Casi nadie comprende a Mauro Icardi, y todavía son menos los que entienden al Inter de Milán. Quizá por eso funcionen tan bien el uno con el otro, se retroalimentan ante la incomprensión general del público. Pero a Icardi le da igual lo que piense la gente de él, esto decía en una entrevista concedida hace unos años a El Gráfico: “no me guío por la aprobación de la gente. Hago lo que siento y lo que me parece hacer en cada momento de mi vida”. Por eso mismo triunfa en un club tan bipolar como es el Inter, su carácter está por encima de cualquier adversidad. Icardi, al igual que Messi, jamás ha jugado en el campeonato argentino y es también un hijo de Rosario.
La jugada, como casi siempre, le salió redonda. A su llegada a Italia fue alternando el equipo Primavera, filial, con los pocos minutos que lo ofrecía la primera plantilla. Eso sí, siempre que le daban la oportunidad hacía goles. En la vuelta de la Sampdoria a la Serie A logró hacer 10 goles, unas cifras realmente buenas para un joven delantero que recién acaba de iniciar su carrera al máximo nivel. En el verano de 2013, tan solo dos años después de haber llegado a Italia, el Inter logró su pase a cambio de 13 millones. Unas cifras irrisorias teniendo en cuenta el potencial que tenía el rosarino y las cantidades que se empezaban a manejar en el mercado. Icardi ha tenido la mala suerte de estar en una época en la que el Inter ha perdido el norte, aunque no su grandeza histórica. Ha pasado de ser un Inter que peleaba por el Scudetto a uno bien distinto que se conforma con entrar en Europa. La grandeza del nueve reside en que pese a pertenecer a un club en constante autodestrucción, él destaca cada temporada muy por encima de la media. Hay una serie de fríos datos que reflejan qué supone Icardi para el conjunto nerazzurri.
Para muchos, me incluyo, los datos son fríos y no siempre representan lo que uno observa en un partido, pero en este caso se ajustan perfectamente a Icardi. Lo que no podrán reflejar son el arte que posee el argentino para tirar desmarques una y otra vez, pocos delanteros de Europa se mueven tan bien por campo rival como él. Lo meritorio no son sus cifras, su virtud es hacerlo en un Inter que no está cumpliendo sus exigencias históricas. Icardi no ha jugado aún un solo partido de la Champions League, y ese posiblemente sea el apunte que necesite mejorar el Inter si no quiere ver como su nueve coge las maletas. Con la selección argentina sí parece que por fin ha llegado su momento. Icardi esperó y renunció a una llamada de Italia, el interés de Prandelli fue real pero él siempre quiso vestir la albiceleste. Parece que la idea de Sampaoli es juntar en ataque a Messi, Dybala e Icardi, de esta manera se supone que les ha ganado el puesto a unos Agüero e Higuaín que hasta hace nada impedían que fuera llamado por su país.
Icardi no son solo polémicas fruto de la prensa del corazón y un gran reclamo publicitario, vende camisetas como pocos, es un joven delantero de tan solo 24 años dispuesto a romper cualquier tipo de registro.
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