Mario Rodríguez Ruiz (Sant Joan Despí, 1997) tiene razones para asegurar que “el fútbol es mucho de momentos”, pues, a sus 24 años, ya ha pasado por la cantera del Real Madrid, el Castilla, el Sabadell, el Peralada, el Recreativo Granada, el Granada y el Warta Poznań. Su variopinta excursión futbolística comenzó cuando tenía solo 13 años, momento en el que, alejándose de su vida en Barcelona, se agarró al fútbol para no desligarse nunca más. Representativo del joven canterano prometedor, da testimonio de lo difícil que es alcanzar el fútbol profesional de primer nivel. La volatilidad del fútbol lo ha llevado hasta la Ekstraklasa (Polonia), una liga que está en auge, el destino de un pequeño séquito de futbolistas españoles como Dani Ramírez, Jesús Jiménez, Ángel García, el ‘Chuca’ o él mismo, y la antesala de auténticos fenómenos como el propio Robert Lewandowski.

¿Qué te hizo cambiar España por Polonia?

Buscaba un salto cualitativo, un destino que me permitiera jugar en primera división. Al final, entre muchas opciones, decidí salir del Granada para fichar por el Warta Poznań porque fue el club que más apostó por mí. Podía seguir jugando en la Segunda B Pro, con el filial, pero no me convencía la idea.

Cuéntame eso de la Segunda B Pro.

Es una nueva competición que han creado para profesionalizar la categoría y establecer un mínimo salarial. Tengo la sensación de que la Segunda B y la Tercera se van a quedar un poco más descolgadas de lo que ya estaban.

¿Te has adaptado a tu nuevo club?

Todavía no puedo decir que me he adaptado, pues tuve la mala suerte de lesionarme una cola de astrágalo al poco tiempo de aterrizar en Poznań. Se intentó remediar con infiltraciones pero al final se terminó fracturando en el partido de la novena jornada contra el Stal Mielec. Tuve que volver a Barcelona para operarme. He coincidido poco con mis compañeros por culpa de la lesión, pero justo ahora me he recuperado y ya estoy entrenando con ellos. Espero tener minutos en cuanto termine el parón FIFA.

Junto a Baku e Ivanov, eres el único extranjero de la plantilla. ¿Supone eso una dificultad a la hora de adaptarte?

Puedo decir que soy el primer futbolista español en la historia del Warta Poznań. Pero, como bien dices, si hubiera más extranjeros quizás sería más fácil. Eso sí, ponen todo de su parte para hacerme entender, me hacen sentir a gusto. Es cierto que puedo comunicarme en inglés, muchos de ellos lo hablan, pero la inmensa mayoría son polacos, así que no queda otra que ir aprendiendo el idioma. Va a ser complicado [risas].

¿Cómo se vive el fútbol en Polonia?

El ambiente es una pasada. Cuando llegué, la gente podía ir a los estadios con aforo reducido y, aun así, se hacían notar. Lo viven con mucha intensidad, con bufandas, cánticos, bengalas, etc. Aquí, como en la mayoría de países europeos, el fútbol es el primer deporte. Si no fuera por la pandemia, los estadios estarían llenos, cosa que en España cuesta más.

¿Qué nos puedes decir de la Ekstraklasa? ¿Es una liga competitiva?

Creo que en España la infravaloramos cuando no deja de ser una primera división con acceso a la Champions League y la Europa League. Es una liga muy competitiva, con buenos estadios y jugadores de gran nivel que juegan para sus selecciones nacionales. Para muchos de ellos es un campeonato ‘trampolín’, porque de aquí saltan a la Serie A o a la Bundesliga. Lewandowski o Zieliński son algunos ejemplos. Por cierto, hay un español, Dani Ramírez, que está destacando mucho en el Lech Poznań. Puedo decirte algunos más como Víctor Moya Martínez, ‘Chuca’, del Wisla Kraków, Ángel García del Wisla Plock, Jesús Jiménez del Górnik Zabrze, Jesús Imaz del Jagiellonia Białystok o Gerard Badia del Piast Gliwice.

 

“La etapa juvenil es clave en el fútbol porque pasas de jugar con niños a jugar con hombres. Ahí es cuando tienes que responder

 

Háblanos un poco de tu nuevo club. ¿Qué expectativas tiene a día de hoy?

Hay dos equipos en Poznań: el grande, el Lech Poznań, y el humilde, el Warta Poznań. Sí que existe esa rivalidad de los derbis, pero no como un Barça-Espanyol o un Madrid-Atlético. Hay una cierta empatía entre ambos, diría que es una rivalidad más sana. Nuestro objetivo este año es mantenernos en la categoría y, por el momento, está bien encarrilado. Estamos más cerca de los puestos europeos que de la zona de descenso.

