jugadores llamados a ser determinantes como Gerard Moreno o Ekambi, el submarino bucea peligrosamente cerca del fondo, tratando de encontrar soluciones para salir a flote. En esa desesperada búsqueda, una vez más cayó el eslabón más débil. Luis García Plaza se pone ahora al frente de una nave tocada, pero no hundida. La presencia de Trigueros, Cazorla y Fornals en el mediocampo y la capacidad de seguir creciendo de Samu Chukwueze se estiman claves para encontrar la regularidad que permita al submarino escapar de la amenaza de hundimiento final que remueve peligrosamente las aguas de La Plana.

Athletic. Amenazado

Preocupante la posición que ocupan en la tabla los leones. Tras un año anterior muy gris, el club apostó por Eduardo Berizzo para volver a dar color en Bilbao. Sin embargo, el blanco y negro se ha vuelto a instalar en la Catedral, sin encontrar soluciones en una plantilla que, sin el mejor Aduriz, sigue echando de menos un goleador puro. Contra los equipos de la parte alta, el Athletic ha sacado su mejor versión, quizás empujado por la abundancia de talento defensivo en su plantilla. Con la llegada de Gaizka Garitano al banquillo, el conjunto vasco deberá empezar a encontrar fórmulas especialmente en la zona de creación y en área rival para espantar los fantasmas de Segunda que sobrevuelan San Mamés.

Rayo Vallecano. Descompensado

Del mismo modo que les ocurrió a sus vecinos de Leganés, el Rayo arrancó con muchas dudas la temporada. La aparición de piezas llegadas a última hora como Raúl de Tomás o Álvaro García y el crecimiento de jugadores identificativos como Adrián Embarba o Santi Comesaña tienen que ser motivos suficientes para que los de Míchel crean en el objetivo de la permanencia. El potencial y los recursos en ataque contrastan con la falta de solidez defensiva –31 tantos encajados, siendo el segundo equipo más goleado–. Una realidad que pone de manifiesto la descompensación de la plantilla. Aunque los resultados no lleguen, nadie pone en duda el compromiso de los rayistas por muy complicada que se presente la empresa. Su espíritu inconformista e irreverente a punto ha estado de provocar un disgusto a varios de los grandes de la Liga.

Huesca. Efímero

Recién ascendidos, la ilusión del debutante pareció esconder al principio las dificultades lógicas de cualquier novato en la categoría. Presentado al comienzo como un aspirante a entrar en ese saco de equipos pequeños que rompen los esquemas –sumándose al selecto grupo de Leganés, Girona o Eibar–, la realidad es que al Huesca le está costando algo más adaptarse a la exigencia de la Primera División. Sin el mejor rendimiento de hombres clave en el ascenso, los fichajes tampoco han podido aportar ese plus. A siete puntos de la salvación, el conjunto ahora dirigido por Francisco ha topado de frente con la dureza que supone ganar partidos en una Liga ultracompetitiva.


Las dieciséis jornadas han dejado nombres, sorpresas, propuestas, sensaciones y resultados que reflejan estados de forma, necesidades y tendencias que permiten hacer un balance ajustado de esta apasionante temporada. Queda por ver si la Navidad llega acompañada de regalos que animen a los equipos de cara a lo que viene o si el carbón se instala en las casas de aquellos que peor comportamiento han mostrado hasta ahora. Aunque será cuando las flores llenen de color los árboles el momento en el que podremos hacer el juicio definitivo para repartir las notas de este atractivo curso liguero.