Aunque el confinamiento nos prohíba encontrarnos en Roma, Madrid o en cualquier otro lugar, Gonzalo Villar (Murcia, 1998) atiende a Panenka con la sonrisa que caracteriza la actitud del joven jugador ‘giallorosso’. La perla murciana nos cuenta su adaptación de manera solitaria a una ciudad como Roma, cuál cree que es la actitud ideal para tener éxito y los objetivos o aspiraciones que tiene como futbolista de primer nivel.


 

¿Cómo llevas la situación actual? Casi nada más llegar te encuentras en la situación de confinamiento obligado en la que te quedas prácticamente solo. 

Es una pena que con el poco tiempo que llevo aquí se diera esta situación, que es jodida para todos. Tenía aquí a cuatro o cinco amigos y tuvieron que salir corriendo porque habían decretado el Estado de alarma en Italia. Como es lógico, no se podían quedar por miedo a no poder volver a casa. Llevo solo 45 o 50 días, y, bueno, por suerte lo estoy llevando bien, pero sí es cierto que no es una situación agradable para nadie.

¿Te has adaptado bien a ello? Me comentabas antes de la entrevista que entrenabas en la terraza y quieras que no, acaba siendo extraño tener que ejercitarte así. 

Bueno, yo me he adaptado bastante bien. Tengo la suerte o la capacidad que siempre he necesitado poco para para adaptarme a las cosas. Digamos que es una fácil capacidad de adaptación a lo que hay. Quejarte no te sirve de nada. Entonces, si tengo esto, pues tengo que usarlo. Con esta situación, tengo que aprovecharlo todo y tirar para adelante, y es lo que me ha llevado hasta donde estoy ahora.

También me has comentado que la Roma os ha proporcionado bicicletas estáticas, pesas y diferentes utensilios para entrenar de forma óptima.  

Sí, estamos entrenando por videollamada y llevamos unas cintas donde a través de ellas nos monitorizan para ver la relación de nuestro cuerpo y si hemos entrenado o no. En general, la Roma es un club increíble. Llevo casi dos meses aquí y la verdad es que no tengo ninguna pega. Desde que llegamos por la mañana hasta que nos vamos después de comer, todo lo que hacemos allí, o al menos en mi caso, se disfruta. Es un club en el que ojalá pueda estar muchos años, significará que lo estoy haciendo bien. Nos cuidan mucho, preguntan cómo estamos, incluso nos traen la compra a casa para que no corramos riesgos. 

En prácticamente dos semanas tu vida cambió por completo, de jugar en Segunda División con el Elche a debutar en Serie A con la Roma. ¿Cómo lo viviste? ¿Qué sentiste cuando pasó todo eso de manera tan rápida?

Es un cambio muy grande. Y realmente alguna vez me paro a pensarlo y digo: ‘he pasado de jugar en Segunda División a jugar en Serie A y no he debutado en La Liga’, no conozco a muchos jugadores que les haya pasado eso. Me parece algo muy bonito, porque mi sueño desde que tenía cuatro o cinco años era ser futbolista de Primera División y jugar en uno de los cuatro mejores equipos; se ha dado, pero en este caso en Italia, porque la Roma es uno de los cuatro grandes de Italia. Con 21 años es un gran cambio, pero es para lo que llevo trabajando y sacrificándome desde que era pequeño. Aparte de soñar con ello. Yo era prácticamente un obseso con el fútbol. Recuerdo que, con seis años, cuando mi tío Germán nos quiso llevar a mis primos y a mí a la feria, yo me negué porque le dije que tenía que entrenar. Me quedé yo solo en casa entrenando, chutando a la pared… Al final, cuando uno tiene un sueño, si trabaja para ello tiene más posibilidades de cumplirlo.

Tu progresión en el Elche este último año ha sido espectacular. ¿Qué factores crees que lo han provocado? 

