Gamers, streamers, creadores de contenido, influencers… Un aplauso para el que sepa el significado de cada término y sus diferencias. Abstenerse nacidos del año 2000 para arriba. El que esto firma se zampó BUP sin Internet, ni wikipedia ni móvil y todavía sigue alucinando con que Nintendo fuera capaz de crear un Super Mario en 3D. La edad no perdona. Ni es mejor que otra, que conste.

Los hábitos de consumo cambian a toda velocidad pero parece bastante claro que el entretenimiento juvenil se ha consolidado a través de una cámara, un teclado y una pantalla. Una pantalla que es una puerta abierta al ocio, a la información, al juego y también a la socialización. Un teclado y una cámara para producir y difundirlo sin salir de casa. Más que una moda es un relevo generacional en toda regla. Los chicos y chicas siguen, escuchan y se divierten con Ibai Llanos y otros muchos y muchas como él, gente creativa, ingeniosa e influyente. Para los adolescentes de hoy, la televisión ya no existe. Sus ídolos se concentran en un teléfono móvil y se manifiestan a la carta, a golpe de clic. 

Los e-sports son la piedra angular de esta nueva realidad. Presentados inicialmente como una alternativa lúdica, ya es un negocio como cualquier otro. Bueno, como cualquier otro, no. Como cualquier otro de los que mueven mucho dinero (1.000 millones de dólares en todo el mundo en 2020, según Newzoo) y poseen un entusiasmado y masivo público (92 millones de personas el último año, también según el mismo portal). La industria no avista el techo de crecimiento y es de las pocas que no ha sufrido la crisis económica derivada de la pandemia. Todo lo contrario: se busca a gente que juegue a los videojuegos más populares. Se busca a gente que gane en estos juegos. Se busca a gente que compita en línea para saciar la sed de miles de personas que quieren ver a esta gente ganar en estos juegos. Los torneos multitudinarios de League of Legends (LoL) son las carreras de caballos de finales del siglo XIX. Solo que ya no es necesario ser un terrateniente en Lancashire para disfrutar del evento. Ahora la audiencia es heterogénea y global.

Lejos de pasar de puntillas, el fútbol también ha sucumbido a este boom. Lógico cuando las principales estrellas del balompié son, oh sorpresa, gente joven y con inquietudes. No hablamos desde una vertiente lúdica. No se trata de ver a Sergio Ramos siendo entrevistado en Twitch. O a Courtois y Agüero ‘viciando’ al Among Us. O a Borja Iglesias compartiendo flores en Animal Crossing. Hay algunos futbolistas que se han lanzado al nuevo mundo digital desde un punto de vista estrictamente empresarial, sin perder el foco de sus respectivas carreras profesionales y tratando de hacer encajar pasión y negocio, pasado y futuro, videojuegos y deporte electrónico.

Es el caso del internacional mexicano Miguel Layún (Córdoba, 1988), ex de Oporto, Sevilla y Villarreal, entre otros, y hoy jugador del Monterrey, al que acudimos para que ordene tanto neologismo y nos cuente cómo decidió entrar en el mundo de los e-sports. Son las 9.30 de la mañana en México cuando nos conectamos por videoconferencia. Nos recibe en una butaca de gamer, con un micro profesional y una habitación con referencias explícitas al mundo de Nintendo. En el fondo se observa una máquina recreativa y un balón. Tiene nuestro ‘like’. Empezamos.

¿Cómo fue tu día de ayer y cuánto tiempo le dedicaste a estar sentado delante de la pantalla?

Ayer tuvimos descanso con el equipo y hoy también. Descanso entre comillas, claro, porque al ser papá eso es muuuy relativo. Ayer me desperté, tuve dos reuniones, me puse al día con mis negocios e inversiones [también posee una marca de café propia con la que impulsa la economía de su tierra, Veracruz] y luego me conecté un rato en el canal para hacer alguna prueba. Hice modificaciones en el cuarto, conversé con algunos seguidores, luego pasé la tarde con la familia, llevé a los niños a jugar a golf, al aire libre, buscando esparcimiento sin riesgo, y ya por la noche me vine a ‘clavar’ a aquí otro rato [ríe]. Con los niños ya dormidos, me pasé dos horitas jugando a los videojuegos. Por streaming.

Cuéntame de dónde sale esta vocación. ¿Debo llamarte gamer o streamer?

