Nos encontramos en el campo municipal de fútbol de Sant Jaume dels Domenys, son las seis de la tarde y hace mucho calor, pero vale la pena aguantar porque hoy nos recibe Eric, el hermano de Marc Bartra y coordinador del club que lleva el nombre de su mellizo. Eric es una persona que siempre ha dedicado su vida al deporte, es por ello que en el año 2015 decidió fundar el Club Marc Bartra: “Me vino a la cabeza juntar los equipos de dos o tres pueblos cercanos para crear un gran club de fútbol base, le conté la idea a dos o tres personas y me apoyaron, así que decidimos tirar hacia adelante la iniciativa”. Así nació un proyecto sólido que sigue creciendo y atrayendo a jóvenes y sus familias, ya que actualmente la entidad cuenta con 350 jugadores, aproximadamente. Con campos en Sant Jaume (el pueblo natal de los hermanos) y Banyeres del Penedès, dos urbes de la provincia de Tarragona, el Club Marc Bartra pretende “dar formación al máximo de jugadores posibles, no solo como profesionales, sino también como personas”, detalla Eric, quien decidió dedicarse de lleno a la enseñanza y el deporte después de ver frustradas sus aspiraciones de llegar a la élite futbolística. Los problemas de crecimiento en sus rodillas y las lesiones le impidieron seguir en La Masia mientras Marc seguía ascendiendo categorías, así que pese a su elevado nivel, tuvo que tomar otro camino y centrarse en los estudios. “Gracias a ello ahora tengo esta profesión que me deja enseñar a los más pequeños”, afirma.

Eric Bartra ya se dedicaba a la coordinación en un club cercano a Sant Jaume cuando tuvo la idea. “Buscamos un nombre y decidimos utilizar el de mi hermano, ya que su imagen nos ayudaría mucho a arrancar […]. Marc enseguida estuvo de acuerdo, le hizo mucha ilusión”, cuenta. Ya con el beneplácito del actual jugador del Real Betis, se empezaron a organizar asambleas en los pueblos más próximos para que los padres y socios de los clubes se plantearan la posibilidad de adherirse a la nueva disciplina deportiva. Consiguieron la aceptación en Sant Jaume y Banyeres del Penedès y en dos meses fundaron el club que consiguió atraer a más de 200 jóvenes en su primer año de vida. Al principio cabía la posibilidad de formar también un primer equipo, pero rápidamente decayó la idea: “Vimos que lo mejor era apostar por el fútbol base. Nos encanta trabajar con niños. Los más pequeños que había cuando empezamos ahora ya son benjamines y tienen unos hábitos que les enseñamos nosotros desde cero. Están teniendo un alto rendimiento y no ha costado nada educarlos futbolísticamente”. 

Desde el primer momento los objetivos se han mantenido intactos: “Dar la mejor formación posible a todos los jugadores por igual”. Los valores que se transmiten en el Club Marc Bartra provocan que cada año se sumen más jugadores y jugadoras a la entidad. Una misma filosofía de juego se impone en todas las categorías, lo que facilita el aprendizaje a medida que aumenta la edad. Todos los entrenadores tratan de contagiar un mismo propósito con la finalidad de crear una base sólida que llegue por igual a todos los miembros, independientemente de la edad. El joven coordinador añade que “obviamente no todos los técnicos tienen la misma calidad, pero la idea de juego es la misma con pequeños matices. Cada uno puede aportar cosas diferentes, pero en general la base es común”. Principalmente por este motivo, cada curso confían más familias en formar parte de esta asociación deportiva que pretende seguir creciendo. Se ha contactado con otros clubes para ampliar los campos y las entidades afiliadas, pero de momento no se llevará a cabo el incremento hasta que de verdad se necesite. Por ahora hay cuatro coordinadores distribuidos entre los dos espacios disponibles, lo cual supondría una dificultad para el aprendizaje si se produce una ampliación. ”Sería muy difícil estar en todas partes y lo que no queremos es perder calidad para ganar cantidad”, afirma Eric dejando clara la importancia de enseñar lo mejor posible a los jugadores y atender todas sus necesidades.

Otro de los factores que enriquecen al club es su apuesta por el fútbol femenino, llegando incluso a tener tres equipos durante la temporada 2017-18. “Todo el mundo tiene derecho a jugar a fútbol, no solo los niños”, sentencia el joven de 28 años. Actualmente cuentan con dos plantillas de jugadoras: una forma parte de una liga de fútbol 7 y, la otra, de fútbol 11. Por otro lado, tienen la intención de componer un conjunto dedicado a personas con diversidad funcional, ya que es una disciplina sin mucho peso social en la actualidad y sería idóneo para reunir a todo el mundo sin excluir a nadie: “El modelo a seguir al principio era LaLiga Genuine, pero tan solo se centra en gente con discapacidad intelectual, así que creímos que era necesario incluir a todo el mundo, de cualquier diversidad funcional: personas con síndrome de Down, personas ciegas, con parálisis cerebral o de cualquier otra clase”, explica el hermano de Marc Bartra. Una sesión de puertas abiertas tendrá lugar próximamente para ver cómo funcionaría la propuesta y, por ahora, ya hay bastantes inscritos. “Es muy reconfortante verlos felices corriendo todos con una misma equipación y sentir que están contentos por formar parte de un grupo”, nos cuenta un Eric que ya ha tenido la experiencia de entrenar a niños y niñas con diversidad funcional anteriormente.

 

“La cuestión más importante es que sean personas. […] En cualquier oficio se necesitan los valores de la humildad, el respeto y el compromiso”

 

Para Marc Bartra es difícil colaborar de lleno debido a su carrera profesional, aunque su imagen ayuda a promocionar la institución y contactar con patrocinadores. Asimismo, al inicio de la temporada se organiza una jornada de presentación de los equipos, a la cual asiste y se fotografía con todos y cada uno de los miembros de las diferentes plantillas que conforman la entidad. Eric también nos expresa que su hermano es una figura de asesoramiento técnico, puesto que “recomienda ejercicios o maneras de entrenar que va aprendiendo y está continuamente en contacto con los coordinadores para poder aportar todos sus conocimientos”.

El Club Marc Bartra pretende contagiar unos ideales férreos a los miembros que conforman la escuela. En tan solo cuatro temporadas han conseguido abarcar a muchos jóvenes de su zona y sus familias gracias a una filosofía sólida y al fuerte aprendizaje que se ofrece a los jugadores. Evidentemente, es complicado que todos lleguen a la élite, pero como dice Eric Bartra: “La cuestión más importante es que sean personas. Médicos, abogados, paletas… En cualquier oficio se necesitan los valores de la humildad, el respeto y el compromiso; todo esto lo intentamos transmitir a través del deporte”. El “Club de los Bartra” sigue creciendo y se convierte en un modelo a seguir, no solamente en las disciplinas de fútbol base, sino del deporte en general.