Rosario tiene un sabor especial.¿Cómo la definiría?

Es diferente a otras ciudades por su pasión única por el fútbol y la cultura. La zona aledaña a la ciudad es una usina [factoría] generadora de talentos que tienen en Rosario el objetivo central de sus sueños de fútbol. En esa zona privilegiada de la Argentina, rodeada de los mejores campos para el desarrollo de la agricultura, crecen niños formados físicamente, fuertes. Son chicos ‘bien comidos’, como decimos por aquí, y con una enorme pasión por el fútbol. Por eso la cantera rosarina es tan importante y en ella se han forjado estrellas como Valdano, Batistuta y una interminable nómina en la que Messi es la guinda del postre.

De todos modos, esa materia prima de excelencia hay que poder canalizarla de alguna forma…
Para ello ha sido vital el trabajo de Jorge Griffa. Un hombre que, apenas se retiró como jugador, ya lo tenía muy claro. No tenía por meta ser técnico de Primera, quería ser formador de jugadoresy jamás traicionó su idea original. Desde mediados de los ’70 y durante 20 años dejó una marca indeleble en Newell’s Old Boys. Luego continuó su carrera de técnico juvenil en Boca, pero siempre
con la misma idea: ser forjador de fútbolistas. Griffa tiene una gran capacidad en esa materia y un ojo clínico para encontrar talentos. Y hasta para encontrar colaboradores. Marcelo Bielsa fue uno de sus asistentes en esos gloriosos años. Se recorrió el país de punta a punta, no sólo Rosario y sus alrededores, buscando y buscando perlas perdidas. Bielsa hizo miles de kilómetros a bordo de un pequeño Fiat 147 en esa investigación incansable que tantos frutos dio a los ‘Leprosos’. Aquel duro trabajo tuvo su premio: Newell’s fue campeón en 1988 con José Yudica y en 1991 y 1992 con Marcelo Bielsa como técnicos del primer equipo.

¿Quién es Marcelo Bielsa para usted?
Marcelo Bielsa es un referente importantísimo para mí. Es un hombre con una enorme convicción, basada en una honestidad a prueba de balas y una enorme capacidad para transmitir sus ideas. Por eso Marcelo es mi gran referente, por su forma de ser en un ambiente tan hostil como el fútbol. Es difícil elegir el camino y su forma de recorrerlo es lo que más me seduce de él.

¿Qué recuerda de sus comienzos en el fútbol?
Mi carrera como jugador empezó de niño en el ‘baby’ fútbol de Newell´s. Mi ídolo era el ‘Tolo’ Gallego, campeón mundial con Argentina en 1978. Yo no tenía el mismo estilo que él, pero igualmente le idolatraba. Jugaba en Newell’s, tenía gran ubicación y buen pase. Hacia siempre lo que pedía la jugada y eso es algo muy importante. De otros equipos me gustaba mucho Ricardo Bochini, el mitico diez de Independiente. Con el tiempo, José Yudica me ubicó en esa posición, mucho más creativa que la de mediocentro.

«Bielsa es mi gran referente […] Es difícil elegir el camino y su forma de recorrerlo es lo que más me seduce de él»

Cuando Maradona firmó por Newell’s en 1993, declaró que el mejor jugador que pisó un campo rosarino había sido el ‘Trinche’ Carlovich…
Recuerdo que yo era un jovencito cuando jugaba el ‘Trinche’, un mediocentro de los que ya no hay. Tenía la pelota atada al pie y una calidad excelsa. Hacía caños de ida y vuelta, la gente deliraba con él. Sin embargo, Carlovich nunca dejó su querido Central Córdoba de Rosario, un equipo que milita en categorías menores del fútbol argentino, pero importante en la ciudad. El ‘Trinche’, además de su increíble espíritu amateur, tiene la marca registrada rosarina: la pasión única por el fútbol, se juegue donde se juegue, en el Mundial o en un ‘picadito’…

