“Si miras lejos, no ves el paso inmediato y tropiezas. Hay que ir despacio, que no lento”. Cuando Simeone pronunció estas palabras, sin saberlo, estaba recitando la filosofía de Reinildo Mandava. La llegada del defensa mozambiqueño al Atlético de Madrid generó dudas en un primer momento. Dudas que fueron disipadas de un plumazo, pues tan solo necesitó un partido para hacerse un hueco entre los once habituales del esquema del ‘Cholo’. Ya sea como lateral en el característico 4-4-2 u ocupando el puesto de central izquierdo en defensa de tres, Reinildo se ha ganado un puesto en una de las zagas más exigentes del Viejo Continente, devolviéndole la solidez perdida durante la primera mitad de la temporada. Esta vertiginosa quema de etapas, sin embargo, no es extrapolable al resto de su carrera.

El pasado 5 de abril de 2022, Reinildo se convirtió en el primer futbolista mozambiqueño en disputar unos cuartos de final de la Champions. Más allá de la efeméride, esta circunstancia responde a la situación futbolística de su país natal. “Ser un jugador profesional en Mozambique significa lidiar con muchas adversidades a diario. A veces incluso es complicado asegurar el sustento de la familia, ya que es común que se produzcan atrasos en el pago de los salarios”, nos cuenta Luís Gonçalves, seleccionador de Mozambique entre 2019 y 2021. En este contexto incierto, Reinildo comenzó a dar sus primeros pasos en el Ferroviário de Beira de la primera división de Mozambique, la Moçambola. Allí se coronó como campeón de la Taça de Moçambique durante dos temporadas consecutivas -12-13 y 13-14-, además de recibir la primera llamada de la selección nacional.

Su estreno como internacional se produjo el 22 de diciembre de 2013, en un partido amistoso contra Suazilandia. “La convocatoria con la selección fue un reconocimiento a su calidad, pero sobre todo al margen de progresión que presentaba. Aún no era tan conocido como hoy, pero ya tenía todo ese potencial”, explica Gonçalves. Desde temprana edad se atisbaban en Reinildo destellos de lo que podría ser un gran defensa. O mejor dicho, de lo que podría ser un gran futbolista, pues su polivalencia le permitía ocupar cualquier posición en el sector izquierdo del campo, ya sea la de lateral, centrocampista de banda o incluso extremo. La proyección del mozambiqueño parecía no tener límite y, con apenas 20 años, abandonó su Beira natal para firmar por un equipo de la capital, el Deportivo de Maputo. La última parada antes de dar el salto al Viejo Continente.

 

Desde temprana edad se atisbaban en Reinildo destellos de lo que podría ser un gran defensa. O mejor dicho, de lo que podría ser un gran futbolista

 

En el primer amanecer de 2016, Reinildo hizo las maletas rumbo a Portugal para comenzar una nueva aventura en el filial del Benfica. Todavía no había cumplido los 22 años, pero disponía de una oportunidad con la que la mayoría de los futbolistas de la Moçambola tan solo podían fantasear. Sin embargo, su primer año en territorio luso supuso un golpe de realidad. Hasta entonces su carrera había avanzado progresivamente, pero la élite futbolística ralentizó su crecimiento. Lejos de dar el salto al primer equipo, Reinildo apenas disputó un partido con el filial de ‘Las Águilas’. Esa falta de oportunidades le forzó a vagar por la segunda división portuguesa en busca de minutos.

No se le cayeron los anillos cuando, a mitad de la temporada 16-17, recibió una oferta de cesión del Fafe, candidato al descenso a tercera. Los pronósticos se cumplieron, pero eso no impidió que Reinildo se ganase un hueco en el corazón de los ‘justiceiros’ en apenas 16 partidos. En el Covilha encadenó su segunda cesión consecutiva en un equipo de la categoría de plata. Allí se adueñó del sector izquierdo del campo, pudiendo jugar indistintamente como lateral o centrocampista. Una vez expirada la cesión, Os Belenenses llamó a su puerta y le ofreció la oportunidad de iniciar una nueva aventura en la Liga NOS. Una aventura que apenas duró media temporada, pues el Lille acudió al mercado de invierno en busca de un relevo generacional para su lateral izquierdo. Lo encontró en Reinildo, pero primero quiso probarlo en calidad de cedido.

