Fardar en el mundo del fútbol está a la orden del día. Pocos son los jugadores que no presumen de sus logros, su chequera o sus compañías. Pueden. Se lo han ganado. Incluso algunos privilegiados se creen con derecho a hacerlo con apenas 22 años.

En este selecto grupo está Fabio Borini (Bentivoglio, Italia, 29 de marzo de 1991), que a los 16 años fue reclutado por el Chelsea tras crecer en el Bologna, club del que tanto él como su padre eran aficionados. Todavía imberbe, Fabio dejaba Italia para llegar a Londres, una de las ciudades futbolísticas por antonomasia.

Tras ascender con el Swansea en Wembley, Borini no pudo participar en los festejos del equipo al tener que firmar un nuevo contrato con el Parma

Llegó el verano de 2007 con José Mourinho en el primer equipo y Brendan Rodgers en el organigrama de las categorías inferiores. El actual técnico del Liverpool se puede considerar su padre futbolístico. No tuvo sitio en el Chelsea y a mediados de marzo de 2011 Rodgers se hizo con sus servicios para que el Swansea City añadiese más pólvora a su ataque. Seis goles en 12 partidos y ascenso a la Premier League. En Wembley, césped que volverá a pisar el domingo.

Y tiene una cuenta pendiente con el escenario inglés. Si bien es cierto que fue titular en el triunfo por 2-4 ante el Reading, el atacante transalpino se perdió la celebración por las calles de Swansea al marcharse a firmar con el Parma (acababa contrato con el Chelsea) y de ahí viajar a Toulon al famoso torneo de promesas.

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Con el Swansea, Borini ya jugó un partido trascendental en Wembley

Ahora, en calidad de cedido por el Liverpool tras ser el primer fichaje de Brendan Rodgers para los ‘reds’, es esencial en el Sunderland y ha sacado a pasear su cuchillo entre los dientes en los instantes más importantes.

El Tyne-Wear derby supuso un antes y un después para el Sunderland, y ahí apareció Borini. Fue su primer gol de la temporada, y la primera vez que lució su afilada celebración con el club del noreste de Inglaterra. Hubo que esperar casi dos meses, pero el italiano sacó a pasear de nuevo su instinto para hacer el 2-1 definitivo en el minuto 88 ante el Chelsea en los cuartos de final de la Capital One Cup. Puñalada a su antiguo equipo.

En la ida de semifinales de la competición fue el artífice del 2-1, desde el punto de penalti, y de nuevo en el derbi ante el Newcastle anotó (abriendo el marcador en el minuto 19). Entre medias, la única diana ‘intranscendente’, en el triunfo 3-2 ante el Southampton en la Premier League.

Con contrato hasta 2017 en el Liverpool, Borini sabe que si sigue en esta línea podría enrolarse al conjunto de Gustavo Poyet. Tiene la confianza del ‘charrúa’, busca la salvación del equipo y sueña con jugar en Europa el próximo curso. Tiene 22 años, puede fardar de haber jugado en Wembley, de haber tumbado al Chelsea o de ser una pesadilla para el eterno rival del Sunderland, pero el premio gordo es dorado y presidirá la final del domingo. A ver quién tose al cuchillo del Sunderland. A un Fabio Borini que suele ser más letal cuando más importante es la cita.