La Premier League sigue pescando en la liga española. La voluntad de copiar el modelo futbolístico español y la necesidad de muchos clubes de vender a sus estrellas prometen copar el mercado veraniego de traspasos. Pero con el fichaje de Jesús Navas, el Manchester City se lleva el último jugador de sus características. Hoy, el sevillano es un rara avis en el fútbol autóctono, un tipo de futbolista que escasea, y que, a su vez, cada año tiene menos incidencia en los sistemas de juego.

La facilidad de crear peligro de Navas ha sido la principal seña de identidad del ataque del Sevilla, su club de toda la vida. En el Nervión no dudaron en hacer de sus desbordes el argumento esencial de su ataque. Desde el ascenso del joven y menudo Navas al primer equipo la temporada 2004-05, sus cabalgadas le afianzaron en la banda hasta sus últimos días, en los que ha pasado a ser insustituible. Velocidad y facilidad innata por superar oponentes que lo han convertido en la referencia ofensiva no sólo del Sevilla, sino de la Liga, y así lo demuestran los números.

Las estadísticas dicen que Navas ha sido el jugador que más participación en ataque ha tenido en la Liga (incluso más que Messi) y uno de los más ‘centradores’; solo Pizzi ha colgado más balones en el área que él. Creación de ataque garantizada. Pero estos números tienen también un reverso oscuro: la falta de gol, la asignatura pendiente del andaluz. El sevillano ha acabado la temporada con cero tantos en su cuenta particular, un balance agravado por otro dato: ha disparado a puerta en hasta 80 ocasiones. Inevitablemente, estas cifras han generado dudas a su alrededor en momentos críticos para el sevillismo. Y no sólo su sequía goleadora, sino también las ocasiones que genera que no son transformadas por nadie. Pese a que sus famosos centros no son siempre precisos, Navas necesita un rematador. Ciertamente, el gol es una característica que no ha acompañado nunca al jugador, que ha acumulado un total 23 tantos desde la temporada de su debut.

Un estilete en la España del toque

La experiencia de Navas con la ‘La Roja’ dispare ligeramente de su trayectoria en el Sevilla. Los problemas del jugador por controlar la ansiedad le impidieron participar en el Mundial Sub20 de 2005 y en la Eurocopa de 2008. A Navas le costaba estar lejos de casa, por eso ha restado siempre –hasta hoy– ligado a los suyos y a su Sevilla. No obstante, las características de un extremo puro no pasaron desapercibidas por Vicente del Bosque y en 2010, con un grado de madurez mayor, se vio preparado para responder a la llamada del seleccionador.

Navas fue manteado por sus compañeros en el último partido de Liga, gesto que anunciaba su marcha al Manchester City

Navas fue manteado por sus compañeros en el último partido de Liga, gesto que anunciaba su marcha al Manchester City

El juego de España cada vez se ha ido adaptando más a unos extremos con perfil de centrocampista, como Silva o Iniesta. Un estilo satisfactorio donde los jugadores de banda preservan el toque y tienden a buscar la asociación antes que el desborde. Por eso Navas ha sido en la mayoría de los casos un revulsivo, abriendo el campo cuando las cosas se torcían. Una suerte de elegido capaz de desatascar el juego español cuando este peca de inocuo. Para el recuerdo quedará su participación en la jugada que acabó en el gol de Iniesta y brindó el primer Mundial a España.

Navas llevaba años rechazando ofertas para quedarse en la capital andaluza, pero el jugador ha decidido que es el momento de partir, así que empezará una nueva etapa en el Manchester City, en la Premier, donde su perfil es más habitual. Además, podrá jugar la Champions acompañado de su compañero Silva y de Pellegrini, quien le pretendió en más de una ocasión. En España, pocos jugadores quedan como él. El Sevilla deberá reinventarse para suplir su marcha y en la Selección seguirá presentando una alternativa diferente a lo que ofrecen la mayoría de sus compañeros internacionales.