Los seguidores de los tres clubes de fútbol más importantes de Estambul, Galatasaray, Fenerbahce y Besiktas, son conocidos por su apoyo incondicional a sus equipos y por su rivalidad. Pero el movimiento de protesta para impedir el derribo del parque Gezi dio pie a un hecho extraordinario: el hermanamiento de las tres aficiones por una causa común. Irredento del Galatasaray, Kerem Gurbuz es uno de los protagonistas de Istnabul United, impactante documental que captura lo acontecido durante aquellos días en la capital turca. Un largometraje que se verá en la próxima edición del OffsideFest, el domingo 15 de marzo a las 16h en la Antiga Fàbrica Estrella Damm de Barcelona. Prólogo de la proyección, Kerem Gurbuz charló con Jaume Abella sobre esa (aparentemente imposible) comunión ultra.

– ¿Qué significa el fútbol para ti?
El deporte más divertido de jugar, ver y hablar, así como la principal razón detrás de esa cultura de grada que tanto me gusta.

– Término estigmatizado, ¿para ti qué supone ser un ultra?
Dar amor y apoyo incondicional a tu equipo. Darlo todo por tu equipo desde las gradas.

– En tu caso el Galatasaray.
A pesar de que al Galatasaray le persigue la etiqueta de ser el club de la élite, mi amor por el club surgió porque tanto mi padre como mi tío, al que adoraba, ya eran aficionados. Además, de pequeño, era el equipo de Estambul al que mejor le iban las cosas en Europa. Guardo especial buen recuerdo de la final de la Copa de la UEFA de 2000 contra el Arsenal. No solo fue la primera vez que un equipo turco ganaba esta competición, sino que lo hicimos imbatidos.

– ¿Como se fraguó este Istanbul United, la alianza entre las hinchadas de los tres grandes clubes de Estambul?
En primer lugar, quería destacar que no sé por qué un hecho como este resulta tan sorprendente. Las hinchadas de Estambul no nos peleamos entre nosotros, a no ser que se trate de un derbi o que coincidamos en día de partido. Y aun así, ya había habido ocasiones en el pasado en las que habíamos combatido juntos contra la policía. Los hinchas se presentaron en las protestas vistiendo los colores de su equipo en un acto de representatividad y también para sentirse más seguros y confiados. Lo que me hubiera sorprendido es que durante las protestas nos hubiéramos peleado entre nosotros en lugar de luchar contra la policía. También es cierto que fue un acto simbólico muy importante, ampliamente utilizado para promover la solidaridad con el Movimiento Gezi.

– ¿Como acabaste siendo uno de los protagonistas de Istanbul United?
Olli y Farid, los directores del documental, estaban fascinados con la historia, así que decidieron venir a Estambul a rodar el documental. Por aquel entonces yo me ocupaba de la gerencia de un hotel, y a través de un amigo común palestino, nos pusimos en contacto. Cuando vinieron, empezamos a charlar y acabamos haciendo buenas migas. Buscaban hinchas de los tres clubes que hubieran participado en las protestas. Como yo era uno de ellos, creo que la elección les resulto fácil. Istanbul United es una película sobre fútbol, pero en el fútbol siempre interceden muchos otros elementos más allá del balón. Si nosotros, los hinchas, no lleváramos años siguiendo y apoyando a nuestros equipos, no seríamos las personas que somos ahora, ni tendríamos la identidad y los valores que nos representan.

– Efectivamente, el fútbol siempre es mucho más que fútbol.
Esa es la clave. Nos llenamos la boca con nuestro odio por el fútbol moderno pero no hay seguidor que no quiera a las mejores estrellas en su equipo. Tenemos que dilucidar qué es lo que realmente queremos. Sí, nuevamente, odiamos el fútbol moderno, pero cuántos de nosotros vamos a ver los partidos del juvenil o el filial de nuestro club, donde todavía se respira parte de ese espíritu amateur. El fútbol es un deporte único y especial porque nos une a todos. En todos los países del mundo que he visitado el fútbol ha sido algo así como una varita mágica para derribar las barreras culturales e idiomáticas. El fútbol puede mover masas. Por ejemplo, actualmente Olli y yo estamos coordinando un proyecto en el campo de refugiados de Kobane, en la zona siria del Kurdistán, y es a través del fútbol, jugando con los refugiados, como mejor conectamos con ellos.