Nunca dejes de creer

Tras tres años marcados por la incertidumbre en Portugal, Reinildo recibió la oferta de un histórico de Francia. Con 25 años recién cumplidos, la etiqueta de promesa con la que aterrizó en territorio luso comenzaba a quedarse caduca, pero él continuó esperando pacientemente. En sus primeros seis meses en la Ligue 1 apenas pudo disputar 95 minutos repartidos en tres partidos, ya que el 4-4-2 era innegociable para Christophe Galtier y el carril izquierdo constituía el coto privado de Youssouf Koné. Sin embargo, la marcha del lateral maliense al Olympique de Lyon propició que el Lille efectuase la opción de compra por Reinildo. No iba a ser el único refuerzo destinado a esa posición, pues ficharon a un jovencísimo Domagoj Bradaric procedente del Split croata.

La temporada 19-20 marcaría el inicio de un casting para hacerse un hueco en el esquema de Galtier. En medio de esta lucha encarnizada por el carril izquierdo, la selección de Mozambique constituía un remanso de paz para Reinildo. Allí coincidió con Luís Gonçalves, para el que contar con sus servicios era una auténtica bendición. “Nuestro modelo de juego se basa en un dispositivo táctico 4-3-3, con Reinildo en el lateral Izquierdo. Si queremos jugar con un 4-4-2, podría seguir siendo lateral o incluso centrocampista de banda. Si jugamos en 3-4-3, Reinildo puede ser el central izquierdo o extremo”, explica el antaño seleccionador de Mozambique. La presencia de Reinildo ofrecía infinidad de variables en la pizarra de Gonçalves, pero también un elemento que lograba contagiar al resto de la selección: “su carácter”.

Tras una temporada de adaptación, la balanza se inclinó a favor de Reinildo en la 20-21. No comenzó como titular, pero terminó desplazando a Bradaric del once a base de actuaciones soberbias. El partido ante el PSG en el Parque de los Príncipes, en el que el Lille dio un golpe sobre la mesa en la lucha por la Ligue 1 al imponerse por un resultado de 0-1, supuso la consagración del mozambiqueño. Fue tal su desempeño en el carril izquierdo que terminó siendo elegido como uno de los integrantes del once de la temporada en la liga francesa. La fotografía de aquel defensa polivalente que tanto tardó en asentarse en la élite aparecía ahora junto a la de Kimpembe, Marquinhos y Clauss en la retaguardia, y con estrellas de la talla de Neymar o Mbappé.

Destinados a encontrarse

El Atlético sacó oro de su incursión en el mercado invernal de la presente temporada. En un espacio reservado para la extinción de incendios surgidos a mitad de temporada, el conjunto colchonero encontró en Reinildo a un futbolista que encajaba como un guante no solo a nivel táctico, sino también en la filosofía del club. La idea inicial del ‘Cholo’ era encontrar un perfil defensivo para el lateral izquierdo, la única posición que cojeaba en su esquema. Lodi y Mario Hermoso podían cubrir esa demarcación en caso de emergencia, pero su mejor rendimiento lo ofrecían como carrilero y central izquierdo en línea de tres, respectivamente. A pesar de esa premisa inicial, la hoja de ruta cambió en cuestión de dos jornadas.

 

El Atlético encontró en Reinildo a un futbolista que encajaba como un guante no solo a nivel táctico, sino también en la filosofía del club

 

Las primeras apariciones de Reinildo con la elástica rojiblanca se produjeron en el lateral izquierdo. Los problemas defensivos evidenciados durante la primera vuelta no desaparecieron, por lo que Simeone optó por volver a la línea de tres centrales que tan buenos resultados le ofreció en la temporada 20-21. Fiel a su filosofía, el mozambiqueño abandonó su zona de confort en el lateral para ocupar la posición de central izquierdo. Para sorpresa de muchos, su desempeño en esa demarcación hasta ahora ha sido de notable alto. Con Reinildo partiendo como titular, el Atlético de Madrid ha conseguido dejar la portería a cero en cuatro de once jornadas de liga -hasta entonces habían sido seis en 22 fechas-, y ha recibido tan solo dos goles en cuatro partidos de la fase eliminatoria de Champions.

El gran desempeño de Reinildo como central no es fruto del azar. En el Lille ya se había presentado como un lateral de pocos alardes ofensivos pero gran intensidad defensiva. Sus mayores virtudes son la anticipación, los duelos aéreos y la capacidad de solventar situaciones de uno contra uno, características indispensables en la figura del central moderno. Estos elementos, sumados al carácter y la garra de la que nos habla Gonçalves, hacen de Reinildo el prototipo de defensa ideal para el esquema de Simeone. Un nuevo guerrero que apunta a nombre importante en la zaga ‘colchonera’ de cara a las próximas temporadas.

 


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Fotografía de Imago.