Gray recogió el centro y con la zurda mandó el balón al fondo de la red. Se quitó la camiseta para dejar al descubierto otra interior con el lema “For Khun Vichai”. Con los brazos apuntando al cielo, el goleador y el resto de los Foxes corrieron hacia su afición para celebrar la diana más triste de la historia del Leicester. Allí, en una de las esquinas del estadio del Cardiff, festejaron con emoción un tanto que valía mucho más que tres puntos. Un gol dedicado a la memoria de Vichai Srivaddhanaprabha.

Ha pasado una semana desde que el fútbol enmudeciese. El propietario de la entidad abandonó el King Power en su helicóptero pero jamás llegó a su destino. Un problema en la hélice trasera de la máquina causó el fallecimiento de Khun Vichai (como era conocido), pero también de Eric Swaffer e Izabela Roza Lechowicz, pilotos del vehículo; Nusara Suknamai, amiga y miembro del staff personal de Srivaddhanaprabha; y Kaveporn Punpare, mano derecha del mandatario.

El empresario tailandés conquistó el corazón de una ciudad que no tenía permitido soñar en grande. Sin embargo, la historia de Srivaddhanaprabha comienza mucho antes de llegar a Leicester. En Tailandia llegó a amasar la cuarta fortuna más grande del país gracias a una empresa de Duty Free llamada King Power. Con ella consiguió el monopolio de las tiendas del nuevo aeropuerto internacional de Bangkok, lo que derivó en unos beneficios desorbitados. Además, en 2013, tanto él como su familia recibieron su actual apellido de la mano del rey Bhumibol Adulyadej, con quien entablaron una fuerte amistad. Por otro lado, no fue hasta el 2007, cuando el empresario logró un acuerdo de patrocinio entre el Leicester y su empresa. Aquel fue el inicio de la relación entre Srivaddhanaprabha y el que, a la postre, acabaría siendo su club.

“¡Dilly-ding, dilly-dong”, el triunfo más improbable de la historia del fútbol inglés” es el ensayo de Ilie Oleart que rememora la exitosa temporada del Leicester en 2016. De este interesante libro se pueden extraer los momentos más significativos de la vida de Khun Vichai al frente de la entidad inglesa, sus curiosidades, sus manías y el trato que tenía con los ciudadanos y aficionados de la ciudad.

Tal y como relata Oleart, en 2010 Srivaddhanaprabha dio un paso al frente para solventar los desmanes provocados por Milan Mandaric. El hasta entonces propietario del club había logrado su fortuna comprando y vendiendo diferentes equipos europeos como el Niza o el Portsmouth. Vichai desembolsó 39 millones de libras para hacerse con la propiedad de un Leicester que, por entonces, andaba sin rumbo por la segunda división. Y no le tembló el pulso para adoptar medidas. Una de sus decisiones financieras más importantes fue la compra del estadio al fondo estadounidense TIAA por 17 millones. Así, el Leicester recuperó la propiedad de su feudo después de haberla perdido en 2002, cuando el club entró en suspensión de pagos a finales de ese mismo año. En febrero de 2011, Vichai Srivaddhanaprabha y su hijo Aiyawatt Srivaddhanaprabha, más conocido como Top, fueron nombrados presidente y vicepresidente de la entidad inglesa.

 

Un año más tarde, y entre otros fichajes, llegaría a la plantilla un tal Jamie Vardy desde el Fleetwood Town

 

Durante los primeros años de su mandato, el nuevo presidente invirtió mucho dinero en infraestructuras y servicios pero en el plano deportivo decidió reformar el equipo con futbolistas jóvenes o poco conocidos. Estos, sin embargo, contaban con un potencial extraordinario. En la campaña 2011-2012, llegaron jugadores como Kasper Schmeichel, Danny Drinkwater o Wes Morgan. Un año más tarde, entre otros fichajes, llegaría a la plantilla un tal Jamie Vardy desde el Fleetwood Town. En enero de 2014, el Le Havre francés permitió que un joven argelino llamado Riyad Mahrez se marchara al conjunto inglés. En la siguiente temporada llegaría a las filas de los Foxes un centrocampista de baja estatura, procedente del Caen, con el nombre de Kanté en la camiseta. Todos ellos eran auténticos desconocidos cuando llegaron a Leicester.

En 2014 llegó el primer éxito deportivo de la era Srivaddhanaprabha. En mayo, el conjunto certificó su ascenso a la Premier y Vichai decidió invitar a una cerveza a todos los aficionados que asistiesen al estadio para ver el último partido de la competición. No fue la única vez que el presidente tendría un gesto así con su afición. En los siguientes años, Vichai también invitaría a pizza y refrigerios a todos los espectadores. No obstante, los hinchas no fueron los únicos beneficiados de la generosidad del presidente. Como premio por el campeonato, como se cuenta en las páginas del libro de Ilie Oleart, Khun Vichai se llevó a toda la plantilla a un lujoso restaurante y les obsequió con una ficha de 1.000 libras para apostar en un club privado.