Aparte de lo que se suele comentar siempre de trabajo, persistencia, humildad… Yo me quedo con la paciencia. Pensar que no pasa absolutamente nada por no jugar, por ejemplo, en División de Honor y tener que hacerlo en Nacional de juvenil. A lo mejor al año siguiente, si trabajas fuerte, entrenas y demuestras que eres mejor que quien está jugando en aquel momento, tienes la oportunidad de progresar e ir escalando y poder llegar a jugar con el primer equipo. Todo cambia muy rápido en el mundo del fútbol. Por eso creo que la paciencia es un factor clave, junto con el trabajo. Con esos dos elementos, creo que se puede llegar al éxito.

 

“Siempre quiero el balón, disfruto mucho cuando siento que el equipo gira alrededor mío y puedo dirigirlo. A veces cometes errores, pero volver a intentarlo es la solución”

 

Entonces el factor mental es clave aparte de trabajar muy duro y tener esa pizca de suerte que hace que vayas subiendo los peldaños de la profesionalidad, ¿no? 

El factor mental es clave, está dentro de la paciencia. En mi primer año en Elche jugué muy poco, primero porque no alcancé mi nivel potencial y no me merecía estar jugando, ya que Javi Flores lo estaba haciendo de manera espectacular. También me lesioné e hizo que fuera un año bastante complicado. Cuando te obsesionas con el fútbol es todo peor. Te paras a pensar en si entrenas mal o no y eso te va a repercutir en los futuros partidos y, sobre todo, en tu rendimiento. Al final del día te paras a pensar y es solo fútbol, la vida tiene muchas más cosas. Pero siempre me refugio en los estudios, mis amigos y mi familia para poder llevar una vida equilibrada. Han estado conmigo en las buenas y en las malas, sobre todo en las malas. Creo que esto te puede ayudar a dar la vuelta a cualquier situación. 

Aunque tengas solo 22 años, te convertiste en una especie de ‘líder’ en el campo cuando jugabas en el Elche. La gran mayoría de balones pasaban por tus pies y además tú lo preferías así. ¿Has llegado a sentir miedo a fallar al llevar ese peso o responsabilidad? Cuando las cosas salen bien todo son halagos, pero cuando hay un mal día… ya sabes.

Sí, sí. El cambio que experimenta un jugador con confianza es algo que desde fuera no se llega ni imaginar. He visto jugadores que sin confianza son unos y con confianza son otros totalmente distintos. Por ejemplo, Luka Jovic. Este año no se le ha visto mucho porque no ha disputado muchos minutos y tampoco ha tenido mucha suerte de cara a gol. Con más minutos y confianza la gente pensaría: ‘¡este es un futbolista totalmente distinto al que conocemos!’.

Una de las principales características que yo tengo es que siempre quiero el balón, disfruto mucho cuando siento que el equipo gira alrededor mío y puedo dirigirlo. A veces cometes errores, pero volver a intentarlo siempre es la solución, no me escondo ni tengo miedo. Realmente disfruto cuando termino un partido y he tocado 70 balones con sentido. Es entonces cuando pienso: ‘¡qué partidazo has hecho, Gonzalo!’.

Después de ello, te has ganado a pulso hacerte un hueco en la selección española sub-21. ¿Qué sentiste al debutar y contar con la confianza de Luis de la Fuente?

Es increíble. Lo pondría casi a la altura del debut con la Roma o incluso más. Para mí, acudir a Las Rozas y jugar con la selección española siempre ha sido un premio. Estaba deseando que me convocaran para ir y confirmar que estoy siendo valorado entre los mejores, disfrutar entrenando con gente de muchísima calidad. Cuando me llamaron este año fue un punto de inflexión en mi temporada, me aportó una confianza muy grande y también significó un empujón de autoestima para todo lo que estaba por venir. Fue inmejorable, no tengo palabras para describirlo.

Recuerdo que, en tu debut oficial contra Montenegro, nada más salir al campo le diste una asistencia a Marc Cucurella tras una gran jugada colectiva con Dani Olmo y Ferran Torres. A eso se le llama empezar con buen pie, ¿no?

