Advertisement

“No hay que tener miedo a salir de España. No hay que tener miedo al riesgo ni a salir de la zona de confort. Ni en el fútbol ni en la vida”, reivindica, justo antes de despedirse, el catalán Jesús Imaz (Lleida, 1990), uno de los grandes atacantes de la Ekstraklasa, la  primera división del balompié polaco. El actual delantero del Jagiellonia Białystok voló hacia Polonia en 2017 “con miedo“, después de haber celebrado 17 goles en 81 partidos en Segunda, pero ahora recomienda aventurarse a buscar un futuro lejos del fútbol español y sonríe al valorar la experiencia vivida en un torneo, la Ekstraklasa, con un marcado acento castellano.

“En España hay muchos jugadores, muchísimos. Es muy difícil jugar en Segunda, y más aún en Primera. La puerta está muy cerrada, y Polonia es como una puerta abierta. Una oportunidad para vivir, saborear y disfrutar sensaciones y realidades que para muchos son inalcanzables en España, para hacer crecer tu nombre, para darte a conocer”, admite Imaz. “El nivel es más bajo que el de Primera División, quizás está entre la parte baja de Primera y Segunda, pero el torneo está muy bien preparado, se vive muy bien, aunque la gente es más fría, igual que el clima, y el ambiente y la intensidad con que se vive el fútbol son difíciles de ver en España. Aquí animan todo el partido, los 90 minutos, aunque pierdas: si te tienen que criticar lo hacen después, y se ven tifos y gradas llenas y se escuchan cánticos en todos los estadios de la liga”, prosigue.

En esta última Ekstrak lasa

Advertisement
han tenido minutos hasta 14 futbolistas españoles. Representan cerca de un 9% de los 170 extranjeros que han jugado en el campeonato, solo superados por los eslovacos, y han anotado hasta 54 goles. Los máximos artilleros de cuatro de los 16 equipos crecieron en España: Jesús Jiménez en el Górnik Zabrze (12), Imaz en el Jagiellonia (11), Erik Expósito en el Śląsk Wrocław (9) e Ivi López en el Raków Częstochowa (9). Imaz, autor del que ha sido escogido como mejor gol del torneo, también ha repartido seis asistencias y ha igualado los once tantos de la temporada pasada en 27 partidos, ocho menos. Ha acabado sexto en la tabla del ‘pichichi’, encabezada por las 22 dianas del checo Tomas Pekhart, del Legia Warszawa, el campeón, y sin su aportación, clave, el Jagiellonia hubiera acabado decimoquinto y penúltimo, y no noveno.

El ’11’ del Jagiellonia, que no ha podido cumplir su objetivo de luchar hasta el final por llegar a la Europa League porque se ha desinflado en el segundo tramo de la competición, tras un inicio prometedor, subraya que la Ekstraklasa “es una liga muy buena para los españoles. Es muy física, y si posees una base táctica y técnica, que es lo primero que nos enseñan de niños en España, y sabes situarte en el campo e intuir cómo y dónde irá el juego tienes una gran ventaja”, reconoce el atacante, feliz de haber firmado una nueva buena temporada a nivel individual, de haber superado por tercer curso consecutivo los diez tantos, pese a ser mediapunta, y de continuar “recogiendo y disfrutando los frutos” de todo aquello que ha ido sembrando en los últimos años.

Imaz ha firmado 46 dianas en 123 partidos de liga, 14 con el Wisła Cracovia y 32 con el Jagellonia, que le acreditan como el segundo español con más tantos en la historia de la Ekstraklasa, solo superado por Igor Angulo (63), con quien en 2019 compartió el honor de ser el máximo goleador del año en Polonia; y es feliz en el país de los zlotys, como cantaban Suite Soprano, pero sigue mirando hacia España. Sigue con cariño el Lleida, su club natal, el Llagostera, el conjunto que le abrió la puerta de Segunda A, y el Cádiz, su último equipo en España, mientras anhela “continuar disfrutando del fútbol”, sea donde sea.

Reivindica, además, el potencial del balompié para saborear experiencias y admite que le encantaría “descubrir otro país, otra cultura” y que “volver a España es complicado una vez sales, y todavía más a esta edad”, aunque es una idea que tiene en la cabeza desde que se marchó, hará cuatro años. A base de goles se ha regalado a sí mismo el billete para viajar adonde quiera. Porque su valor de mercado, de hecho, se ha quintuplicado según Transfermarkt, pasando de los 300.000 euros de cuando cogió el avión hacia Cracovia hasta los 1.500.000 euros actuales; mientras él sigue persiguiendo la pelota sin olvidar nunca su primer referente e ídolo: su hermana, Esther. “Llegó a jugar en el Barça. Por ella empezó todo. Soñaba con ser como ella”.

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Fotografías cedidas por el Jagiellonia Białystok.