El niño eslovaco que veía los partidos del Mundial de USA’94 desde una pequeña ciudad llamada Banská Bystrica, es ya historia napolitana. Da igual dónde nacemos, lo importante es crear un legado y ser respetado allá donde el destino nos lleve, desde Eslovaquia hasta el talón de Italia. Hamsik soñó con los movimientos de Bebeto y Romario, más tarde admiró a Zidane y Nedved, pero sin alcanzar tal magnitud se ha hecho un hueco en el corazón de Nápoles que tan solo alguien como Maradona es capaz de asumir.

Todos los domingos se repite la misma escena en mi casa. Si juega el Napoli todo se paraliza, ya sean las calles de su ciudad o los salones de cada uno de los miles de sus aficionados que están repartidos por el planeta. “Ya estamos viendo otra vez al de la cresta”, afirma mi padre un poco harto de tragarse los partidos del Napoli todas las semanas. El de la cresta siempre está presente, lo lleva estando desde hace más de once temporadas. Llegó del norte, de Brescia, y nada más aterrizar en el sur se dio cuenta que allí el ritmo de vida y pasión por la vida son distintas. Se discute por cualquier cosa, sobre todo de fútbol, de manera acalorada. Existen dos tipos de futbolistas a los que la afición del Napoli les exige por encima del resto: a los napolitanos y argentinos.

Los primeros son la clara identificación del hincha, es la representación de todos y cada uno de los napolitanos que no han podido llegar a ser profesionales y se ven correspondidos por ellos. No se les perdona ni una, al hoy admirado Insigne le han hecho llorar de impotencia sobre el césped. Se trata de una relación que roza lo familiar, como esa madre que riñe a su hijo cuando no hace bien las cosas en el colegio. El problema de los futbolistas argentinos que llegan al Napoli es simple: Diego Armando Maradona. Cada vez que el club firma a un argentino llegan las comparaciones, aunque en el fondo se sepa que es imposible que ese jugador recién firmado tenga tanto talento. Existen excepciones, no muchas, de jugadores que han salido bien parados de esa comparativa, Lavezzi triunfó y se ganó el cariño de la ciudad. Llegó la misma temporada que el capitán eslovaco.

Hamsik no es napolitano ni argentino, aunque sí es napolitano de adopción y tan admirado como el argentino más adorado. Hace unos meses Nápoles amaneció con un mural gigante con la cara de Maradona, la obra del artista Jorit Agoch tenía una leyenda que decía: “Dios humano”. Es tal la relevancia del eslovaco en la ciudad partenopea, que el artista hizo una obra idéntica con la figura de Hamsik. Quién se lo iba a decir veinte años atrás al crío de Banská Bystrica que su cara sería parte del paisaje de Nápoles junto a la de otro futbolista al que muchos reverencian como a un Dios. Durante años se destacó a Hamsik como uno de los mejores trequartistas del Calcio, aunque se lo ponía la etiqueta de jugador frío y que aparecía en los partidos de manera esporádica. Las estadísticas decían lo contrario, el eslovaco cada temporada rozaba los 10 goles y 10 asistencias, en varias ocasiones esos registros se le han quedado cortos. Ante un futbolista con tanta relevancia en el juego, números muy por encima de la media y pocas lesiones, la siguiente pregunta es lógica: si es tan bueno, ¿por qué nunca ha salido del Napoli? El propio capitán para el medio The Player’s Tribune ha dicho lo siguiente: “Cuando ganas aquí es mejor que ganar en cualquier otro lugar del mundo. Porque, nosotros, no ganamos solo como jugadores, lo hacemos como ciudad y pueblo. Eso es lo que lo hace tan especial”. Esta frase la firma un jugador que no solo es el capitán del Napoli, se siente uno más del estilo de vida napolitano del que ya se ha adueñado. Lo mismo les ha sucedido a Reina o Mertens.

En ocho de sus once temporadas, como jugador del Napoli, ha superado los diez goles por temporada

Anotar 115 goles siendo trequartista no es fácil. Hamsik siempre ha tenido mucha llegada desde la segunda línea, adquiere mayor mérito este registro no siendo el futbolista que habitualmente lanza los penaltis. En las últimas temporadas Cavani, Higuaín o Mertens han sido los lanzadores desde los once metros. En ocho de sus once temporadas, como jugador del Napoli, ha superado los diez goles por temporada, una regularidad con la que se comprende que haya igualado los números de Maradona. Esta temporada tan solo llevaba un gol antes del histórico tanto ante el Torino. El capitán afirmaba no estar nervioso al acercarse al registro del ’10’, pero se le veía inquieto sobre el césped, cada jornada los hinchas napolitanos soñaban con celebrar un gol que no llegaba nunca. Ahora Hamsik respira tranquilo, sabe que ese número quedará grabado y podrá jugar con mayor soltura. A sus 30 años el eslovaco, si todo sigue su curso, será todavía más leyenda, con 477 partidos disputados está cerca de Antonio Juliano con 505 y Giuseppe Bruscolotti con 511. Terminará su carrera siendo el futbolista con más goles y partidos en la historia del Napoli, siendo este el club en el que el ’10’ de Maradona está retirado y posiblemente el ’17’ de Hamsik también lo estará. “Necesito tener algo más que un cheque y trofeos, necesito sentir algo en mi alma”, Marek Hamsik afirmaba para The Player’s Tribune.