Solo convivieron un año en el Feyenoord. Eran los últimos días de una leyenda como Johan Cruyff con las botas puestas y los primeros de un muchacho con rastas que viviría sus mejores días como futbolista en el Milan de Arrigo Sacchi. Ruud Gullit reflexiona sobre la figura del más eterno de los ’14’ que ha dado este deporte.

Coincidí con Johan Cruyff en el Feyenoord. Tan solo fue una temporada, pero fue vital para mi desarrollo como futbolista. Indudablemente, ha sido la figura que más me ha influenciado. Cada entreno, cada partido a su lado era como una clase maestra. Fue como un mentor. Tenía un entrenador en el banquillo, y otro en el campo, que era Johan Cruyff y que sabía más que el que estaba sentado en el banquillo. Mientras jugábamos no paraba de hablarnos y corregirnos. Podía ser un pesado, pero siempre, siempre tenía razón. Fue una gran surte poder compartir vestuario con él. En parte, fue el jugador que fui gracias a esos meses en el Feyenoord.

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Aunque, sin querer resultar pedante, he tenido un papel importante en la historia del fútbol holandés, nunca me he sentido como el sucesor de Johan Cruyff. Fue una persona única, un genio. Le estoy infinitamente agradecido por todo lo que hizo por Holanda. Gracias a él el fútbol holandés fue reconocido, admirado y copiado alrededor del mundo.

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Futbolísticamente, la selección holandesa de los 70 liderada por Cruyff fue inigualable. Pocas veces se ha jugado un fútbol tan vistoso y atractivo. Para los que vinimos después, fue un gran modelo a seguir. A partir de ellos, a Holanda se la empezó a tomar en serio en el panorama futbolístico internacional. Nosotros tan solo recogimos su legado.

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Más allá de que el fútbol está en constante evolución, no había tantas diferencias entra la selección holandesa de Cruyff y la mía. Puede sonar paradójico, pero si comparo ambos combinados allí donde nos separamos más descaradamente es en la velocidad. La Holanda de los 70 era más rápida que la mía. En este sentido, la de Cruyff se parece más al fútbol que se practica actualmente.

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Aunque holandés con pasado italiano, como entrenador no me he debido a ningún sistema en concreto. Con el Chelsea, por ejemplo, empezamos jugando con un 3-5-2. Luego pasamos a un 4-4-2 y en algunas ocasiones utilizamos el 4-4-3. Unas veces utilizaba un único mediocentro defensivo y en algunos partidos, dos. Con tantas opciones con las que puedes jugar, nunca he sido fiel a nada. No tengo un sistema de juego favorito. Mi favorito siempre será el que se adapte mejor a las cualidades de mis jugadores. No se trata del sistema que a ti te gusta más, porque si no tienes los jugadores ideales para llevarlo a cabo, tu idea de fútbol acabará siendo un desastre.

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Para nada me fue difícil acostumbrarme al fútbol italiano y, más concretamente, al Milan de Sacchi. La gente no se acuerda pero en sus inicios, ese Milan practicaba un 4-3-3. Fue a raíz de una lesión de Marco van Basten que pasamos a jugar con el 4-4-2, un sistema que no me era extraño pues era la manera en que jugábamos en el PSV Eindhoven. Como veis, no todos los equipos holandeses juegan o han jugado con un 4-3-3 o 3-4-3.

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Mi Milan no fue el antídoto a nada, y menos a la escuela holandesa de fútbol. Para empezar, destacar que lo más importante es que nos lo pasamos de ensueño jugando durante aquellos años, y eso es muy importante en el camino hacia el éxito.  También nos lo trabajamos mucho, porque contra más éxitos consigues, más se preparan el resto de equipos para intentar neutralizarte. Llegar a los más alto no es difícil, lo complicado, como suele decirse, es mantenerse. Y eso fue lo que hizo de mi Milan algo excepcional.

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Más allá de lo puramente táctico, creo que una de las cosas que Johan aportó al fútbol, especialmente a aquellos que jugaron con él o para él, es cierta desfachatez combinada con genialidad y divertimento. Era un ganador nato que además se divertía extremadamente con esto del fútbol. A partir de aquí, el legado de Cruyff se resume en algo tan simple y elemental como el fútbol de ataque. No había más alternativas para él: la única manera posible de jugar a fútbol era tal y como Johan lo entendía, marcando más goles que el rival.

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La escuela Cruyff no es únicamente aplicable a Holanda o España. Puedes jugar con un 4-3-3 0 3-4-3 en cualquier país del mundo pero necesitas a jugadores que entiendan el sistema. No todos los futbolistas son válidos para la escuela de fútbol de Cruyff. No es un sistema caducado, pero requieres de un tipo de jugador determinado, especialmente en el medio del campo y en el centro de la defensa, con futbolistas rápidos mentalmente y con buena salida de balón.

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Guardiola es, evidentemente, uno de los grandes herederos de Johan Cruyff. Pero dejadme que reivindique la figura de mi colega Frank Rijkaard durante sus años en el Barcelona. Rijkaard fue quien puso los cimientos del mejor equipo de todos los tiempos y Pep Guardiola, sin restarle méritos, recogió su legado. Pero Rijkaard fue quien lo construyó, lo que da mucho más valor a su trabajo.

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¿Ganar o jugar bien? Depende del equipo en el que juegues. Si juegas en el Barça o en cualquier otro equipo de este nivel estás obligado a ganar pero también a jugar bien. No hay excusas. Para el resto, el objetivo debe ser el mismo, pero no es fácil. En este caso, lo primordial es ganar. En la clase media y baja de cualquier liga, si de 40 partidos consigues jugar bien diez, debes darte por satisfecho. No debemos olvidar que en el fútbol siempre hay un rival delante empeñado en complicarnos la vida.

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Si juegas al ataque es mucho más fácil que acaben ganando el partido, pero, por sí misma, una mayor posesión del balón no te garantiza nada. Necesitas crear ocasiones de gol para marcarlos. Y para marcar goles también necesitas futbolistas que sepan correr sin balón. Me encanta el fútbol de posesión, pero desafortunadamente, que un equipo dé 20 pases no siempre es aval de gol.

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El problema que tenemos en Holanda es que nos gusta tanto tener la bola que no sabemos qué hacer cuando el rival es mejor que nosotros y no la vemos. Esto es lo que nos está sucediendo desde hace unos años. Por otro lado, es muy difícil que volvamos a ver a Ajax o Feyenoord ganando la liga de campeones. No podemos competir económicamente con los grandes clubes europeos del momento. Aún siguen apareciendo grandes futbolistas, seguimos teniendo jóvenes con talento, pero cuando tienen 16 años se marchan al Arsenal, al Chelsea, el Manchester United, el City, el Barça o el Madrid. Este es nuestro principal problema.

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Cruyff nunca me pidió que firmara por el Barça durante sus años al frente del Dream Team. Si eras holandés, para que te fichara debías haber salido de la cantera del Ajax, y yo, siendo uno de los pocos casos de aquella generación, me formé en su máximo rival, el Feyenoord.