Los videojuegos me encantan. Son, te diría, una de mis grandes válvulas de escape cuando paso por momentos de estrés, que es algo que a todos nos sucede cada vez más, ¿verdad? Ya el simple hecho de estar aislados de una vida normal… Los videojuegos me permiten desconectar, relajarme y evadirme. Dicho esto, no te voy a negar que para mí todo este fenómeno ha sido un mundo nuevo; un mundo realmente cautivador y con mucho encanto que he descubierto, sobre todo, durante los primeros meses de la pandemia, hace un año. La realidad es que, más que un streamer, es decir, alguien que retransmite para su comunidad sus opiniones, reflexiones o partidas, lo que yo soy es coCEO de un equipo de e-sports. No me dedico a hacer streams regularmente, cuando los hago es como hobbie, porque me gusta compartir cosas con mis seguidores, como cuando hago un tuit o cuelgo una foto en Instagram. Al final se trata de conectar con la gente y compartir afinidades; no me como la cabeza ni me importa que se conecten diez personas o 10.000. De hecho, ahora mismo podría estar retransmitiendo esta charla en directo desde el canal de YouTube.

Has nacido en los 80, la década del boom de las consolas de sobremesa. ¿A qué juegas y a qué has jugado?

Debo decirte que mi primera consola fue la Atari, pero jugué muy poco. La primera que disfruté fue la NES, con el Super Mario Bros. Después llegó la Super Nintendo, con el imprescindible International Superstar Soccer Deluxe, el gran juego de fútbol de la época. Era uno de mis juegos favoritos junto a uno de las Tortugas Ninja. Luego llegaron la Nintendo 64, la Gamecube, la PlayStation, la Xbox… Hoy estoy enganchadísimo al FIFA, es al que siempre juego, siempre está ahí, desde 2007 hasta hoy nunca me ha faltado. También tengo pendiente jugar al nuevo Resident Evil, me encanta asustarme, pero hay que esperar a la noche para que realmente valga la pena [ríe]. Me los he pasado todos, pegaba unos brincos que ni te cuento. Ahora a lo que más juego es a la Arcade [máquina recreativa], porque es lo que me piden los niños: Mortal Kombat, Marvel vs Capcom, Street Fighter… Y en dispositivos móviles me tiene atrapado el PUBG Mobile, un shooter en tercera persona tremendamente adictivo y muy cómodo de jugar. Me voy a la concentración con los auriculares y me conecto en los ratos libres. No necesitas cargar la consola. Creo que el tema de los juegos en móviles va a tener cada vez más presencia en los e-sports competitivos. A fin de cuentas abarcas a muchísima más gente.

Queda claro que le has ‘pegado’ a todos los palos. ¿Se puede compatibilizar esta fiebre gamer -puede que en Europa ejemplificada en las partidas que retransmite el ‘Kun’ Agüero- con la actividad profesional? ¿Cómo lo llevas?

Lo que está pasando es que a través de los streams se está haciendo público que los futbolistas jugamos a videojuegos. Pero son dos mundos que ya coexistían desde hacía muchísimos años. Te puedo decir que yo viajaba a las concentraciones con consola. Siempre me la llevaba conmigo. A lo que voy, y espero que mi declaración se entienda y no se malinterprete, porque es una pregunta muy importante, es que muchas veces se busca el pecado para poder criticar al jugador de fútbol con aquello que no está relacionado únicamente con la actividad deportiva. No me parece coherente que se critique al ‘Kun’ Agüero por algo que seguramente lleve haciendo muchos años y que nunca le ha influido en su espectacular racha goleadora. En cambio ahora, como se sabe, porque se ve, aumenta el derecho a juzgarlo. Es la parte que no me parece congruente de esta realidad. Simplemente hoy existen plataformas para adaptarnos a la globalización y a los nuevos tiempos, que nos permite mostrar facetas nuestras pero que a fin de cuentas no le quita tiempo a nuestra profesión, que es lo más importante. Ahora lo fácil, al exponerse tanto, es decir: ‘Ah, el ‘Kun’ se lesiona porque está todo el día en Twitch’. Cuando probablemente entrene más ahora que hace diez años, porque el fútbol ha cambiado y exige mucho más. No tiene por qué estar relacionada una cosa con la otra.

 

Fútbol y videojuegos son dos mundos que ya coexistían. Yo siempre viajaba con la consola. La diferencia es que ahora el jugador lo comparte con sus seguidores”

 

¿Quizá por eso el jugador se siente más cómodo con su propia comunidad en lugar de someterse al cuestionario del periodista tradicional?

