Paco Alcácer (Torrent, Valencia, 1993) forma parte de la última gran hornada de la cantera valencianista, ya que ha crecido jugando con Juan Bernat (actualmente a las órdenes de Pep Guardiola en el Bayern) y Rubén Pérez (jugador del Levante). Además, según advierte el periodista valenciano Vicent Chilet, Alcácer llegó a coincidir en Tercera con el filial valencianista con otros talentos como Isco, Carles Gil o Gayà.

Un día que cambió su vida

La carrera de Alcácer no ha sido precisamente un camino de rosas. Hay una fecha clave, la del 12 de agosto de 2012. Ese día el Valencia le homenajeaba por ser el héroe de la sub 19 en la consecución del Europeo. Y ese mismo día marcó su primer gol en Mestalla nada más salir al campo en un partido Valencia-Roma correspondiente al trofeo Naranja. Ese tanto tenía una dedicatoria especial: era para su padre, que estaba en la grada. Pero la desgracia se cebó con él. Tras el partido, Alcácer salió del campo acompañado por su familia, y justo delante de la tribuna de Mestalla, su padre falleció de un ataque al corazón a los 44 años. Desde entonces, todos los goles que marca Alcácer van dedicados a él. “Quiero quedarme con que mi padre se fue contento viendo que marcaba en Mestalla”, aseveró.

Y sus dificultades no acabaron aquí. Pese a que fue internacional en las categorías inferiores de España y siempre destacó en la cantera valencianista marcando goles, su salto al primer equipo fue muy costoso. En la temporada 2011-2012 debutó con el Valencia un 14 de enero de 2012 en Mestalla en un partido contra la Real Sociedad a las órdenes de Unai Emery. Ese mismo año, aún siendo jugador del filial, jugaría dos encuentros más, aunque su presencia en el campo fue testimonial.

La siguiente campaña, Alcácer no contaba para Pellegrino y se le cedió al Getafe para que cogiera experiencia y minutos en Primera. Sin embargo, su pase por el conjunto azulón tampoco fue del todo productivo. El futbolista valenciano solo disputó 23 partidos entre Liga y Copa, siendo titular solamente en siete de ellos, y anotando cuatro goles. Pese a todo, la experiencia en Madrid fue provechosa para él, ya que fue su primer año fuera de Valencia, y esto le ayudó a fortalecer su carácter.

La marcha de Soldado al Tottenham le abrió de nuevo las puertas del Valencia, aunque el club se hizo con dos refuerzos más para apuntalar la línea de ataque: Hélder Postiga y Dorlan Pabón. Miroslav Djukic, el nuevo técnico valencianista, se decantó por estos últimos y relegó a Paco Alcácer casi al ostracismo. Según expone Chilet, la apuesta por estos jugadores más experimentados se debía a que el serbio era un entrenador “con poca experiencia y con mucha exigencia en un club que buscaba consolidar objetivos vendiendo cada verano a los mejores jugadores”. Y pese a tener a dos delanteros por delante y contar con pocos minutos, el jugador decidió quedarse en Valencia aunque recibió propuestas para salir en el mercado de invierno.

La llegada de Pizzi, clave

Los malos resultados condenaron a Djukic y el club le relevó por un técnico que llegaba avalado por la consecución del Torneo Inicial con San Lorenzo de Almagro: Juan Antonio Pizzi. Vicent Chilet explica que el argentino se topó con un equipo desestructurado y muy tocado anímicamente, de modo que se decantó por jugadores poco utilizados y con sed de venganza. Y uno de esos futbolistas es, precisamente, Paco Alcácer, quien fue clave en el resurgimiento del Valencia. Ni la llegada de Vinicius Araújo ni la de Vargas le frenaron. El delantero terminó la temporada con 14 goles y se convirtió en la referencia del equipo tras brindar a su afición noches mágicas como la de la remontada en cuartos de la Europa League ante el Basilea. Aquel día Alcácer fue el héroe al anotar un hat-trick que hizo posible darle la vuelta a un marcador adverso de 3-0 en la ida.

“Algunos técnicos aseguran en privado que Alcácer tiene cosas de Papin y Romario”, concede el periodista Vicent Chilet

Pese a su gran momento, Alcácer deberá volver a luchar para ganarse minutos en el campo con su equipo. El desembarco de Peter Lim en Valencia ha supuesto la llegada de futbolistas de la talla de Negredo o Rodrigo, con los que Alcácer deberá pelear por hacerse un hueco en el once. Cualidades no le faltan. Vicent Chilet lo define como “un delantero con un sensacional desmarque al primer palo y con una gran definición al primer toque”. A lo que añade que “es muy intuitivo y juega con la madurez y la confianza de los más veteranos”. Por último, Chilet apunta que “en Mestalla recuerda a las mejores noches de Juan Sánchez, pero con una proyección mucho mayor que este, hasta el punto tal que algunos técnicos llegan a decir en privado que tienes cosas, salvando las distancias, de Papin y Romario”. El propio Del Bosque ha llegado a declarar que el valenciano “es un delantero especial”.

Su gran estado de forma tampoco ha pasado desapercibido para Vicente del Bosque, quien le convocó para los primeros compromisos de la selección tras el pasado Mundial de Brasil. Él junto con otros futbolistas como Isco, Koke, Carvajal o Iturraspe lidera la regeneración de España. Y ayer le devolvió la confianza al seleccionador con un gol. Justo lo que venía buscando la selección. Su buena actuación reabre el debate de quienes deben ser los sustitutos de los dos grandes referentes en ataque de la época dorada de España, David Villa y Fernando Torres.