[Risas] Sí, así es. El primer balón que toqué acabó en gol. La sensación de cuando has hecho una asistencia y vuelves hacia tu campo para sacar, te prometo que no la he vivido con nada más que no sea con el fútbol. Al final, yo siempre he sido bastante generoso, quizás demasiado. Alguna vez los entrenadores me han dicho que debía tirar más, pero a mí no me sale eso, lo primero que pienso cuando llego al área es en pasar el balón. La prioridad de un delantero es tirar, y la mía, intentar darle ventaja al compañero.

 

“Uno de los primeros con los que hablé fue el entrenador, Paulo Fonseca, que me comentó lo que quería de mí en el campo. Es un entrenador muy cercano, con las ideas muy claras”

 

¿Cómo se llevó a cabo la negociación cuando la Roma vino a buscarte? Sabemos que el Valencia tenía una parte de tus derechos.

Mira, estaba en casa el 10 de diciembre y recibí una llamada urgente de mis agentes. Nos reunimos aquella misma tarde y me dijeron algo que nunca olvidaré: ‘La Roma va a firmar a Gonzalo Villar en enero’ [risas]. El club buscaba un centrocampista de mi perfil, y entre cuatro jugadores posibles, me eligieron a mí. Al cabo de un mes, me comentan que la situación ha cambiado por completo. Que Paulo Fonseca no quiere que fuera a final de temporada como estaba previsto, sino que me quería para ya. La negociación fue dura, porque Roma y Valencia se pelearon por mí. Hubo muchos nervios durante todo el mes de enero, ya que desde fuera todo lo que se lee y se escucha son rumores. Somos jóvenes y no es fácil llevar la situación, sobre todo con esa incertidumbre existente y mientras has de jugar al máximo nivel cada fin de semana. Al final, todo salió bien y por suerte estoy aquí, en Roma.

Supongo que una vez ya estuvo todo cerrado, debiste sentirte aliviado a la par que nervioso por aterrizar en uno de los grandes de Italia. Cuéntanos cómo ha sido tu adaptación a un vestuario con jugadores de la talla de Dzeko, Kolarov o Pastore.

Uno de los primeros con los que hablé fue el entrenador, Paulo Fonseca, que me comentó lo que quería de mí en el campo. Es un entrenador muy cercano, con las ideas muy claras. Los primeros días tienes que creerte que eres un jugador de ese nivel, aunque es cierto que cuesta asimilar que de la noche a la mañana pasas a jugar con futbolistas de la talla de Dzeko, Perotti o Zaniolo. Es algo que me sigue chocando todavía, porque soy un niño realmente. Es algo muy bonito, significa que has cumplido tu sueño, para lo que estás trabajando desde pequeño. Así que solo me queda disfrutarlo y, sobre todo, aprovecharlo.

El haber dado el paso tan joven a un club extranjero como la Roma dejando atrás el fútbol español, ¿es un paso para triunfar en este mundillo independientemente de la liga dónde juegues o te gustaría formarte para volver en plena madurez a la liga española?

En el mundo del fútbol no te puedes trazar ningún camino. Simplemente intento jugar de la mejor manera posible para cumplir mi sueño de jugar en primera división, que se ha cumplido ya, jugando en la Serie A. De momento estoy encantado, ojalá pueda estar muchos años aquí, en Roma. La gente ya me tiene mucho cariño aunque solo haya disputado cuatro partidos y hasta me llamaron algunos aficionados para comentarme que nunca me dejarán solo [risas]. Me encantaría jugar en España. Aunque quiero jugar en la liga española algún día.

Sabiendo lo que te pide Fonseca, ¿qué crees que te falta para mejorar más aún? Sabemos que la edad para un juego óptimo del centrocampista son 28 o 29 años y tú aún tienes muchos años para aprender. Eso siempre puede jugar a tu favor.