¿Qué te pide Piotr Tworek que hagas en el campo?

Piotr trabaja mucho el equipo en el aspecto táctico y defensivo. Nos pide que actuemos como un bloque, todos juntos. Personalmente, me pide que juegue tranquilo, sin presión, para poder sacar lo mejor de mí una vez disponga del balón. Por lo general, parto desde la banda derecha, mi posición habitual desde mis inicios en las categorías inferiores del Real Madrid.

Cuéntame tu experiencia como canterano del Real Madrid.

A nivel futbolístico fue una de las etapas más bonitas de mi vida. Sin embargo, fue duro en lo personal por el hecho de dejar mi casa, mi familia y mis amigos de toda la vida con tan solo 13 años. Al principio me sentí un poco solo en el Sek-El Castillo, la escuela donde me internaron que tenía convenio con el Real Madrid. Con el tiempo, una vez adaptado, construyeron la residencia en Valdebebas y fuimos todos para allí. Cuando cumples los 18, te dan un dinero para que te independices y te instales en un piso.

Así como en la Masía la idea del fútbol base viene muy marcada por el cruyffismo y el juego de posesión, la Fábrica no tiene una etiqueta tan clara. ¿Qué es lo que se transmite allí?

La idea que se aplica en la cantera del Real Madrid viene dada a través del primer equipo. No tanto por parte del entrenador, en este caso Zidane, sino por una persona intermediaria. Esta transmite a los chavales el estilo del primer equipo, que no es otro que un fútbol ofensivo y muy organizado tácticamente. Allí también te insisten mucho en sacarla jugada desde atrás. Creo que es algo que se ha generalizado mucho, más allá del Barcelona.

¿Cuál fue tu mejor momento en las inferiores del Real Madrid?

Tuve un año buenísimo en el cadete A. Destaqué mucho, tuve el privilegio de jugar en las inferiores de la selección española e incluso el Liverpool quiso ficharme. El año del juvenil A también fue espectacular, fue una temporada brillante a nivel colectivo e individual. Si te tengo que decir un momento en concreto, me quedo con la final de la Copa del Rey de juveniles. Aunque perdimos, tengo un recuerdo muy bueno de aquel partido por cómo lo peleamos y por mis dos goles en una posición que era nueva para mí, la de delantero centro. A Solari le salió bien el experimento.

¿Hubo algún entrenador que te marcara especialmente?

Rubén de la Red me dio una confianza brutal. Me decía que era el mejor y me ayudó muchísimo a sacar mi mejor versión. Con todo lo que aprendí de él pude dar el salto al juvenil A, un nivel en el que uno ya puede disputar, además de la liga regular, la Copa del Rey, la Copa de Campeones y la Youth League. Tengo que nombrarte también a Luis Miguel Ramis, el entrenador que más conceptos tácticos me enseñó. Lo considero un grandísimo técnico.

¿Llegaste a entrenar con el primer equipo alguna vez?

Sí, muchas veces. Si entrenar con cualquier primer equipo ya es una locura, imagínate con el Real Madrid, al lado de auténticos cracks como Cristiano, Marcelo o Modric. Tengo un recuerdo muy bonito de aquello.

En mi opinión, la categoría de juvenil es un momento clave para el futbolista porque comienza a dibujarse su futuro como profesional. Es, a la vez, la primera pista del éxito o del fracaso, según cómo se mire. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente. Antes estaba la opción del Real Madrid C, que era un intervalo entre el juvenil y el Castilla para todos aquellos jóvenes que, a pesar de tener talento, no habían explotado a tiempo. Su desaparición supuso un obstáculo para nuestra generación, muchos se quedaron en el camino. O te quedabas en el Castilla o te ibas fuera, no había más. Como dices, es un momento clave también porque pasas de jugar con niños a jugar con hombres. Ahí es donde tienes que responder.

Ocurre, a menudo, que un determinado cambio de club o de liga se valora como un paso hacia atrás. Me parece injusto, dada la enorme competitividad del fútbol actual.

En eso tienes razón. Cuando te vas del juvenil de un gran club a un filial, un Segunda B o un equipo extranjero se ve como un paso atrás. Pero el fútbol es mucho de momentos. Reguilón es un claro ejemplo y, además, dignifica la figura del canterano. Yo lo conozco, he coincidido con él, y te puedo decir que en las categorías inferiores casi siempre tenía un futbolista por delante de él. Después de no cuajar en el Castilla, salió cedido al Logroñés hasta que, de pronto, confiaron en él en el primer equipo. Ahora está jugando en el Tottenham, un club top. Como él, hay muchos que parece que dan un paso atrás y luego se redimen. Un día estás aquí y otro allí, va como va.

