“Kosovo es barcelonista”, me dice Ardian Xerxa, uno de los miembros más activos de la peña barcelonista con sede en Pristina. Un exabrupto que puedo confirmar el jueves 1 de octubre nada más acabar el Celtic de GlasgowFC Barcelona de Champions League que acaba con triunfo culé por 0 a 1. Efectivamente, en el encapotado cielo de Pristina me parece escuchar algún petardo, como si nos encontráramos en algún barrio de Barcelona.

Xerxa habla con una pasión furibunda del Barça. Cuando le pregunto por los orígenes de la peña se desenvuelve con un guión que parece haber sido repetido unas cuantas veces: “La peña barcelonista se inaugura oficialmente en septiembre de 2005 y tuvimos que desplazarnos hasta la embajada española en Belgrado para poder formalizar nuestra condición de peña barcelonista ya que entonces Kosovo todavía no se había independizado de Serbia puntualiza. “Un catalán llamado Víctor Esteban, que estuvo trabajando en Kosovo como miembro de la Dirección General de Recursos Humanos de la Unión Europea, se convirtió en nuestro primer presidente. Yo me registré como vicepresidente en 2006 que fue cuando obtuve mi carnet de socio del Barça, aunque cabe destacar que nuestra primera presidenta local fue Mikela Kakeli que se quedó al frente de nuestra entidad durante tres años, una vez Esteban marchó a Washington para encargarse de otras actividades” relata Xerxa.

La placa de la peña con el mapa de Kosovo en el Camp Nou

La placa de la peña con el mapa de Kosovo en el Camp Nou

“En 2007 me fuí hasta Barcelona con mi amiga Mikela y un amigo llamado Serton Ajeti para asistir a nuestra primera recepción oficial en el Camp Nou e inauguramos la placa que luce el estadio con el nombre de nuestra peña. Estuvo presente Barça TV, que registró las imágenes de ese momento que fue histórico para nosotros ya que, como puedes imaginar, era la primera vez que pisábamos el césped del Camp Nou. La única pena que tuvimos aquel día es que no pudiera venir más gente de Kosovo por lo complicado que es conseguir una visa para viajar a España, dados los problemas diplomáticos entre nuestro país y el Estado español” prosigue. Víctor Beceiro, que por entonces formaba parte del área social del Barça, nos atendió en todo momento y guardamos un muy buen recuerdo de él. Durante nuestra estancia de una semana en Barcelona, pudimos ver dos partidos del Barça. El primero fue contra el Sevilla, el 22 de septiembre de 2007, con victoria del Barça por 2 a 1 con dos goles de Messi recuerda el actual presidente de la peña barcelonista.

Mi amigo Ginés Alarcón, que vive en Pristina desde hace dos años y hace de cicerone en esta reunión, se acaba de casar con una chica kosovar y ha traído una camiseta del astro argentino que compró en su último viaje a Barcelona. “Además, justo ese día se celebraba el 50 aniversario del Camp Nou y hubo un show previo que duró dos horas y que no vamos a olvidar en la vida”, remacha Xerxa mientras apura su almuerzo en el restaurante del centro de la capital kosovar que se encuentra repleto de gente que ha salido del trabajo.

El problema de los pasaportes sigue impidiendo a sus miembros poder acompañar al Barcelona en sus desplazamientos por la zona

Un año después, en 2011, la primera presidenta de la peña se fue a vivir a Albania y entonces Xerxa la sustituyó. Desde entonces ha intentado organizar cuantas actividades ha podido, pero el problema de los pasaportes sigue impidiendo a sus miembros poder acompañar al Barcelona en sus desplazamientos por la zona. “Yo tengo la suerte de tener pasaporte de la UE porque estuve trabajando once años en Luxemburgo. La última vez que pudimos animar al Barça fue en abril del año pasado coincidiendo con la visita del equipo a San Siro en aquellos octavos de final que perdimos por 2 a 0 en un partido terrible de los nuestros. Allí coincidimos con miembros de las peñas barcelonistas de Bélgica, Bosnia o Eslovenia. Otro partido al que pudimos asistir fue en noviembre de 2006 cuando el Barça de Ronaldinho visitó el campo del Levski Sofia y ganó por 0 a 2 con goles de Giuly e Iniesta. Recuerdo que aquella vez pudimos hablar con Carles Puyol en la puerta del hotel”.

Xerxa insiste en que el Barça es más popular que el Real Madrid aquí en Kosovo. Que rivaliza en seguidores con clubs de Italia -Albania, el país vecino, siempre ha tenido a Italia como referente cultural y social una vez salió de la dictadura de Enver Hoxha y que se retrotrae a los tiempos en los que Italia ejerció un protectorado sobre el país al finalizar la Primera Guerra Mundial– y sobretodo con clubs de Alemania, concretamente con el Bayern de Munich, “seguramente por Xherdan Shaqiri que es suizo pero tiene ascendencia kosovar”, nos comenta Xerxa. “Tenemos 250 miembros en nuestra peña y un montón de solicitudes para entrar en la misma”, nos pone sobre aviso también.

