El excéntrico máximo accionista del West Ham no solo tiene un pasado ligado a la industria del porno. También pasó un tiempo entre rejas y cuentan los rumores que, cuando en 1993 se hizo con la propiedad del Birmingham City, quiso seducir a Maradona con papeles tórridos y escenas picantes en algunas de sus películas. Afortunadamente para todos, Diego regateó la oferta.


En 1993, Diego Armando Maradona jugó en el Sevilla. A sus 33 años, después de 15 meses sin competir a causa de la sanción que le impuso la FIFA, con bastantes kilos de más y arrastrando problemas de adicción a la cocaína, ‘El Pelusa’ fue más un reclamo comercial para el club hispalense que un activo futbolístico, pues su utilidad acabó limitándose a lanzar faltas, córners y penaltis. Karren Brady, recién nombrada directora deportiva del Birmingham City, pretendía poner en el mapa al club inglés, que entonces militaba en la First Division, y contaba con el respaldo económico del nuevo propietario, David Sullivan. Con solo 23 años, Brady fue valiente y se atrevió a ponerse en contacto con el representante de Maradona para ofrecerle un contrato millonario al final del único curso del argentino en el Pizjuán.

Ocurrió, sin embargo, que Maradona acabó firmando por Newell’s Old Boys. Pero la oferta del Birmingham propagó un curioso chisme que tenía mucho que ver con la personalidad de Sullivan, quien había adquirido el club británico por 700.000 libras en marzo de 1993. Según esos rumores, Sullivan habría incluido en las conversaciones la posibilidad de que Maradona participara como actor en una película porno a cambio de una suculenta cantidad de dinero. Puede que fuera un bulo, alimentado por la afición de Diego a las mujeres, pero no una broma, porque Sullivan había amasado su fortuna como empresario de la industria de entretenimiento para adultos en Gran Bretaña, donde llegó a controlar la mitad del mercado de revistas pornográficas y el 80% de la venta de porno por correo.

 

“He hecho feliz a un montón de gente. Si me hubiera dedicado a fabricar armas o cigarrillos tendría dudas”, dijo a la salida de prisión

 

El galés David Sullivan (Cardiff, 5 de febrero de 1949) comenzó a vender por correspondencia fotos, cortometrajes y revistas porno en 1970, cuando solo tenía 21 años. Tres años más tarde, lanzó al mercado su propia revista erótica, la Private Magazine, a imagen y semejanza de la publicación sueca homónima. Su posterior alianza con Ralph y David Gold, dueños de la cadena de tiendas eróticas Ann Summers, lo convertiría en el ‘Rey del Porno’, como lo bautizaron los tabloides británicos cuando amplió su negocio a la producción de películas X y de sexo simulado. Con Mary Millington como musa y amante en la vida real, Sullivan produjo una docena de filmes porno que ayudarían a engrandecer su leyenda, con títulos tan sugerentes como Come play to me, The Playbirds o, sobre todo, Emmanuelle in Soho, en la que trasladaba al personaje creado por Emmanuelle Arsan y popularizado en el cine por Silvia Kristel al barrio londinense en el que el propio Sullivan había hecho su fortuna vendiendo pornografía. Pero el suicidio de Millington, en agosto de 1979, y una acusación basada en el oscuro origen moral de sus ingresos, muy típica de la era Thatcher, acabaron con la carrera como empresario triple X de Sullivan en 1982, después de pasar algo más de dos meses en la cárcel. A la salida de prisión, el ‘Rey del Porno’ hizo una declaración de intenciones que era todo un puñetazo en la cara al puritanismo de la política británica: “He hecho feliz a un montón de gente. Si me hubiera dedicado a fabricar armas o cigarrillos y mis productos hubieran matado a miles de personas, habría tenido dudas, pero creo en el derecho de los adultos a tomar sus propias decisiones”.

De su etapa como pornógrafo, David Sullivan conservó la amistad con los hermanos Gold, que se convirtieron en socios suyos cuando decidió dar el salto al fútbol. Los tres compraron dos tabloides deportivos en 1986, el Daily Sport y el Sunday Sport, publicaciones donde se mezclaban sexo y fútbol, y, en 1993, se hicieron con el control del Birmingham City, que se encontraba en suspensión de pagos y en el que el antiguo productor de películas X ejercería como presidente durante 16 años, junto a su inseparable Karren Brady, a la que rescató de su trabajo como periodista deportiva. En el otoño de 2009, Sullivan y los Gold vendieron el club al empresario hongkonés Carson Yeung por 57 millones de libras. Menos de un año más tarde, Sullivan y Gold se convirtieron en los máximos accionistas del West Ham United, al adquirir el 86% de los títulos de la entidad. Afines al Partido Conservador y amigos de David Cameron, aterrizaron en un club de tradición izquierdista en una de esas maravillosas contradicciones que tanto abundan en la Premier League. En esta ocasión, por si acaso, prefirieron no llamar a Maradona.

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Este texto está extraído del #Panenka61, un número que sigue disponible en nuestra tienda online