“Tengo 18 años y he marcado un gol en San Siro. Es un sueño que recordaré toda mi vida”. Podría ser una historia de tantas. La de cualquier joven que hace realidad sus deseos. Pero no. La historia detrás del chico que empató, para luego vencer, un partido que el Bolonia tenía patas arriba, con un hombre menos, en casa de uno de los mejores clubes del país y después de ver cómo Lautaro Martínez desperdiciaba desde los once metros la ocasión de ponerse 2-0, no lo es. No lo es porque no arrancó cuando Sinisa Mihaljovic le dijo que le tocaba saltar al césped pasada la hora de juego. Ni lo hizo cuando el Bolonia se fijó, hace un año, en aquel gambiano menor de edad que comenzaba a destacar en las filas del Chievo Verona. Ni en ese breve paso por el Torino. Y tampoco empezó en el momento en el que el Chievo lo fichó del Virtus Avigliano, el primer club donde recaló al llegar a Italia.

Esta historia comienza hace más de cuatro años. El joven Musa Juwara, nacido un 26 de diciembre de 2001, en Turejeng, Gambia, decidió embarcarse en una aventura infernal, una de esas que muchos, desgraciadamente, no acaban contando, en busca de un futuro mejor. Junto a su hermano mayor, quien trabajaría en el campo para financiar el viaje de su hermano pequeño, dejó atrás su vida. De Gambia en dirección a Senegal. Y de ahí a Mali. Para más tarde recorrer Burkina Faso y Níger, con Libia como destino. Desde el país costero, Musa Juwara se subió a una patera que le llevaría a Messina, Sicilia, donde llegó un 10 de junio de 2016.

Al tocar suelo italiano, en el formulario que la Cruz Roja le hizo rellenar, Juwara, como otros 25.000 menores inmigrantes escribieron a lo largo de aquel año, apuntó: “No parents” (‘Sin padres’). Solo, ya sin su hermano, sin familiares que le acompañaran en su particular odisea, fue enviado a un centro de acogida en Ruoti, en la provincia de Potenza. El fútbol, universal, integrador y social, se convirtió en su vía de escape. Y el balón, en el mejor aliado para alcanzar sus sueños y destacar entre los chavales de ahí, que le dijeron de recalar en las filas del Virtus Avigliano, donde el entrenador era Vitantonio Summa, quien pasó a ser el tutor legal del joven Juwara, primero, para más tarde ser el padre adoptivo del ahora futbolista del Bolonia. “Cuando llegó había un problema con la lengua. Él se esforzaba con el italiano, y yo me forcé a hacer un curso de inglés”, recordaba Loredana Bruno, esposa de Summa, en una entrevista para Calciomercato.com, antes de apuntar que lo único que le pidió su hijo adoptivo fue “ir a la escuela. Sabía bien que cualquier camino, futbolístico o no, debía ir acompañado de una base cultural”.

 

Hay otro deseo que persigue con aún más fuerza: “poder regresar para encontrar a su familia de origen en África, con quien todavía mantiene contacto”

 

Tras su etapa en el Virtus Avigliano, y con un campeonato regional bajo el brazo, pronto comenzó a despertar el interés de diversos equipos. Entre ellos, Juventus e Inter de Milán. Pero fue finalmente el Chievo Verona el club que se hizo con sus servicios en noviembre de 2016; aunque el fichaje se demoró, pues la regulación de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) no permite el traspaso de menores de edad no acompañados nacidos fuera de la Unión Europea. “Fue decisiva una apelación de urgencia al tribunal de Potenza, sin la cual no podría jugar”, reconocía en la misma entrevista Loredana Bruno. Así, con los problemas burocráticos ya solucionados, el joven Musa Juwara pudo vestir la camiseta de los juveniles del Chievo a partir de 2017. Subió al Primavera, al filial, un año después. Y con apenas 16 años recién cumplidos ya era un fijo en las alineaciones tanto de Lorenzo D’Anna, como de Luca Prina o Paolo Madelli, quien le perdió durante la Semana Santa del año pasado para disputar el reputado Torneo de Viareggio con el Torino; saldado con tres goles en tres encuentros de Juwara para los piamonteses antes de regresar al Chievo Verona para finalizar la temporada 2018-19 debutando en la Serie A ante el Frosinone, en la última jornada del campeonato.

El sueño de jugar en la élite ya era una realidad. Y ante la rápida proyección del delantero gambiano, el Bolonia puso medio millón de euros sobre la mesa para que vistiera de ‘rossublù’. En principio estaba destinado a jugar en el Primavera, pero los siete goles que marcó en las ocho primeras jornadas del campeonato no los pasó por alto Sinisa Mihaljovic, que se lo llevó directo a entrenar con el primer equipo. Le dio unos minutos contra la Roma, contra el Genoa y contra el Udinese. Llegó el parón por el Coronavirus y, a la vuelta, siguió confiando en él. Jugó contra la Juventus en el regreso a la competición y, tras dos partidos sin saltar al césped, le dio una nueva oportunidad en San Siro. 25 minutos. Tenía más tiempo por delante del que nunca había recibido en la Serie A. No pensé que entraría. Estoy entrenando bien, pero no pensé que jugaría contra el Inter”, aseguró, en declaraciones para DAZN, un Musa Juwara que, apenas nueve minutos después de ingresar en el terreno de juego, atento, se encontró con un balón sin propietario en el balcón del área del Inter para soltar un potente zurdazo que doblegaría los guantes de Samir Handanovic antes de dejar el esférico durmiendo en las redes. Solo seis minutos después, su tocayo y compatriota Musa Barrow pondría el 1-2 definitivo de una remontada para la historia.

“Tengo que agradecérselo al entrenador, porque dejarme jugar contra el Inter no es algo trivial. Quiero dedicar mi primer gol en la Serie A a mi familia y a todos los que me ayudaron a llegar aquí”, señaló Juwara ante los micrófonos. Recordando a todos aquellos que le han acompañado desde que un 10 de junio de hace cuatro años desembarcó en Messina solo, sin nadie a su lado. Y sin olvidarse tampoco de dónde viene. Porque si para él marcar un gol en la primera división italiana era un sueño, según contaba su madre adoptiva Loredana Bruno, hay otro deseo que persigue con aún más fuerza: “poder regresar para encontrar a su familia de origen en África, con quien todavía mantiene contacto”.

 


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Fotografía de Getty Images.