“Los ultras no somos criminales violentos, sino una subcultura que tiene mucho por enseñar a la sociedad”

– Retornando al documental, ¿existió un unión real entre las tres aficiones? No hay ninguna escena en la que se os vea, cuanto menos a los protagonistas, participar juntos de las protestas.
Y esa es la clave. Los grupos de seguidores más numerosos de Fernerbache y Galatasaray, a diferencia de los del Besiktas, conocidos por su ideología de izquierdas, no participamos de las protestas como colectivos, sino de forma espontánea y anónima . No hubo ningún tipo de organización entre nosotros. Así que esa unidad del título del documental no hace referencia a un plan trazado entre nosotros, sino a la lucha que realizamos individualmente por una causa común. Lo que sorprendió es que hasta ese momento, jamás se había visto a seguidores de los tres equipos manifestándose codo con codo luciendo sus respectivos colores.

– Antes del documental, ¿qué relación tenías con los seguidores de los otros equipos de Estambul?
Personalmente, ninguna. Tengo amigos que sí que conocen a ultras de los otros equipos porque viven en el mismo barrio. Al fin y al cabo todos vivimos en la misma ciudad, así que no es extraño que nos conozcamos. Aunque, yo, personalmente, como he comentado, no tenga mucho contacto con ellos.

– ¿Vuestra relación ha cambiado desde las revueltas del parque Gezi?
En términos de tener una relación de amistad, no. Pero, justo después de las revueltas del parque Gezi, los tres grupos ultras nos manifestamos juntos contra la nueva ley de regulación de entrada en los estadios así como contra la persecución y represión que estamos sufriendo por parte del gobierno y la policía. Creo que esto es una demostración de que, algunos de nosotros, nos hemos dado cuenta de que, más allá de los colores que defendemos, nuestro camino es el mismo, y debemos ir unidos en la lucha por defender nuestra cultura.

– ¿Os sentís represaliados por el gobierno por haber participado activamente en las protestas del parque Gezi?
Sin lugar a dudas. Tras las protestas, de forma casi inmediata, el gobierno impulsó una nueva regulación de acceso a los estadios, además de situar cámaras en las gradas, lo que crea un ambiente opresivo y de control. Además, han prohibido aquellos cánticos y pancartas que consideran políticamente tendenciosos. El estado, en Turquía, utilizó el fútbol en los años 80 para, como suele decirse, adormecer a las masas, pero ahora tienen miedo de la bestia que han creado.

Istanbul United– ¿Crees que el movimiento Istanbul United resurgirá en el futuro para defender otras causas sociales y políticas?
En su espectro global, el movimiento del parque Gezi, tenía mucho que ver con una lucha ecologista. No era tanto una protesta con una marcado acento ideológico como un grito de libertad. No fue un movimiento organizado, sino una protesta individual, de gente normal. Lo que sí que pasó aquellos días es que en nuestro interior se produjo una pequeña revolución.

– ¿Qué hay de la violencia a la que se os asocia a los ultras?
Te diré que durante aquellos días, de repente experimentamos un sentimiento de amor, tolerancia, respeto y solidaridad por los demás, en contraposición esa imagen de terror, miedo, violencia, rabia y odio que los estamentos del fútbol moderno y los medios de comunicación difunden de nosotros. Y dentro de este brote de libertad, los ultras fuimos algo así como los pioneros, porque ya estamos acostumbrados a la brutalidad policial y del estado. Somos ultras, lo cuestionamos todo, nos mantenemos rebeldes sin aceptar los hechos porque sí. Crecimos aprendiendo a mantenernos unidos a pesar de nuestras diferencias. Gracias al amor por nuestro equipo, sabemos que incluso con aquellos a los que aparentemente no nos une nada, podemos encontrar un nexo común del que puede surgir una gran amistad. Los ultras no somos criminales violentos, sino una subcultura que tiene mucho por enseñar a la sociedad.

– En unos días estarás en el OffsideFest de Barcelona, ¿qué esperas de la experiencia?
El fútbol afecta a tantas vidas que es evidente que no es tan solo un juego, pero al mismo tiempo, su belleza reside en que, al final, en el fondo, aunque pueda parecer una contradicción lo que estoy diciendo, tan solo es un juego. Necesitamos más festivales como el Offside para mostrar el otro lado del juego, aquel que esconde increíbles historias humanas y cómo estas afectan nuestro mundo.

– ¿Qué documental del Galatasaray colarías en la programación del OffsideFest?
Hay uno de Eric Cantona sobre el derbi entre el Galatasaray y el Fenerbache. La verdad es que no hay muchos documentales sobre el ‘Galata’, pero este es uno de los mejores para entender la rivalidad que existe entre ambos clubes.