El norte de África siempre ha presentado un claro dominio futbolístico con respecto a las demás zonas geográficas del continente. En este caso, el deporte es fiel reflejo de la sociedad. Si hoy en día hay una selección de moda en África, esta es Argelia. Los ‘Zorros del desierto’ cosecharon un nuevo éxito con la victoria en la Copa Árabe de la FIFA 2021, el campeonato que la FIFA ha organizado en Qatar como banco de pruebas de cara al polémico Mundial que se celebra dentro de algo menos de un año. Este éxito que Argelia ha conseguido presentando las ausencias de sus jugadores más emblemáticos se suma al conseguido en 2019 con la Copa África. Argelia ya es campeona de África y de la Copa Árabe, y su próximo objetivo está puesto en el Mundial de Qatar 2022, aunque todavía tiene que superar una ronda clasificatoria más para asegurar su presencia. Todo ello lo está consiguiendo bajo el ‘dominio’ futbolístico de la que otrora fue su metrópoli. Argelia se ve obligada a renunciar a muchísimo talento que podría disponer en su plantilla por la influencia que Francia ejerce sobre ella. 

Los más de 130 años de ocupación francesa en Argelia aún hoy siguen teniendo ligeras consecuencias. La toma de Argel de 1830, en plena ola de colonialismo y reparto de África como si de una tarta se tratase, dio comienzo a un duro periodo de subyugación argelina ante los franceses. El final de la Segunda Guerra Mundial, que en el norte de África había sido especialmente cruenta, marcó el surgimiento de un sentimiento independentista en la población argelina que, a partir de 1954, se plasmó en forma de lo que pasaría a llamarse como la Guerra de Independencia de Argelia. El brazo militar del Frente de Liberación Nacional se enfrentó a las fuerzas francesas para acabar firmando, 8 años después, los acuerdos de Evian que ponían fin al conflicto y otorgaban el reconocimiento de Argelia como país. Dentro del entorno futbolístico, este hecho presenta una figura que sobresale por encima de todas. Rachid Mekhloufi fue un jugador argelino que desarrolló gran parte de su carrera futbolística en Francia, sobre todo en el AS Saint-Étienne. Su estancia en el conjunto francés se divide en dos etapas donde consigue ascenderlo a la primera categoría del fútbol galo y, en la siguiente campaña, hacerlo campeón. Es, aún actualmente, el segundo máximo goleador histórico del club con 150 goles anotados. 

Las grandes aportaciones de Mekhloufi al AS Saint-Étienne no pasaron desapercibidas para Albert Batteux, seleccionador francés que comparecería con Francia en el Mundial de Suecia de 1958. El sueño de Mekhloufi, como el de muchos jugadores, era jugar un Mundial de fútbol, pero sus ideales políticos se impusieron por encima de cualquier deseo personal. El argelino, cuando se estaba preparando para la cita mundialista con Francia, decidió regresar a Argelia para alistarse en la selección del Frente de Liberación Nacional, obviamente no reconocida por FIFA al no representar, en ese momento, ningún país. Tras una gira muy exitosa y concedida ya la independencia a Argelia, su mayor deseo se vio cumplido, ya que pudo disputar una decena de encuentros con la selección norteafricana. Después de su retirada y tras pasar por algunos banquillos de clubes, recaló como seleccionador nacional de su país consiguiendo llevarle a su primera Copa del Mundo de toda su historia en España’82.

