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El fútbol es un deporte de 11 contra 11 en el que siempre ganan los alemanes. Una constatación que tampoco chirría aplicada a la Unión Europea.
En política podríamos decir que, a excepción de las dos Guerras Mundiales, Alemania siempre se ha salido con la suya. Tiene un potencial enorme pero políticamente es hora de que esto cambie. No porque sea Alemania, no es un problema entre países; es un problema entre una clase trabajadoras y la oligarquía. Significa, básicamente, que yo tengo más en común con un trabajador alemán que con un gran empresario español.

Como mínimo, en el Parlamento alemán no se hacen chistes sobre fútbol, como le hemos escuchado decir alguna vez.
La cultura política de Alemania, en términos institucionales, es una cultura política del respeto, del silencio en los debates. La cultura política del Congreso de los Diputados es un show, solo faltan las vuvuzelas. Ahí están a gritos, aporrean los escaños, se insultan, hemos llegado a escuchar todo tipo de barbaridades… Y además tienen que cambiar los protagonistas; cuando yo llegué estaba Alfonso Guerra, que lleva ahí desde antes de que yo naciera; o Celia Villalobos, vicepresidenta del Congreso, y que entró como diputada cuando yo tenía un año.

¿El PSOE es como el Milan, nos seguimos acordando más de los grandes jugadores de los 80 que de los actuales?
Es posible. Pero también las estrellas del PSOE de los 80 son bastante conflictivas. Desde mi punto de vista, el PSOE es de esos equipos que ha estado siempre en Primera y ahora se encuentra al borde de perder la categoría. Sabemos que su ideario está en crisis y ha hecho el mismo recorrido que el fútbol, el de la ‘espectacularización’: en vez de un debate de ideas, ha hecho un debate de caras. Y está tratando de sacar los mejores resultados con nuevos fichajes. Pero intuyo que la gente nota que detrás solo hay plástico.

[quote]”La ‘Ley Beckham’ ejemplifica la manera en la que el fútbol utiliza las instituciones para fomentar desigualdades fiscales”[/quote]¿Quién cree que acumula más deudas con las entidades bancarias? ¿Los clubes de Primera División los partidos políticos?
[Risas] Creo que es muy evidente que son los clubes de fútbol, aunque hay partidos muy endeudados, como el PP y el PSOE. Pero los clubes cuentan con una ventaja: los bancos suelen ser más flexibles con aquellas entidades deportivas que se comportan bien políticamente; hay doble vara de medir para aquellos que manejan cifras de negocio muy altas. Por eso existen clubes que descendieron por no pagar la deuda, como el Logroñés, y otros que han mantenido su posición. Este agravio solo se entiende desde la política. Hay equipos que tienen poder y otros que no. En una misma situación objetiva, uno se salva y otro cae.

Actualmente los clubes de Primera y Segunda deben 700 millones de euros a Hacienda. Y no pasa nada.
El entramado mediático, que no deja de estar formado por grandes corporaciones, construye los relatos que le interesa. Y obviamente los grandes clubes se libran del punto de mira periodístico. Pondré un ejemplo: además de presidir al Real Madrid, Florentino Pérez representa a la oligarquía española y tiene vínculos con la Casa Real y con partidos políticos que obedecen a ámbitos que van más allá del deporte. Así se consigue una capacidad de generar redes clientelares, por eso las instituciones del Estado le deben mucho a Florentino. Este es el contexto de nuestro fútbol.

garzon2Si estuviera en el Gobierno, ¿plantearías un cambio en la tributación de los futbolistas? En Francia, por ejemplo, la presión fiscal es mayor que en España (75% vs 45%).
El sistema fiscal en nuestro país es un desastre absoluto. Ocurre lo mismo que en sectores como las finanzas, donde el vicepresidente del BBVA se ha jubilado cobrando 4.000 euros al día porque pagaba unas cantidades muy reducidas de impuestos. Esto pasa también en el fútbol; hay jugadores que ni siquiera eligen bien a sus asesores y les acaban pillando, como en el caso de Messi.

Lo ha dicho en alguna otra ocasión: “si te llamas Messi, no entras en la cárcel”.
Efectivamente, porque es parte del poder, de un juego que no es solo económico, también es simbólico. Y Messi es una cifra, un símbolo, un objeto de negocio que tiene mucho valor y por lo tanto cuenta con privilegios. Solo el hecho de que en nuestro país una ley que tenía como objetivo atraer científicos de otros países para que pudieran trabajar y desarrollar nuestra industria se llamara ‘Ley Beckham’ ya ejemplifica la manera en la que el fútbol utiliza las instituciones para fomentar desigualdades fiscales.

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