Antes nuestra voz era plasmada únicamente por los medios tradicionales. Ahora el jugador tiene herramientas que antes no tenía, como las redes sociales, por lo que si se pierde el rigor y el equilibrio, nos seguiremos distanciando. Y créeme, a ninguna parte le interesa ese distanciamento entre el periodismo deportivo y los jugadores. Porque claro que podemos sentarnos con alguien como Ibai, que tiene un encanto especial, que llega a nuevas comunidades, que te puede acercar a otro público, como han hecho Piqué o Ramos, pero al final no está relacionado con el tema deportivo. También creo que el jugador quiere hablar de cosas distintas, cambiar la dinámica de una entrevista, siempre con las mismas preguntas y las mismas respuestas…

En mi época, cuando iba a casa de un amigo, si no tenía el mando y me tocaba mirar me aburría. Hoy los e-sports basan su éxito en la cantidad de gente que hay dispuesta a ver a otra gente jugar. ¿Qué ha cambiado?

Han cambiado las generaciones. Tú en tu profesión te habrás tenido que adaptar a las nuevas herramientas y nuevas demandas de tu sector. Habrás experimentado esos cambios y ahora, seguramente, debes transmitir las cosas, informar, de una forma distinta. Las generaciones que vienen por debajo -los jóvenes, los niños- están creciendo con dispositivos móviles en las manos, están acostumbrados, se aburren rápido… Nosotros antes nos sentábamos delante del televisor y pasaban un montón de comerciales y tenías que esperarte. Y hoy en día vas al dispositivo, ya sea una tablet, el ordenador o el móvil, y ves la película sin cortes. Me da cuando pienso en los chavales de hoy, que no tienen ni idea de lo que es un intermedio, aquí en México se hacía en los cines para salir a comprar el refresco y las palomitas. ¡Ahora saldrían y se irían a casa!

Es el mundo de la inmediatez… y la multitarea, ¿no?

Así es. Vivimos un mundo tremendamente inmediato. Yo lo percibo con mis dos niños, que están aquí al lado tomando clases en una tablet, porque es la situación que vivimos ahora mismo con la pandemia: ¡no tienen paciencia! ‘Queremos una pelota’, me dicen. ‘Perfecto, después la compramos’. ‘No, no, la queremos ya’. Antes, te hablo de nuestra época, podía ser un capricho. Pero hoy estas conductas forman parte de algo inconsciente.

Layún, durante la entrevista con Panenka, mostrando orgulloso su máquina recreativa.

 

Y esa ansia por la inmediatez suele provocar frustración. ¿No te da miedo como padre?

Claro que me preocupa. No me gusta. Esa frustración de la que hablas… Los niños se me vuelven locos si quieren ver algo y de repente salta un anuncio. Hay que educarles para que los niños crezcan asociando momentos y paciencia. Yo soy más hecho a la antigua. Me gustaría que la vida tuviera otro ritmo, no pasa nada si te desconectas cinco minutos, tranquilo, ¡no te vas a perder nada! Pero a veces sucede que si no traes el móvil a la mano y en mi caso, si no tomas una decisión en un minuto, te hablo a nivel empresarial, puede significar que otro la tome. Esta inmediatez es agobiante para todos. Nos pasa a todos. Dicho esto, y volviendo a los e-sports, hoy la gente  busca nuevas maneras de entretenerse y divertirse. Para los chicos de 13 a 20 años es normal hablar con otra persona a través de una pantalla. Y ellos han crecido con esto y les parece normal, por eso se sientan y pasan horas viendo cómo se juega al videojuego que les gusta, al tipo que les explica y comenta sus cosas. Yo comparto lo que tú dices: si yo no jugaba, me aburría. Pero es increíble cómo el mundo de los e-sports es literalmente eso. Y mucho cuidado porque creo que, en algún momento, van a competir muy fuerte con los deportes tradicionales. De verdad lo creo.

 

Vivimos en la era de la inmediatez. Y es agobiante. Me gustaría que la vida tuviera otro ritmo, las nuevas generaciones no tienen paciencia”

 

¿Por eso decidiste embarcarte en este negocio?

Es que el negocio está en auge, va claramente a más. Los revenues [ingresos] por torneos y patrocinadores crecen año a año. A mí me gustaban los videojuegos, los he jugado siempre, pero arrancó la pandemia y empecé a jugar más. Entré en el universo de los streams, me divertí y empecé a informarme sobre los juegos que estaban de moda, sobre el dinero que se movía, sobre las posibilidades de negocio… Y honestamente, descubrí que esto no era el futuro, es el presente. Como también me gusta invertir, diversificar para buscar un patrimonio y tener ingresos cuando termine mi etapa como futbolista, me lancé, junto con otros socios, a la creación de un equipo de e-sports, el 19esports.

