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Se cierra el telón. El público aplaude con ímpetu.

Se abre el telón. Algunos protagonistas desaparecen.

Se cierra. El elenco ya no es el mismo. El interés tampoco.

Se abre. Por lo menos él sigue ahí.

El telón no esconde ningún misterio, pues la magia había ocurrido antes de que se cerrara por primera vez. El tiempo, que por costumbre todo lo destruye, deterioró los cimientos de la compañía. La elegancia del atuendo continuaba intacta, el director seguía siendo el mismo y en el escenario todavía brillaba el decorado, pero determinados actores se habían esfumado, y con ellos gran parte del espectáculo. La excelente función fue un arma de doble filo que causó el éxodo neerlandés. Los irreverentes Frenkie de Jong, Matthijs de Ligt y Lasse Schöne hicieron las maletas primero, un curso antes que Hakim Ziyech y Donny van de Beek. El talento volaba hacia la élite europea mientras los campos de tulipanes perdían el color. Algunos se quedaron en Ámsterdam para volver a remar hacia el éxito, aunque esta vez con un nuevo y digno capitán.

El telón ha destapado una nueva temporada y Dušan Tadić sigue allí, sobre la moqueta verde. Si las extraordinarias noches de Champions le hubieran pillado con algunos años menos, él tampoco residiría en la capital de los Países Bajos, su cuenta bancaria tendría mayores ingresos y millones de tuits inundarían el timeline con sus estadísticas. Ofertas no le habrán faltado, pero decidió hacer oídos sordos a los cantos de sirena y renovar con el Ajax, donde ha encontrado su sitio ideal y se ha convertido en el líder del equipo, en el cabecilla de una ilustre escuela de virtuosos. Acaba de cumplir los 32 y tiene contrato hasta 2026, con una revisión fijada en 2023 para poder empezar su formación como entrenador. 

El nirvana llegó tarde para él. Su calidad dejó huella en los escenarios británicos, donde el mundo conoció su técnica refinada, pero no fue hasta los 30 cuando alcanzó un nivel superlativo. Dušan Tadić es un cartero con experiencia, un mensajero de guerra que no ha muerto y reparte cada vez más goles en líneas enemigas. 167 asistencias a lo largo de su trayectoria le sitúan entre los mejores pasadores del siglo. El FK Vojvodina de su Serbia natal, el Groningen, el Twente y el Southampton han disfrutado de la destreza de un futbolista que ha conseguido reciclarse con los años, readaptar su juego y explotar al máximo sus condiciones. La madurez y la inteligencia táctica le han permitido que no suponga un problema la pérdida de la velocidad de la juventud.

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“Dejé la Premier porque se jugaba en largo todo el tiempo. Si no estás en uno de los seis mejores equipos no puedes dominar los partidos”, reconoció. Pasó del salvaje oeste de la liga inglesa al western inferior de la neerlandesa, con la diferencia de que ahora juega para un equipo que suele dictar los tempos del encuentro. Erik ten Hag descubrió el Tadić falso nueve, un rol que le permite elaborar el juego desde la base y abrir espacios en la defensa rival. Desde dicha posición destacó en la mayoría de encuentros de la Champions 2018-19, entre ellos el del Santiago Bernabéu, donde obtuvo la matrícula de honor con dos asistencias y un gol teledirigido a la escuadra. Porque Tadić también aprovecha su excepcional golpeo para pulverizar las esperanzas del contrincante en un abrir y cerrar de ojos.

En el conjunto neerlandés ha alternando el papel de falso nueve con el de extremo izquierdo, donde ha actuado de forma habitual a lo largo de su carrera. Ten Hag le otorga libertad en ataque para que cambie el guion, para que lo haga suyo, para que dirija, organice y ejecute o dé el último pase. Sin Ziyech ni Van de Beek entre el reparto, el joven Antony le acompaña en la faceta ofensiva. Otros que siguen junto a él en Ámsterdam son Onana, Tagliafico, Mazraoui, Blind y Neres, todos ellos bajo su mando, porque a pesar de llevar menos tiempo que la mayoría, Tadić tiene una capacidad de liderazgo admirable. Que se lo pregunten a Sergiño Dest, quien recibió una bronca similar a las que profería el sargento de La chaqueta metálica. 

El tiempo y el destino han situado a Tadić en su escenario ideal, con Ámsterdam a sus pies y el futuro en el horizonte. Todavía queda un poco para cambiar el césped por los banquillos, así que mientras tanto portará con orgullo el brazalete y tratará de igualar la epopeya europea y extender el reinado del Ajax en los Países Bajos. Las estrellas abandonan el barco cuando empiezan a brillar, pero el capitán permanece, asiste, deleita. El telón todavía se abrirá varias veces antes del ocaso final y el público, aunque sea desde el sofá, volverá a aplaudir a uno de sus intérpretes favoritos.

 


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Fotografía de Getty Images.