Dos ascensos consecutivos en dos años. José Bordalás ha aupado al Deportivo Alavés, al Getafe y a sus aficiones a la máxima categoría del fútbol nacional. El alicantino ha logrado no pasar desapercibido dentro y fuera del campo, pues sus polémicas salidas de tono también forman parte de su carrera como entrenador. Bordalás, actual técnico del Getafe, está a punto de debutar en Primera División.


 

José Bordalás dio sus primeros pasos en el fútbol en campos de tierra. Las lesiones y continuas cesiones le impidieron destacar como jugador. Por ello, en la década de los 80 y principios de los 90, el alicantino fue saltando de equipo en equipo. Se inició en las filas del San Blas. Dos años más tarde, Bordalás recayó en el Hércules, al que le une un gran vínculo, pues es el equipo de su ciudad, en el que se formó y jugó durante cuatro años en el fútbol base y, posteriormente, cuatro más como jugador profesional. A continuación, llegaron las constantes cesiones que le llevaron al Español San Vicente, Orihuela Deportiva, Villajoyosa, Rayo Ibense y Benidorm. A los tres años cedidos en el Benidorm, le siguieron cuatro temporadas más de oca en oca. Cuatro años y cinco clubes, Dénia, Torrevieja, Petrelense, Español de San Vicente y, el último,  Altea.

En 1992 se retiró como jugador y un año más tarde inició su nueva etapa como entrenador con el filial del Alicante. Desde ese momento, Bordalás ha acumulado una larga experiencia como técnico de equipos modestos y ha seguido una progresión paralela a sus años de jugador, pues ha entrenado un gran número de clubes como: Alicante, Benidorm, Eldense, Mutxavista, Novelda, Hércules, Alcoyano, Elche y Alcorcón. Sus equipos se caracterizan por su casta, pues son guerreros y valientes, con un fuerte instinto defensivo determinado por los férreos marcajes, el carácter agresivo y su naturaleza competitiva. Este tipo de fútbol, rudo en algunas ocasiones, no suele ser siempre del agrado de las directivas y de los periodistas, como tampoco lo son sus maneras en el banquillo. Sin embargo, ha conseguido ganarse la afición de clubes como la del Deportivo Alavés, pues defiende a ultranza a su equipo, consigue exprimir al máximo el talento de sus jugadores y saca el máximo rendimiento del grupo.

 

Ha conseguido ganarse la afición de clubes como la del Deportivo Alavés, pues defiende a ultranza a su equipo y saca su máximo rendimiento

 

En la temporada 2015-2016, Bordalás decidió ir a Vitoria y demostrar que tenía ganas de entrenar al Alavés más que ningún otro entrenador, algo que gustó al club que aceptó conforme. Su llegada provocaba incertidumbre, sobre todo, por sus declaraciones políticamente incorrectas. Pero la experiencia en la categoría era muy importante y su currículo deportivo jugaba mucho a su favor. Finalmente, el técnico alicantino fichó por el Alavés esa temporada con la opción de prolongar su compromiso por una más. Su paso por el club fue excelso a nivel deportivo, pues consiguió aupar al equipo a Primera División. Un curso fue suficiente para que el club consiguiera el ascenso después de tres temporadas en la categoría de plata y siete vagando por las categorías inferiores. Sin embargo, también dejó una serie de sinsabores tras protagonizar algunos incidentes como el ataque de ira que desembocó en un puñetazo a la puerta de la sala de prensa que dejó un boquete para el recuerdo, sus salidas de tono ante los micrófonos o sus fuertes reprimendas a los colegiados y estamento arbitral al completo.

Repite hito y hace doblete

Tras hacer historia en el Alavés, el entrenador fue destituido y se despidió del club en la sala de prensa de Mendizorroza sin ningún miembro del equipo junto a él. A pesar de que el contrato lo unía una temporada más al equipo, el club tenía dudas. No estaban seguros de que Bordalás fuera el entrenador adecuado para guiar el proyecto en esa nueva aventura. Sergio Fernández, nuevo director deportivo que había sido jugador de Bordalás en el Hércules, declaraba entonces que no existía el convencimiento necesario para que el alicantino siguiera en el cargo. La falta de feeling y los desecuentros entre el entrenador y la directiva con respecto a la política de fichajes desembocaron en su definitiva destitución. Así que José Bordalás tuvo que aceptar la decisión y abandonar el club, sin rencores y pensando en el inicio de una nueva etapa.

La inesperada noticia de su marcha llegó tarde y todos los equipos tenían ya ocupados sus puestos de entrenador. Pero un mal inicio de temporada del Getafe brindó una nueva oportunidad al alicantino. El equipo madrileño había descendido por primera vez en su historia a Segunda División, tras 12 años en la máxima competición. Pero Bordalás estaba preparado para repetir los logros del pasado año. Y, una vez más, una temporada fue suficiente para repetir el hito y hacer doblete, ascendiendo al Getafe a Primera. Su llegada fue un pozo de esperanza para el conjunto y para su afición.

La campaña del equipo había empezado con muchas trabas, hasta tal punto que el Getafe llegó a posicionarse en el penúltimo escalón de la clasificación y fuera de la Copa del Rey. El mal comienzo de temporada le costó el puesto a Juan Eduardo Esnáider y, a los jugadores, que les venciera la apatía en el campo. Pero llegó Bordalás, asió el timón y guió al equipo que tras finalizar en tercera posición, logró superar al Huesca y al Tenerife en el play-off hasta conseguir el segundo ascenso a Primera de su historia. Pero esta vez nadie le impediría ser entrenador de Primera, pues el conjunto azulón recompensó al técnico su labor.

Sus años de entrenador le han permitido estrechar lazos con algunos jugadores y tenerlos como imprescindibles en el banquillo de cualquier equipo en el que recale. Sergio Mora y Dani Pacheco se han convertido en los estandartes de Jose Bordalás. Al primero lo había entrenado en el Hércules, el Alcoyano y en sus dos etapas en el Alcorcón. Y tampoco dudó en llevárselo al Alavés la temporada pasada. Juntos ascendieron a Primera División. Más tarde, en el mercado de invierno, el futbolista fue traspasado al Getafe a las órdenes, nuevamente, de Bordalás. Una vez más, jugador y entrenador han conseguido ascender a Primera División, esta vez, con el equipo del sur de Madrid. Otro tanto ha sucedido con Dani Pacheco. El malagueño también ha sido partícipe de los dos ascensos de Bordalás, quién ya lo había entrenado en el Alcorcón. Ahora, los tres y el resto del equipo están preparados para iniciar su nueva andadura en Primera División.