Nos acompaña en este almuerzo otro de esos 250 miembros, Adnan Ahmeti, otro kosovar que reconoce ser del Barça desde los tiempos de aquella final perdida en Sevilla contra el Steaua. “Recuerdo que dos años después el Barça fue a jugar a Vlora contra el Flamurtari en un partido de la UEFA que se convirtió en todo un acontecimiento para el país”. Su pasión por el Barça le empuja a seguir en corto, desde la otra punta de Europa, las evoluciones de la cantera del club catalán: “En las categorías inferiores del Barcelona juega un chico de 12 años que se llama Labinot Kabashi y de padre kosovar. Su familia emigró a Sallent, en la comarca del Bages. Juega en el infantil B en posición de centrocampista con vocación ofensiva” espone Ahmeti.

Viejos y nuevos héroes nacionales

Me habla también de David Babunski que es internacional macedonio desde este verano y juega en el Barça B y es hermano de Dorian, que juega en las categorías inferiores del rival eterno, el Real Madrid. “Su padre, Boban, es muy recordado en la región porque jugó en la selección de Yugoslavia y en la Macedonia y en clubs españoles como el Logroñés y el Lleida, me explica Ahmeti. Boban Babunski jugó con la selección Macedonia en la hasta ahora única visita de la selección española a Skopje en octubre de 1994, cuando dos goles de Julio Salinas solventaron en el partido.

Mis interlocutores me explican que en la antigua Yugoslavia pudieron ver más fútbol que en otros países del bloque comunista porque el suyo fue un régimen que se apoyó en una cierta apertura hacia el exterior. “El fútbol yugoslavo se convirtió en una excelente tarjeta de presentación del régimen, sobre todo en la década de los 80 en la que conseguimos clasificarnos para el Mundial de España 82 y el de Italia 90. Si no hubiera caído el muro a finales de los 80, la selección de Yugoslavia hubiera conseguido algún triunfo destacado. Sobre todo porque contábamos con una de las generaciones más fuertes de nuestro fútbol que empezó a forjarse en 1987 con el triunfo de la selección juvenil en el Mundial de Chile con jugadores como Boban, Mijatović, Šuker o Prosinečki, recuerda Ahmeti, que reconoce escaparse de vez en cuando a Albania para ver partidos de la selección del país de las águilas. “Hay algunos jugadores kosovares jugando en la selección albanesa, como por ejemplo, el centrocampista del Valladolid Valdet Rama que debutó en marzo con la absoluta y marcó en el último partido contra Islandia. Será uno de nuestros mejores hombres de cara a las eliminatorias para la Eurocopa 2016 en la que tenemos bastantes opciones de participar ya que se abre la clasificación a 24 equipos. Para entonces uno de nuestros hombres más destacados, Adnan Januzaj, nacido en Bruselas pero de padres albano-kosovares y que actualmente juega en el Manchester United, estará más rodado y su ayuda seguro será de mucho valor” vaticina Ahmeti. El siguiente fin de semana, Januzaj salta a la primera plana internacional gracias a su buen partido contra el Sunderland en el que marcó un par de goles vitales para el triunfo de los ‘red devils’.

Contra el aislamiento deportivo

También insisten en que recuerde el nombre de Daurs Zaberxha, jugador de diez años nacido en Pristina al que estuvieron observando con atención hace dos semanas en un campus de Albania y que va para figura. “Está en la órbita del Arsenal que tiene una escuela privada en Albania, al igual que el Galatasaray que también ha empezado a trabajar en la zona para detectar joyas como Zaberxha”, añade. Una pasión por lo que se cuece en el exterior que contrasta con las dificultades con las que topan los kosovares para poder viajar fuera de sus fronteras. “No puede ser que no podamos salir a competir a otros países. Platini nos hace el apartheid, parece mentira, nos está ahogando, no sé si por presiones serbias o por qué será realmente, pero no se puede impedir a los jóvenes salir al extranjero, no sólo para mejorar en lo deportivo, sino también para ver otras culturas. Y más en una era de la globalización como la que estamos viviendo. Se podrían estudiar soluciones como la que se dio con la URSS después de la caída del muro cuando se creó la Comunidad de Estados Independientes (CEI) para que todas aquellas naciones pudieran participar en los JJOO de Barcelona 92. ¿Por qué no se busca una salida parecida con nosotros?”, se queja Adnan que en ese momento ya ha cogido la voz cantante.

Mikela Kakeli y Ardian Xerxa con el representante del área social del Barça

Mikela Kakeli y Ardian Xerxa con el representante del área social del Barça

“Estamos redactando un memorándum para establecer relaciones entre el FC Barcelona y el ministerio de exteriores kosovar. Tenemos buenos contactos con el primer ministro, no creo que haya ningún problema al respecto. Y es que si quieres ver a buenos jugadores jóvenes, tienes que tener observadores en Kosovo, nosotros ya estamos al tanto de estas promesas pero tenemos que oficializar nuestras relaciones… De esta manera podremos atraer la atención de empresas que quieran apostar por el Barça. De momento las actividades las tenemos que pagar nosotros, las entradas como las del día del AC Milan nos salen muy baratas, unos 30 euros, pero el resto nos lo tenemos que pagar de nuestro bolsillo” propone Adnan. Por su parte, Ardian Xerxa dice que su sueño es poder abrir en Pristina una especie de café dedicado al Barça donde podamos exhibir el material cedido por la entidad.

