Qué bonito es el fútbol, joder.

Os invito a buscar información de un equipo que ha hecho historia: el FC Limonest. O, mejor dicho, el Football Club Limonest Saint-Didier-au-Mont-d’Or. Sobre ellos, sobre su ciudad, sus orígenes, sus costumbres, su historial balompédico. Os costará. Pero realmente es emocionante descubrir nuevos horizontes escondidos en los rincones más profundos de la red. Y creo que, aun así, nos quedamos en la mera superficialidad de la punta del iceberg.

Es lo que puede llegar a permitir el formato de la Coupe de France: hallar un nuevo ente, hasta ahora errante, que pasaba inadvertido ante los ojos del mundo.

Estamos hablando de un municipio que aglutina a no más de 3.600 habitantes. Un suburbio situado a las afueras de Lyon, rodeado por las grandes colinas de Monts d’Or; un espacio ampliamente natural que en 1814 vio cómo se iba desmoronando el Imperio napoleónico a manos del ejército de la Coalición (Rusia, Prusia y Austria). La joya del Ródano, lo llaman algunos.

Pero para historia, la que está forjando el club de fútbol local. En 1969, la Asociación Deportiva y Cultural de Jóvenes de Limonest (ASCJL) creó la sección de fútbol. Poco a poco se fue estableciendo en las categorías ‘fangosas’ -como a mí me gusta llamarlas- hasta situarse cuarto clasificado en el Grupo M de la National 3, una división amateur, la quinta división francesa que engloba la región de Auvernia-Ródano-Alpes. Y, ahora, se encuentra entre los 16 mejores equipos de la copa francesa, emparejado con un primera, el Dijon FCO. Es como si el elenco de mi pueblo, Santa Susanna -3.300 habitantes-, jugase contra el Eibar, por escala clasificatoria. Inconcebible. Se caería el estadio, y el municipio entero.

Qué bonito es el fútbol, joder.

En 2012 fueron eliminados en segunda ronda por el Arles Avignon (0-1). Y en la edición de 2014 cayeron, esta vez en primera ronda, ante el FC Sochaux (2-5). Hasta el momento, eso había sido lo más destacado que había hecho en esta competición. Pero el equipo fue evolucionando, y el año pasado consiguieron una nueva ‘hazaña’ al llegar a treintaidosavos de final, siendo eliminados por el FC Sète 43 (1-0)

En cambio, en la edición actual, el historial competitivo del Limonest en copa ha sido brillante. Para empezar, destrozaron al US Annecy-le-Vieux de la Régional 2 (séptima categoría) por 4-0. Cuando les tocó emparejarse con el FC Villefranche había pocas esperanzas, ya que este participa en la National (tercera categoría), pero aun así vencieron por 2-1. En treintaidosavos, ronda en la que más lejos habían llegado de su historia, empataron 1-1 ante Le Puy Foot, también de la National, y pasaron tras una tanda de penaltis de infarto. Era real, el Limonest estaba en dieciseisavos. Pero su hazaña no acabaría ahí. La suerte hizo que en el sorteo le tocara el Prix-lès-Mézieres, que al igual que el conjunto del Ródano, era de la National 3. Un solitario y eficiente gol de Evan Rouviere haría historia para el club, y para la localidad entera.

Pueden dejar de soñar. El FC Limonest cumple el hito de ser uno de los 16 privilegiados en entrar en escena. Dejan atrás el papel secundario de árbol en una obra de teatro de sexto de primaria para abrirse paso hasta conseguir ser los protagonistas de la función. Además, lo hacen con, ojito, el internacional francés Sidney Govou en su staff técnico. Al Limonest, se suman otros conjuntos inigualables como Épinal o Belfort de cuarta división, o el Pau FC, una escuadra de la tercera categoría del fútbol francés que se verá las caras con el PSG. Los que restan son equipos consolidados de la Ligue 1.

Fútbol e igualdad de oportunidades nunca se llevaron muy bien. Pero los franceses, como en otros países, supieron adaptarse a la esencia de una competición para todos. Le dieron una oportunidad a aquellos clubes que no sólo representan una mera entidad deportiva, sino que se convierten en la viva imagen del territorio, de la cultura y de la historia que destilan dichos lugares. El FC Limonest ha conseguido una hazaña al alcance de muy pocos.

Y por enésima vez, qué bonito es el fútbol, joder.