Carlos Bianchi es más conocido por su buen hacer como entrenador que como futbolista. En cierto modo es comprensible, ya que en su palmarés esto es lo que encontramos: 4 Torneos Apertura, 3 Torneos Clausura, 4 Copas Libertadores, 3 Copas Intercontinentales. Además de ser condecorado en varias ocasiones como mejor técnico sudamericano y del mundo. Lógico que el Virrey entrenador se imponga al jugador, pero no es muy justo dejar tan de lado sus días como futbolista. Sobre el césped, y sobre todo en el área, era un delantero letal, tan solo dos futbolistas argentinos en toda la historia han mejorado sus números en partidos oficiales: Lionel Messi y Alfredo Di Stéfano. Por detrás de Bianchi están los Onnis, Kempes, Batistuta, Agüero, Maradona, Hernán Crespo o Martín Palermo. En la década de los setenta pocos delanteros en todo el planeta podían emular sus números, unos registros que a día de hoy, con la perspectiva que nos ofrece el paso del tiempo, nos parecen una locura.

 

Tan solo dos futbolistas argentinos en toda la historia han mejorado sus números en partidos oficiales: Lionel Messi y Alfredo Di Stéfano

 

La figura de Bianchi está ligada a Vélez. Debutó muy joven con el primer equipo de Liniers con los que anotó 121 goles en 166 partidos en las seis temporadas que defendió su camiseta. Sus registros no podían pasar desapercibidos, quién no está atento a un delantero que tiene la capacidad de anotar 42 goles en 46 partidos, o salir dos veces máximo goleador del torneo argentino. Es entonces, en 1973, cuando el Stade de Reims consigue llevarse a Bianchi. Años atrás el Stade de Reims había sido la gran referencia del fútbol francés, sus 6 Ligue 1 y demás trofeos de Copa así lo demostraban. Además, había sido el club de otras dos bestias como eran Just Fontaine y Raymond Kopa. Otro argentino, Delio Onnis, ya había sido reclutado por el club de Reims dos años antes. Les había salido bien la jugada y por eso pensaron en Bianchi, Onnis se convertiría después en un mito del Mónaco al salir casi a gol por partido. El Virrey reconoció que también se habían interesado por él clubes del fútbol español, pero que él ya le había dado su palabra al Stade de Reims.

No era el Reims de años atrás, aquel de Fontaine y Kopa quedaba muy lejos pero aun así Bianchi logró quedar durante tres temporadas máximo goleador de la Ligue 1. 107 goles en 124 duelos firmó el Virrey, ni Onnis, Platini, Giresse, Dzajic o Lacombe se acercaban a sus cifras goleadoras. El plano individual no podía ser mejor, y eso que en 1974 tan solo pudo anotar 15 goles en 16 partidos debido a una fractura de tibia y peroné durante un partido amistoso, pero el Stade de Reims no luchaba por lograr la Ligue 1. Era un equipo de media tabla, imaginad qué habría sido de ellos sin los goles del delantero argentino. Ante los problemas económicos que tenía la entidad de Reims tuvieron que vender a Bianchi al PSG. El conjunto parisino se creó en 1970 fruto de la unión entre París FC y Stade Saint-Germain, podemos afirmar que Bianchi es la primera gran estrella en la historia del PSG. Tan solo disputó dos temporadas en la capital francesa pero sus números asustan: 37 goles en 38 partidos el primer año y 27 tantos en 36 partidos en su segunda campaña.

De nuevo es el máximo goleador de la Ligue 1 en esas dos temporadas, además de ser considerado el mejor futbolista del campeonato francés. Estamos ante un PSG que aún no tiene ni diez años de historia, un club rodeado de un carácter elitista que perdura hasta nuestros días y que poseen la necesidad de ganar cuanto antes. Pero pese a tener a Bianchi no llegan los resultados, su lugar futbolístico se corresponde a la mitad de la tabla. Cansado de hacer goles y no levantar trofeos, el Virrey firma por el actual campeón francés: el Racing de Estrasburgo. En aquella plantilla podemos encontrar a dos viejos conocidos, como son Raymond Domenech y Arsène Wenger. Todo parecía encajar, se unían el máximo goleador de Francia con el actual campeón, pero esta unión no funcionó. Bianchi firmó aquella temporada 79-80 sus peores registros desde el año de su debut en 1967, tan solo sumó 8 tantos en 22 encuentros. Esto se debe a que su relación con el técnico Gilbert Gress no era la idónea y por eso abandonó Estrasburgo al término de la campaña.

El Virrey deja Francia tras siete años de gran éxito para regresar a su amado Vélez. De nuevo regresa a las cifras de toda la vida y se convierte en el máximo goleador histórico de la entidad de Liniers, además de volver a salir máximo goleador del campeonato argentino. En 1984 Bianchi regresa a Reims para una última aventura, vuelve a Francia para tratar de ascender al Stade de Reims de la Ligue 2 a la primera categoría del fútbol francés. Ya no estamos ante ese demoledor goleador, los años y los partidos pesan. No pudo conseguir el ascenso pero la huella del Virrey en Francia será imborrable, aunque no pudo convertir todos esos goles en títulos. Es una lástima que se tenga tan poca memoria por un delantero que dominaba el área como pocos, poseía la habilidad para rematar todo tipo de balones y siempre estaba en el lugar adecuado. ¡Larga vida al Virrey de Francia!