A pesar de gozar de las mejores ocasiones del partido, España no pudo perforar la meta de Alemania y sumó, injustamente, la primera derrota del Mundial

 

El centro desde la derecha encontró el remate de Popp. La capitana se levantó por encima de las centrales españolas y conectó un certero remate. Potente y abajo. Pero centrado. Y en un deleite de reflejos, Paños sacó una buena mano para repeler el esférico. Se entiende menos que tras el rechace de la guardameta española el balón quedase muerto y, tras una confusión entre la propia Sandra y la capitana Torrejón, fuese Daebritz -la más lista del partido- quién se lanzase al suelo para marcar el primer y único gol del partido. A Alemania solo le hizo falta media ocasión cuando moría el primer tiempo para desestabilizar el marcador. Incomprensible.

Porque el dominio fue español desde el primer minuto de juego. Las pupilas de Vilda saltaron al verde con el objetivo claro. Entre ceja y ceja, la meta rival. En sus botas, el balón. Y en un pase interior a la espalda de las centrales, Nahikari arrancó a correr tras ellas. Control con la diestra, cabeza levantada y cruce de miradas con Schult, portera teutona, que, destronada por una mala salida, trataba de hacerse grande. En el estadio se cantaba el gol y la ’22’ de España sacó su exterior a relucir para anotar el primero del partido. Pero el esférico se fue lejos de la portería. Nadie lo entiende. Nahikari tampoco y, por inercia, quedó tumbada en el suelo sabiendo que esa jugada acabaría siendo clave. Incomprensible.

Bajo una intensa lluvia, ‘La Roja’ llevó todo el peso del partido. Veloz en el juego, precisa en el pase, negada en el acierto. Lo siguió intentando la delantera vasca, pero sin fortuna. Lo probó Messeguer y el esférico se fue a la derecha de la portera alemana. Durante la mayor parte del encuentro, la selección española fue capaz de empequeñecer a la número dos del mundo. Sin embargo, las de blanco sumaron su decimotercer partido sin perder y el quinto sin encajar goles. De nuevo, incomprensible.

Salió el sol a los 30 minutos de partido y con él, los únicos reflejos de convicción de las alemanas. Adelantaron algo sus líneas y trataron de intimidar sin demasiado acierto. España tiraba de oficio y convicción. Animaba Vilda a sus jugadoras y las alentaba constantemente. Olía a sorpresa en el segundo partido de la fase de grupos pero haciendo un ejercicio de razonamiento tan básico como evidente, uno se da cuenta que el fútbol es efectividad. Y el gol fue teutón. Incomprensible.

 

Olía a sorpresa en el segundo partido de la fase de grupos pero haciendo un ejercicio de razonamiento tan básico como evidente, uno se da cuenta que el fútbol es efectividad

 

Poco cambiaron las cosas en la segunda mitad, por desgracia. El fútbol de la selección española se fue estancando ante el orden alemán y los cambios tardaron en llegar. Salió Lucía García en el extremo diestro y aquella banda fue un polvorín. Verena Faißt, lateral zurda, sufrió de lo lindo ante la potente atacante vasca. Si Vilazaki, defensora sudafricana, vio el encuentro, seguro que se vio reflejada en su homóloga alemana. Vaya noche tuvieron que soportar ambas. Pero en este segundo encuentro, las constantes internadas de la futbolista de Barakaldo se quedaron en nada. Incomprensible.

Sería injusto, por otra parte, culpar al seleccionador por su planteamiento. Acertó Vilda en su idea de juego. Y eso que, durante los días previos, se especularon con multitud de posibilidades. Pero el técnico apostó por ser protagonista. Nahikari fijó y desesperó a las centrales, Jenni llegaba con espacios y el juego por bandas tenía efecto. Los cambios, quizás algo tardíos, también tuvieron su efecto positivo en el juego de la selección. Pero ni con esas -ni con todas las claras oportunidades- se movió el marcador. Incomprensible.

Llegó Alemania como favorita al encuentro. Saltaron mermadas por la baja de Marozsan pero supieron mantener una estructura más efectiva que vistosa. Lo dijo el propio seleccionador español. “Son favoritas para el encuentro, para quedar primeras de grupo y para ganar el Mundial”, afirmó en rueda de prensa. Pero no dieron la sensación de ser superiores a España. Y eso, en cierto modo, es positivo para nuestra selección de cara a futuros. No es que merecieran perder, pero lo más justo hubiese sido el reparto de puntos entre los dos combinados. Pero así es el fútbol. Por naturaleza, incomprensible.

Ese deporte que tanto amamos y que a veces puede ser tan cruel. Cayó España con la cabeza bien alta. No les quedó a las futbolistas orgullo que demostrar. Tampoco se guardaron un ápice de energía en intentar darle la vuelta al marcador. Pero, al igual que ha ocurrido en infinidad de ocasiones durante la historia de este deporte, la injusticia se apoderó del partido. Poco se puede hacer cuando, durante los poco más de 90 minutos que dura el encuentro, reina lo incomprensible.

 


Foto de portada: Iberdrola