Una frase que podríamos aplicar hoy en día a Messi.
Messi pulveriza día tras día cada adjetivo que le define. Sin embargo, y más allá de su increíble habilidad y talento que lo hacen el número uno indiscutido, su sello indeleble es la pasión con la que juega. Esa fiebre está en el ADN rosarino. Messi juega con el Barcelona y tiene ganas, viaja 12 horas para un choque con la selección y tiene ganas. Vuelve a Barcelona después de dos partidos extenuantes por eliminatorias y vuelve a jugar. Y siempre sin medir nada, no hay cansancio ni esfuerzo que se ahorre. Messi es una expresion puramente rosarina. Y no sólo con el fútbol. Cuando viene de vacaciones a Rosario, es como si no se hubiese ido nunca. Uno lo encuentra con su gente de siempre, en los lugares de siempre y con los amigos de siempre. Y eso, en un número uno como Messi, en este mundo hipermediático, resulta sorprendente. También eso es pasión por Rosario.

Usted, que como jugador lo fue todo en su ciudad, ha brillado en los banquillos lejos de casa.
Paraguay ha sido una historia irrepetible, única, y no sólo a nivel de resultados. Me sentí muy querido, respetado por la afición, por los jugadores y por la dirigencia. Será difícil igualar en otro sitio el cariño que recibí del pueblo guaraní.

«Cuando Messi viene de vacaciones a Rosario, es como si no se hubiese ido nunca. Uno lo encuentra con su gente de siempre, en los lugares de siempre y con los amigos de siempre»

Fueron el hueso más duro de roer para la España campeona del mundo. Aquel partido de cuartos de final con España fue histórico para todo el país. Nuestro sueño era ganar, y quizá lo tuvimos en aquel penalti parado por Casillas a poco del final, pero no podemos dejar de evaluar que, finalmente, perdimos con el mejor conjunto de toda la competición, que además fue el merecido campeón.

¿Le gustaría volver a España? Usted jugó en Tenerife.
Para mí es muy importante conocer el idioma del lugar donde trabajo. Es fundamental para lograr esa comunión entre jugadores, cuerpo técnico y dirigencia. En Tenerife, compartí plantilla con Fernando Redondo, un tipo impresionante. De España, guardo los mejores recuerdos.

¿Messi ya forma parte del club de los cuatro grandes históricos?
Messi ya está en el gran olimpo y ha cambiado el nombre del club por el de los cinco grandes junto a Maradona, Pelé, Cruyff y Di Stéfano Personalmente, yo también incluiría a Zidane y Platini.

¿Qué opina de la salud del fútbol argentino en la actualidad?
En Argentina algo no funciona bien. Después del largo periodo de Pekerman y Tocalli al mando de los juveniles, que propiciaron cinco títulos mundiales sub 20 y, lo que es aún más importante, la formación y consolidación de jugadores como Riquelme, Cambiasso, Sorín, Aimar, Saviola, D’Alessandro, Agüero, Tévez y una lista interminable. Ahora, Argentina no consigue que aparezca la misma cantidad de buenos jugadores que hace unos pocos años atrás. Algo ha cambiado y no fue para bien.

¿Qué sugiere para volver a los buenos tiempos?
Quizás es hora de cortar y empezar de nuevo. Empezando por entender, por ejemplo, que Argentina puede perder en cuartos por penaltis con Alemania, el local, en el Mundial de 2006, sin que sea un drama nacional. El mundo del fútbol está mutando. Antes, los jugadores argentinos se iban sólo para triunfar en España, Italia, Francia, Alemania o Inglaterra. Ahora van también a Grecia, a Ucrania, a Rusia, a Catar… Así no hay forma de resistir, no queda nadie en el fútbol argentino. En los clubes también se siente está descapitalización de activos. En Newell’s se cortó el ‘ciclo Griffa’ y nada volvió a ser igual. Hay que dejar de lado el resultado como premisa única y en cambio llegar a él a través de una búsqueda que debe empezar otra vez por las bases, por el talento más primario, como hicieron Griffa y Bielsa en Newell’s, Pekerman y Tocalli en los juveniles argentinos y tantos otros técnicos anónimos que trabajan en silencio.