Los éxitos de Argelia de la mano de Mekhloufi y el recuerdo aún vivo de la ocupación francesa se plasman también en la actualidad. Pero eso deja en gran lugar a la selección nacional argelina. Ahora mismo, los ‘Zorros del desierto’ son, sin duda, el mejor equipo de toda África. Y no solo por el título de Copa África de 2019 que así lo acredita, sino por la gran racha de resultados que acumula en los últimos meses. Según un dato de MisterChip, Argelia acumula 23 partidos consecutivos sin conocer la derrota y solo ha perdido un partido de los últimos 41 que ha disputado. Se puede caer en el argumento banal de minusvalorar los rivales a los que se enfrenta, pero hay que tener en cuenta la gran igualdad que suele haber en la confederación africana. Ya sea en Copa África, en clasificación mundialista o en la propia Copa Árabe, Argelia se ha ganado, por derecho propio, ser considerada la mejor selección africana actualmente. Y esto alberga un mayor mérito del que hemos comentado. Argelia está mostrando este rendimiento siendo la ‘hermanda débil’ en su comparación con Francia a la hora de persuadir a jugadores con doble nacionalidad para jugar en sus filas. La campeona del mundo acumula, actualmente, una gran cantidad de talento que bien habría podido formar parte de la selección argelina. 

 

Argelia está mostrando este rendimiento siendo la ‘hermanda débil’ en su comparación con Francia a la hora de persuadir a jugadores con doble nacionalidad para jugar en sus filas

 

Hablamos de jóvenes promesas como Houssem Aouar, Amine Gouri o Ryan Cherki. De los tres, solo Aouar ha debutado con la selección absoluta de Francia, pero parece que los demás seguirán el mismo camino. Nabil Fekir fue miembro de la plantilla francesa que quedó campeona del Mundo en Rusia en 2018 después de haber declinado en varias ocasiones las llamadas de la Federación de Argelia esperando una convocatoria francesa que finalmente se produjo. También podemos destacar el caso del que fuera una gran promesa francesa (aunque al final se quedó en mucho menos), Samir Nasri, o el de uno de los jugadores más en forma del momento, Karim Benzema. El ‘9’ del Real Madrid nunca ha ocultado su afecto por Argelia, a la que finalmente no representó en lo futbolístico decidiéndose por una selección francesa que por fin le ha vuelto a readmitir. Por último, también podemos poner sobre la mesa el nombre de uno de los mejores jugadores de toda la historia: Zinedine Zidane. El ex entrenador del Real Madrid nació en Marsella en el seno de una familia que escapó de la guerra en Argelia y debutó con Francia en 1994. ¿Cuánto hubiera podido cambiar la historia si Zidane hubiera elegido jugar para Argelia? Nunca se podrá saber. Como tampoco sabremos a lo que la selección del norte de África hubiera podido aspirar si Kylian Mbappe hubiera querido representar a la nación de su madre, de la que le viene su ascendencia argelina.

Argelia posee, en este sentido, un mérito descomunal al abrirse paso en el fútbol no pudiendo contar con una mejor materia prima. En vez de compadecerse, lo que se ha hecho es aumentar el trabajo de captación y la atención a una posible oportunidad de poder enrolar en sus filas a cualquier jugador del que Francia prescinda. Son los casos también de Feghouli, Bennacer o el propio Brahimi, que jugó para las categorías inferiores de Francia y fue nombrado mejor jugador de la Copa Árabe de la FIFA 2021 con Argelia. Pero, sin lugar a dudas, el caso más llamativo, por la calidad y fama del jugador, es el de Ryad Mahrez. La estrella del Manchester City nació en Sarcelles (Francia), pero decidió representar a la nación de sus padres en vez de dejarse seducir por el equipo más potente. Pese a la gran cantidad de talento a la que ha tenido que renunciar Argelia, su plantilla actual está plagada de jugadores de un nivel técnico exquisito. El norte de África siempre será cuna de ese tipo de jugador fino, estilista y alma libre, para lo bueno y para lo malo. La selección argelina lleva el sello de la lucha de su nación al fútbol por medio de una camada de jugadores que tienen como objetivo superar la gran posición mundialista de Brasil’14 con los octavos de final. Por calidad, aspiran a ello y se inspiran en la figura de Rachid Mekhloufi para seguir sumando éxitos en el desierto.

 


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Fotografía de Imago.