Llevamos todo el Mundial escuchando que hay tres escalones entre las favoritas a alzar el título. En el primer escalón los analistas sitúan a Brasil como gran aspirante; en el segundo están España y Alemania; y ya en el tercer piso colocan a Francia, Argentina, Croacia, Uruguay, Bélgica… Aunque muy pocos incluyen también a Inglaterra. ¿Cómo es posible que las aspiraciones inglesas hayan decaído tanto? La respuesta es sencilla: porque, en cierta forma, se lo han ganado. En pleno 2018 y tras sumar tantos fracasos entre mundiales y eurocopas, parece que Inglaterra ya no ilusiona ni a los propios ingleses. Pero en esta ocasión hay una diferencia sustancial: al no partir como candidatos al título quizá acabe siendo el torneo en el que mejor papel realicen.

Últimos ridículos

En los últimos mundiales Inglaterra ha marcado una misma hoja de ruta: se clasifica sin problemas y después en la fase final llega el desastre. Este hecho se lleva repitiendo desde el Mundial de 2010. Acudieron a Sudáfrica habiendo ganado nueve partidos y tan solo perdiendo uno, con 34 goles a favor y 6 en contra. Es aquí cuando la maquinaria mediática comienza a situar a Inglaterra entre las máximas favoritas a lograr el Mundial, aunque es cierto que poseían a su última gran generación de jugadores. ¿Qué sucedió en Sudáfrica? Pasaron la fase de grupos de milagro tras USA y un punto por encima de Eslovenia, y luego en octavos Alemania les puso en su lugar en el mítico partido del gol fantasma. Cuatro años después, en Brasil, ocurrió lo mismo. Volvieron a clasificarse, esta vez, como invictos, los medios ingleses les presentaron como aspirantes y en la fase final el ridículo fue mayor. Si bien es cierto que estaban en el grupo de la muerte con Uruguay, Italia y Costa Rica, quedaron últimos con tan solo un punto.

En el clasificatorio para Rusia de nuevo llegan sin haber perdido un encuentro. No tenían un grupo complicado, pero siempre puedes tener un mal día frente a Eslovaquia, Eslovenia o Escocia. De momento le han ganado el primer partido, de milagro, a Túnez, y lo normal es que pasen a octavos sin demasiado apuros, pero conociéndoles eso es mucho pedir.

 

Grandeza relativa

Inglaterra es de los únicos ocho equipos que poseen un Mundial, pero ha llovido muchísimo desde que lo ganaran en 1966. ¿Cuál ha sido su siguiente mejor resultado? Un cuarto puesto en 1990. Resulta curioso que al inicio de cada torneo se tenga esperanzas en una selección que no sabe los que es hacer un buen Mundial desde hace 28 años, tan solo han ganado uno y en su propio continente jamás han logrado nada. Este último es un aspecto a destacar, selecciones como Grecia, Dinamarca, Portugal o la antigua Checoslovaquia tienen más eurocopas que ellos. En la Eurocopa que celebraron en su país en 1996 llegaron hasta las semifinales, desde entonces estos han sido sus resultados: 2000, primera ronda; 2004, cuartos; 2008, no se clasificaron; 2012, cuartos y en 2016 cayeron en octavos ante Islandia. Por lo tanto, ¿por qué una selección con unos números tan pobres es considerada candidata en cada torneo? Posiblemente se deba a que la Premier League lo adultera todo, su espectáculo nos hace perder la perspectiva real de su fútbol. Además, en la Premier los jugadores ingleses parecen siempre mejores de lo que luego realmente son, tan solo hay que ver cómo compiten a nivel europeo y con su selección nacional.

Adiós a una gran generación y presión

Los actuales Henderson, Lingard, Dele Alli, Kane, Sterling o Rashford no tienen mala pinta, sería absurdo afirmar que no son buenos jugadores. Esta generación, además, tiene una ventaja que el resto no pudo tener: no poseen la presión mediática por hacer un gran papel en el Mundial. Si para algo han servido los tristes últimos años ha sido para rebajar el ambiente, poner los pies en el suelo y asumir que el fútbol inglés está muy lejos del resto de favoritos. Sin embargo, la generación de los Ashley Cole, Gerrard, Ferdinand, Terry, Lampard o Rooney sí tenían la obligación de haber llegado como mínimo a las semifinales de algún torneo. La comparación entre ambas generaciones es inútil, ya sea por la juventud de la actual o porque la anterior estaba plagada de auténticas leyendas del fútbol inglés. Quizá por eso, por no ser esa clase de futbolistas, les beneficie al actual grupo. La presión y las altas expectativas han sido siempre el gran mal de Inglaterra, es posible que ahora sin esa presión puedan obtener mejores resultados que en el pasado.