“Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro; vuestras fronteras serán desde el desierto hasta el Líbano, y desde el río, el río Eufrates, hasta el mar occidental.” Deuteronomio 24

A veces los partidos empiezan mucho antes de que el árbitro se lleve el silbato a la boca. Para Daniel Torres, centrocampista del Alavés, empezó en los minutos previos al calentamiento. Con las gradas del Camp Nou en reposo y los operarios puliendo la moqueta verde, Daniel Torres emergía del vestuario, con paso lento pero seguro, con chanclas pero con elegancia. El colombiano dejó su verdoso calzado fuera de los límites del terreno de juego y se adentró en él descalzo, sintiendo los límites puntiagudos del césped. Sacó entonces su móvil y empezó a dar la vuelta al campo, no para cazar bichejos sino para afrontar, con la ayuda de La Mamá, un partido que el Alavés acabaría ganando de forma sorprendente. Los agnósticos entenderán el paseo si nos remontamos unos años atrás; los creyentes quizás también entiendan un poco más el resultado final del encuentro.

Estamos en 2012 e Independiente Santa Fe suma ya 36 años sin conseguir un título liguero, una racha que no parece que se vaya a romper en la susodicha temporada, después de siete partidos consecutivos sin conocer la victoria. Llega el encuentro contra Millonarios, que solo con el nombre ya impone, pero antes de la cita el presidente de Santa Fe recibe una llamada. El tono del teléfono quizás sonó diferente, con ese ring que denota importancia. Al otro lado estaba Sandra Merino, guía espiritual que creía tener la llave para cambiar la dinámica del club colombiano. “Tuve un sueño en el que el Espíritu Santo me decía que en el fútbol hay muchas cosas que influían en los jugadores y que Santa Fe estaba bajo una maldición”, explicaba este lunes en El Día Después. El episodio tiene ese punto de locura que anticipa un éxito seguro, y así lo vio también el presidente, que accedió a que Sandra, pronto La Mamá, prestara sus servicios a Santa Fe.

 

Al otro lado del teléfono estaba Sandra Merino, una guía espiritual que creía tener la llave para cambiar la dinámica perdedora de Independiente Santa Fe

 

La gurú habló con todos los jugadores en la previa ante Millonarios, todos ellos descalzos sobre el césped, basados en la cita bíblica que aparece en Deuteronomio 24. Ni que decir tiene que Santa Fe rompió la racha de siete partidos sin vencer y también el mal fario de 36 años, roto después de que el equipo en el que estaba Daniel Torres conquistara el Torneo Apertura. “Ella nos supo encaminar” o “es nuestra consejera espiritual” fueron algunas de las palabras que la plantilla tuvo para Sandra en la celebración del triunfo.

Borges se declaraba agnóstico e incluso ateo, pero eso no le privaba de rezar un Ave María antes de acostarse a petición de su madre. “Prométeme que recitarás un Ave María todas las noches. Te pido que lo hagas cuando te retires a dormir”, le rogó Leonor a un Borges ya se había apartado del camino de Dios. Más alejado estaba todavía Daniel Torres, que confesó en un periódico colombiano que la rumba y el alcohol le hacían ser una persona totalmente irresponsable. También bajo los consejos de su madre, en este caso espiritual, el actual centrocampista del Alavés siguió el camino de la fe y no le ha ido nada mal. Un título por año desde 2012, entre los que se cuentan un último Torneo Clausura con Independiente Medellín, una convocatoria con Colombia para la Copa América y su fichaje por el Alavés, con quien ya se ha dejado ver descalzo en el Calderón, en Mendizorroza y en el Camp Nou, tres estadios de los que el colombiano y su equipo han salido invictos. Cuestión de fe.