No obstante, tanto el empresario tailandés como toda su familia decidieron mantenerse alejados de los focos mediáticos para proteger su vida privada. Sin embargo, el mismo año que el Leicester regresó a la máxima categoría, Srivaddhanaprabha concedió una entrevista a un medio local de su país. Allí confesó que el equipo pelearía por estar entre los grandes. “Requerirá una inyección económica enorme, posiblemente unos 180 millones de libras. Pero no nos da miedo porque en tres años estaremos compitiendo contra los mejores.”, declaró el presidente. Por supuesto, pocos creyeron en sus las palabras.

Khun Vichai era un ferviente budista. Por ello llamó a varios monjes que llegaron directamente desde Tailandia para bendecir el estadio y a los jugadores. Además, entregaron amuletos a los diferentes miembros de la plantilla y del cuerpo técnico. Hasta en diez ocasiones Phra Prommangkalachan y otros monjes budistas viajaron hasta la ciudad inglesa. “Les cuelgo amuletos en el cuello y les doy talismanes. No estoy seguro de que los jugadores lo entiendan pero saben que les traerá suerte”, afirmó Prommangkalachan, tal y como recoge Oleart en su ensayo. El propio Jamie Vardy acabaría confirmando las palabras del religioso. “Aparecieron antes del partido mientras nos cambiábamos. Hundieron palos en agua sagrada y nos azotaron en las piernas y en los pies. Acabamos empapados”, aseguró el delantero. Tras aquella ceremonia, el Leicester acabaría ganando por 5-3 al Manchester United.

Además, Vichai también se centró en asegurar la popularidad de la entidad en su nación. Para ello, nombró al seleccionador nacional Kiatisuk Senamuang, conocido como Coach Zico, embajador del club en el país asiático. Y es que Zico es un héroe en Tailandia puesto que en su periodo como jugador anotó 71 goles en los 134 partidos que disputó. Así se convirtió en el máximo anotador histórico de la selección. A raíz de esta acción, los futbolistas del Leicester pasarían a ser conocidos como “los zorros siameses” en el reino tailandés.

Y, en 2016, llegó la temporada mágica de la mano de Claudio Ranieri. Contra todo pronóstico, el Leicester fue superando rivales hasta afincarse en la primera posición de la tabla. Sin embargo, ese año tampoco escapó a las supersticiones de Khun Vichai. En un partido ante el West Ham, el presidente decidió recuperar los abanicos de cartón que se habían repartido con anterioridad, entre los espectadores, en encuentros puntuales. Un gol de Andy King permitió a los Foxes sumar los tres puntos y el empresario tailandés creyó que aquellos cartones habían tenido algo que ver. A raíz de esa victoria, los colocaría en cada partido disputado en el King Power. De la mano de Vardy, Mahrez, Kanté o Schmeichel, el Leicester reinó en Inglaterra contra todo pronóstico. El 2 de mayo de 2016, tras un pinchazo del Tottenham ante el Chelsea, los Foxes se proclamaron campeones de la Premier por primera vez en su historia. Vichai había consumado su proyecto deportivo y las palabras pronunciadas en 2014 tomaron más sentido que nunca.

 

Khun Vichai también donó dos millones de libras para la construcción de un hospital infantil en la ciudad

 

Tras la hazaña, los futbolistas volvieron a sentir la generosidad de su presidente al recibir un lujoso automóvil. Ese mismo año, Khun Vichai también donó dos millones de libras para la construcción de un hospital infantil en la ciudad. Jonathan Head, corresponsal de la BBC en el sur de Asia desveló varios detalles de la personalidad del magnate tailandés. “Sabía mimar a sus aficionados. Para celebrar su 60 cumpleaños, en el partido ante el Newcastle, los seguidores del Leicester tuvieron derecho a una cerveza gratuita y a un pequeño pastel”, contó el periodista. Srivaddhanaprabha también se involucró con los ciudadanos de a pie. “A principios de año perdí a mi mujer y a mis hijos en un incendio (en Leicester) y él siempre me ofreció ayuda e incluso me ofreció un espacio para el velatorio”, declaró Jose Ragoober, durante el homenaje al presidente, al The Guardian.

Los aficionados disfrutaron de una experiencia que parece reservada únicamente a los clubes más potentes. Vieron cómo, tras la llegada del empresario tailandés, el club pasó de jugar en segunda a coronarse en la Premier League. Era un sueño hecho realidad. Sin embargo, el 28 de octubre de 2018, la ciudad se detuvo. Vichai Srivaddhanaprabha se dispuso a abandonar el estadio en su helicóptero, como hacía siempre. Esa era, quizás, su única excentricidad conocida. El resto de la historia, por desgracia, se convirtió en la página más oscura de la entidad.

Este fin de semana, los seguidores volvieron al King Power Stadium. El templo en el que abrazaron la gloria se impregnó de tristeza y desolación por la pérdida de un señor que lo dio todo por el club. Comienza una nueva época para los Foxes. Saben que cada victoria que se consiga será el mejor remedio para aliviar el dolor de toda la ciudad. Y, por supuesto, ganar siempre será el mejor homenaje para honrar la memoria de Vichai Srivaddhanaprabha. El hombre Leicester.