Llegar es muy difícil, y aunque he llegado a los 21, tampoco ha sido fácil. He hecho un salto muy grande y tengo un largo camino para mejorar aún. Me gustaría entender cada vez mejor el juego, conseguir tomar siempre la mejor decisión. También me gustaría mejorar mi físico, ya que la Serie A es una liga bastante física y es un apartado en el que nunca he destacado, creo que se me ha fichado por otras aptitudes [risas]. Desde que llegué aquí he hecho bastante gimnasio, llegando a ganar 2,2 kilos de músculo en un tiempo muy corto. 

Siempre dices que te has fijado mucho en las figuras de Dani Parejo o de Andrés Iniesta. ¿Han influenciado en tu forma de jugar? ¿Aparte de ellos, en qué otros futbolistas te has fijado para aprender?

No sé si diría influenciar. Intento aprender de ellos para corregir mis errores y para coger lo mejor de jugadores que me puedan servir en la manera en que yo juego. Cuando me iba haciendo más mayor veía videos en YouTube de Iniesta, porque él era el maestro de la conducción, desbordaba sin ser especialmente rápido, igual que algunas veces me pasa a mí cuando llevo el balón en los pies. Parejo también me ha servido de ejemplo de cómo se pueden superar líneas de presión con un solo pase. De jugar con un ritmo tranquilo y también para construir una personalidad muy fuerte como la suya. 

 

“Mi principal objetivo y deseo es jugar con la selección nacional absoluta. Tengo confianza en poder conseguirlo”

 

Al fin y al cabo, acabas creando tú la manera en la que juegas.

Cada uno juega como sabe. Si yo quiero jugar como Cristiano Ronaldo, obviamente no podré [risas]. Hay influencias de jugadores y entrenadores que te dicen esto sí y esto no, y tú vas decidiendo qué cosas aceptar y qué no. Recuerdo que tuve un entrenador que me comentó que la conducción de balón era para juveniles, y me quedé impactado. Ese consejo decidí no aceptarlo, porque era una parte importante de mi juego que me iba a servir para ser futbolista. Cuando recalé en el Elche, ‘Pacheta’ el primer día me dijo: ¿Gonzalo, tú en qué eres bueno? Se te da bien conducir el balón, ¿no? ¡Pues conduce!. Fue un consejo que me encantó. Tienes que aprender a saber cuándo conducir, y solo se puede saber probándolo. Por suerte, estas decisiones que he tomado me están yendo bien. En definitiva, hay que saber qué consejos coger y cuáles no. 

Hablando de aprendizaje… Aunque estés en Roma solo y tu vida haya cambiado por completo, ¿sigues estudiando para labrarte un futuro cuando el mundo del futbolista llegue a su fin? 

Sí, estoy estudiando por la UCAM Administración y Dirección de Empresas. Estoy a medias entre el segundo y el tercer curso. Me quedarán un par de años que no sé cuándo los podré terminar, pero sí quiero terminarla. Tanto para yo sentirme realizado con un grado como también para hacer sentir orgullosos a mis padres, quienes siempre me aprietan para que siga estudiando. 

Y antes de que eso ocurra, ¿cuáles son las aspiraciones de Gonzalo Villar en su carrera futbolística? 

Mi principal objetivo y deseo es jugar con la selección nacional absoluta. Tengo confianza en poder conseguirlo. Debutar y afianzarme allí sería un sueño y un objetivo que tengo marcado. A nivel de clubes, supongo que convertirme en un jugador importante en la Roma y conseguir hacer una carrera a la altura de grandes jugadores españoles, ya que aquí tenemos muchos ejemplos.

Siendo un futbolista de toque, al que le gusta mucho tener el balón y practicar un juego ofensivo… ¿te ves algún día como entrenador de fútbol? 

Pues no lo sé. No estoy seguro. El fútbol es una cosa que quema bastante. Por ahora estoy muy contento con ello, pero no sé cómo terminaré con 36 o hasta dónde me dé el cuerpo para jugar. No le cierro la puerta, me podría llegar a gustar. Como te digo, también dependerá de cómo llegue al final de mi carrera, ya que la mayoría de futbolistas estamos sometidos a mucha presión. Quizás decido pasar a vivirlo a través del televisor [risas]. Quién sabe.

 


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Fotografía de Getty Images.