“El que no quiere al Betis…”

Tres días más tarde me cito para comer en el restaurante ‘Dragan’, de la población de mayoría serbia llamada Laple Selo, ubicada a las afueras de Pristina, con Andrés Moreno, abogado especialista en derechos humanos. Es tal vez uno de los españoles más veteranos en Kosovo. Vive en Pristina como miembro de EULEX (misión civil de la Unión Europea en Kosovo para temas relacionados con el marco legal) y también formó parte de la primera tanda de inscritos en la peña barcelonista. Aunque Moreno es del Betis. “Nuestra embajada por entonces era Belgrado. Vino el embajador a Kosovo y casi que nos obligó por decreto a formar parte de la peña. Yo firmé con una nota adicional que decía, ‘el que no quiere al Betis no quiere ni a su madre ni a su padre’. Entonces, a mí me dio envidia y quise montar una peña del Betis y me puse en contacto con el club. Me dijeron que no hacía falta que montara una porque ya existía una peña del Betis en Kosovo desde 1999… como quien dice cayendo la última bomba en este país. Me dieron la dirección de la sede que estaba en el aeropuerto de Petrovec que es el de Skopie, lo cual es lógico porque el de Pristina estaba destruido por los bombardeos. Les pregunté a los chicos del CNI -que se supone lo saben todo en Kosovo porque asisten al KFOR– y me dijeron que había una agrupación logística del Ejército de Tierra, concretamente la número 21, que tiene sede en Sevilla”, relata Moreno.

“Me dijeron que no hacía falta que montara una porque ya existía una peña del Betis en Kosovo desde 1999…como quien dice cayendo la última bomba en este país”

“La peña en realidad estaba inactiva desde hacía muchos años, así que yo lo que quería era reactivarla para que fuera la del Betis la peña más antigua de un club español en Kosovo. Me puse en contacto con un capitán de allí que era el promotor de todo aquello para que me mandara todos los papeles. Me di cuenta que no estaba fundada con arreglo a la nueva ley de asociaciones, lo que habían hecho era básicamente mandarle una carta a Lopera para poder recibir material del club supongo que para quedárselo ellos. Hice un cambio sui generis en los estatutos que venía a decir que era socio de la peña cualquier bético que pasara por Kosovo, cosa que no está permitido por ley española, pero aquí no pasaba nada” sentencia.

Así es como a raíz de la fundación de la del Barça, Moreno se enteró que existía una peña del Betis en Kosovo. Después la peña y Moreno en concreto contaron con una “promoción” inesperada desde España. “Cuando se realizaron las protestas contra el presidente Lopera, el año en el que el Betis descendió a segunda división, yo me posicioné en favor de éstas en algunos foros de webs béticas. ¡Cuál fue mi sorpresa al comprobar la repercusión que había tenido esa adhesión! Me llamaron de Radio Marca, de Onda Cero Sevilla y de no sé cuántos medios más. El año pasado organizamos un encuentro con la Peña del Barça para ver un FC Barcelona – Betis que acabó ganando el equipo azulgrana y recuerdo que también nos llamaron de Catalunya Ràdio.

Moreno también recuerda su encuentro con Julio Alberto, ex lateral blaugrana durante toda la década de los 80: Laporta les propuso a los miembros de la peña barcelonista, que fueron una tarde gris de invierno a verle a Liubliana, enviarles algún entrenador del Barça para que preparara un campus en Kosovo. Y envió a Julio Alberto en verano de 2006 para que estuviera una semana con varios entrenadores kosovares. Vino con dos o tres bolsas de deporte llenas de material del Barça para regalar. Aunque tenía la rodilla hecha una guiñapo y aún me duele ver como la doblaba para salir del coche, recuerdo que en uno de esos entrenamientos nos dejó a todos con la boca abierta porque seguía teniendo una calidad impresionante y su bota seguía siendo un guante. Chutó una pelota desde el medio del campo y la metió por la escuadra como nos había dicho”, relata Moreno.

“Llegó el fin de semana y decidimos llevarle a la playa en Grecia. Víctor Esteban, que era su cicerone aquí, no pudo acompañarle y entonces le tuve que llevar yo en coche. Esteban me dijo por orden de la directiva del Barça que no lo perdiera de vista. Siempre llevaba encima un móvil español por si le llamaban de Proyecto Hombre. Lo más fuerte que se bebió fue una Fanta que nos tomamos mientras vimos el partido entre Francia y Brasil del Mundial 2006 y recuerdo que me dejó maravillado porque predijo todos y cada uno de los cambios que se realizaron en ese partido un minuto antes. Durante todo ese tiempo que estuvimos juntos se sinceró conmigo y me dijo que lo que más ilusión le había hecho en su carrera fue ganar la liga de las Maldivas con un equipo llamado Valencia concluye.