Llegamos a la pregunta clave. Cómo funciona un equipo de e-sports para el que solo se ha quedado con lo de ‘chicos jugando a partidas on-line’.

No tienes ni idea de lo parecidos que son el mundo de los e-sports y el del fútbol. Es decir, nosotros hablamos con sponsors para llegar a acuerdos con el equipo y que nuestros chicos tengan las mejores herramientas de trabajo. Para tener recursos suficientes para operar al equipo. Revisar temas financieros, ver eventos, tenemos también un área de scouting para jugadores, para ver a qué juegos se están jugando y cuáles están causando mayor impacto, para buscar el mejor equipo posible y poder invertir ahí. Una vez analizado y sabiendo el presupuesto que se necesita, buscamos nuevos patrocinadores. Somos un equipo joven, que recién empieza, no tenemos ni un año. Area de scout, dirección deportiva que analiza y revisa el rendimiento de los equipos competitivos, que nos entrega un resumen al general manager, que es un español, a los dos CEOS, y revisamos cómo ha sido las competencias. También tenemos un equipo de psicólogos para que los jugadores mejoren su rendimiento y puedan tratar temas personales. Es un universo que me ha cautivado más de lo que me imaginaba. Me gusta involucrarme, me encanta ser parte de un grupo de trabajo, me encanta aportar mi experiencia. Eso es lo que es 19esports.

Supongo, además, que los juegos no escapan a lo efímero. Tienen un auge y una caída. Además de buscar talentos, hay que estar pendientes de un mercado cambiante, ¿no?

Es muy complicado adaptarse a todo. Nosotros en estos momentos tenemos equipo que compite en el FIFA, PUBG Mobile y Valorant. FIFA porque tiene vigencia por muchos años. La verdad es que no soy capaz de verlo fuera de la escena en mucho tiempo. PUBG Mobile porque en Latinoamérica tiene mucho impacto, me gusta y lo conozco, y dentro de la organización se conoce bien. Muchas veces puede ser un error involucrarse con juegos que no dominas. Valorant porque creemos que es actualmente el juego con más proyección y que va a desplazar a corto y medio plazo a CSGO (Counter-Strike: Global Offensive) y a Rainbow Six, con más tirón en Europa. Apostamos para que esta escena siga creciendo. Imagina que ahora nos metemos con un equipo a competir en CSGO y Rainbow Six y en uno o dos años son juegos liquidados de la escena profesional. Porque una cosa es el juego y otra la escena profesional. Y la inversión que hiciste se fue, porque no ganas dinero de las participaciones. Funciona como una bolsa: la demanda hace fluctuar el precio de las price pool por competir en sus torneos. En PUBG Mobile tenemos un equipo competitivo, así que que es donde buscamos un mayor impacto mediático. Luego está el League of Legends, que en el mundo de los e-sports es el capo. Pero estás hablando de nóminas por jugador por arriba de los 9.000 dólares mensuales. Y necesitarás cuatro o cinco jugadores, y esto es complicado actualmente. Para grandes equipos es más fácil, claro. Nosotros entendemos que todavía no podemos entrar. Pero estamos buscando la forma. Y ahí entra la estrategia para buscar que crezca la marca.

¿Dónde te ves en el futuro, una vez retirado, cuando tengas más tiempo, en relación con los deportes electrónicos y el mundo del streaming?

Lo que es seguro es que seguiré vinculado en el área operativa de 19esports. Tema streams, no lo sé. Me gustaría, porque me apasiona la comunicación, muchas veces he pensado en dar conferencias en universidades, preparatorias, hablar con chicos, que me expresen inquietudes, compartir mi experiencia de vida. Cosas así puedo hacerlas a través de estas plataformas, eso sí que lo veo. Tema streams de videojuegos… Ahí ya no lo sé. Siento que es algo que hago por gusto. Entonces si pasa a ser una tarea, ya no será lo mismo. Parte de la magia que yo encuentro cuando me conecto a jugar es que no me importa si detrás de la cámara hay diez o 50.000 personas. En cambio, si lo conviertes en un tema rutinario… No sé si me vería ahí, la verdad. A mí me encantaría hacer un podcast. Ves, ahí sí me veo. Quién sabe, porque todo es efímero y yo soy un camaleón [ríe].

 


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