En La metamorfosis de Franz Kafka, Gregor Samsa, tras un sueño intranquilo, se despierta transformado en un insecto. A Julián Álvarez no le hizo falta dormir para que su sueño le convirtiese en algo diferente de lo que había sido en sus primeras dos campañas en el Atlético de Madrid; le bastó con estar mal aconsejado, creerse los cantos de sirena que le llegaban desde Barcelona y su timidez y falta de destreza para elegir los momentos delante de los micrófonos.
Desde aquel “lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño” en el postpartido del Argentina-Austria de la pasada Copa del Mundo hasta las disculpas hacia la afición rojiblanca tras el encuentro ante el Deportivo de La Coruña, la transformación de la ‘Araña’ le ha llevado a ser un futbolista irreconocible y apagado y a rendir por debajo de su nivel. Sin embargo, y pese a la unanimidad que parecía existir entre los hinchas colchoneros tras las célebres declaraciones con la selección argentina, parece que el perdón de la mayoría de aficionados ya le ha sido ofrecido.
El argentino tendrá que seguir apretando los dientes, trabajar más y rendir mejor con el objetivo de que el perdón de la afición del Atlético sea general
En el capítulo sobre el Celtic y el Rangers de Fútbol contra el enemigo, Simon Kuper introduce las figuras de Mo Johnston y Mark Hateley, dos exjugadores de los ‘prods‘. La metamorfosis de Julián Álvarez a ojos del aficionado del Atleti podría explicarse a través de la historia de estos dos jugadores: Mo Johnston fue el primer católico en ser contratado de forma consciente por el Rangers desde la Primera Guerra Mundial, lo cual generó, al igual que con Julián, un gran consenso de rechazo entre los aficionados. En cuanto a Mark Hateley, tras su llegada a Glasgow, se corrió el rumor de que era católico, lo que llevó a algunos sectores del Ibrox (los más fervorosos) a no cantar los goles cuando los marcaba él o a animar a los diez de la Reina, en lugar de a los once jugadores, cuando él estaba en el campo.
A la luz de estos dos ejemplos, la ‘Araña’ ha pasado, en su metamorfosis, de Julián a Mo y de Mo a Hateley en su búsqueda de volver a ser él mismo: durante el partido contra el Deportivo, se escucharon menos pitos, más aplausos y hasta se coreó su nombre tras marcar el único gol del partido. Si bien es cierto que el cambio de actitud del público del Metropolitano fue mayoritario, provocado principalmente por la mejora en las prestaciones del jugador, todavía quedan muchos que, como algunos de los aficionados del Rangers cuando marcaba Hateley, se fueron a casa con la sensación de que el Atleti había ganado sin marcar ningún gol. Para los más dolidos, las palabras no bastan. El argentino tendrá que seguir apretando los dientes, trabajar más y rendir mejor con el objetivo de que el perdón sea general. Ejemplos de ello ha tenido cerca, o si no que llame a Orlando. Al final, los sueños, sueños son.
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Fotografía de Getty Images.