Entonces el Warta Poznań es un paso adelante, ¿no?

Quizás la gente lo pueda ver como un paso hacia atrás, pero para mí es un paso adelante. A menudo se habla mucho sin conocimiento, en este caso de la liga polaca, donde hay jugadores de altísimo nivel. La Ekstraklasa es una de las ligas que más está creciendo, cada vez es más conocida.

¿Cómo les va a los de tu generación en el Real Madrid?

¡Bastante bien! Borja Mayoral está teniendo un buen papel en la Roma, Álvaro Rivero está en el York United de la MLS, Álvaro Fidalgo en el Club América de México… Cada uno se ha buscado la vida como ha podido. Al final, es una suerte poder vivir del fútbol. También coincidí con Fede Valverde y Achraf Akimi aunque no son de mi quinta.

¿Te frustró no poder seguir en el club blanco?

Sinceramente sí, sobre todo porque hubo motivos extradeportivos por parte de Ramón Martínez, quien entonces mandaba allí, que impidieron mi continuidad. No quiso contar conmigo y tan solo me dio las opciones de salir cedido al Sabadell o al Hércules. Imagino que estaba enfadado conmigo por el tema del Liverpool, y eso que al final me quedé, sin arrepentirme. A última hora, el Madrid me puso un contrato encima de la mesa que supongo que Ramón no compartía. Cuando llegué al Castilla entonces ya solo mandaba él y decidió apartarme. Al final escogí el Sabadell porque me permitía volver a casa, esa fue mi preferencia.

 

Quizás la gente lo pueda ver como un paso hacia atrás, pero para mí irme a la liga polaca es un paso adelante. A menudo se habla mucho sin conocimiento

 

Después del Sabadell, pasaste por el Peralada, ¿verdad?

Sí. Era una opción interesante para mí porque era el filial del Girona, que entonces jugaba en Primera División. Fue un año de readaptación, de coger confianza después de un tiempo sin jugar mucho. Al final no tuve la opción de hacerme ver en el primer equipo pero sí tuve la suerte de que el Granada se fijara en mí.

Y en Granada, por fin, debutaste en Primera División. ¿Cómo lo recuerdas?

El momento concreto del debut, contra el Alavés, no lo recuerdo con mucho detalle porque todo pasaba muy rápido en mi cabeza. No eres consciente de lo que te está pasando y sólo piensas, por inercia, en el juego, en tener el balón para hacer algo. Siempre estaré agradecido a Diego Martínez por confiar en mí. Desde el primer día le entré por los ojos. Estuve en muchas convocatorias y, además de debutar en la Liga, también lo hice en Copa del Rey. Puedo decir que, al final, lo que me propuse lo conseguí, aunque no realmente cómo me hubiese gustado.

¿A qué te refieres?

Después de debutar y estar en dinámica de primer equipo, el club me ofreció continuar en el filial, lo cual no me interesaba. Ni siquiera me propusieron una cesión. Yo quería dar el salto a una categoría superior, ya fuera en España o en el extranjero, así que terminé optando por el Warta. También tuve ofertas de Holanda, Bélgica, Portugal y Segunda División, pero el Warta me convenció más.

De Granada a Poznań, menudo cambio. Sobre todo en cuanto a los horarios, el clima, la comida.

Lo que más cambia es el clima. De la comida no me puedo quejar, tampoco es tan diferente. Además, yo soy de buen comer, da igual lo que me pongan. El tiempo en Polonia está muy loco; de repente llueve, como sale el sol o nieva, es una lotería. Lo que sí hace siempre es frío.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Últimamente, con el tema del tobillo, muchas tardes las he pasado en el gimnasio. He necesitado mucho tiempo para recuperarme. Intento mantener el contacto con mi familia y mis amigos a través de videollamadas, o sino jugando a la Play con ellos [risas]. La verdad es que, después de tanto tiempo, uno ya se acostumbra a la distancia. No te puedo decir que se lleva bien, pero se lleva.

Para terminar, te pido que me digas quiénes son tus referentes:

A nivel personal: Mis padres, mi hermana y mis amigos más cercanos. Ellos son los que me animan en el día a día.

A nivel futbolístico: Rubén de la Red, Luis Miguel Ramis y Diego Martínez. Los dos primeros por lo que me enseñaron de joven y el último por ayudarme a cumplir mi sueño.

Un ídolo: Leo Messi.

Un sueño: Jugar en el Barça.

Un estadio donde te gustaría jugar: El Signal Iduna Park de Dortmund.

 


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Fotografías cedidas por el Warta Poznań CF.