Pandemia. Sube la curva de infectados. Baja la velocidad de contagio. Adiós a las terrazas. La cultura, si eso, para otro día. De casa no salgáis mucho que es malo. Los médicos, desbordados. Por no hablar de las ucis. Y no es por meter cizaña, pero ahora llega la gripe. Una tercera ola dicen que caerá en unos meses. La empresa que fabrica viagra, ahora nos puede traer la vacuna. Día tras día, las noticias se van encadenando. Se suceden, muchas veces, en bucle. Viajan de canal en canal. De la televisión a las redes sociales pasando por radios y periódicos. Menos mal que, por lo menos, no nos han quitado el esférico.

O, sobre el papel, esa era la idea. El masculino arrancó por la necesidad imperiosa de salvar una economía inflada que se ha ido viniendo abajo. Con pérdidas absolutamente millonarias para los clubes, patrocinadores, televisiones y el resto de agentes implicados a los que se les empieza a acumular el polvo en el bolsillo. Era casi una obligación que los jugadores volvieran a vestirse de corto para jugar cada tres o cuatro días.

El femenino, por su parte, arrancó más tarde. La falta de protocolo y la dejadez de los organismos responsables -vamos a decirlo claro- provocaron el retraso de la competición hasta principios de octubre. Y, con el paso de las semanas, ese halo de ilusión se ha desvanecido sobremanera para volver a mostrar las carencias de la competición. Porque, más allá de la pandemia y las lógicas medidas para frenar los contagios, seguimos en las mismas. A vueltas con los conflictos televisivos entre clubes y distribuidoras al que ahora se suma un nuevo protagonista: El canal de LaLigaSportsTV, que retransmitirá algún que otro encuentro de la jornada. No obstante, los numerosos partidos suspendidos por algún positivo en el equipo están mermando el avance del curso y las pruebas para detectar posibles contagios en el seno de la plantilla llegan a destiempo.

“No tiene sentido que el partido se aplace cada vez que hay un positivo. Así no vamos a jugar en todo el año”, advirtió Mapi León, central del FC Barcelona, en una reciente entrevista para el Diari Ara“Creo que se debería hacer como en el masculino. Se aíslan a los positivos y el resto a jugar. Claro que hay riesgo, pero si cada vez que hay un positivo se aplaza el partido, igual de aquí tres años todavía seguimos con esta liga”.

 

La propia FA tiene, desde la pasada temporada, un sistema de retransmisiones que permite ver, de forma gratuita, todos los partidos de la primera división y algunos de segunda desde cualquier país

 

La queja de Mapi, no obstante, no es un caso aislado. Varias futbolistas de la primera plantilla del cuadro azulgrana, comenzando por la capitana Vicky Losada, pusieron el foco en la FA Women’s Super League. La que fuese cuna de Lily Parr está sentando cátedra sobre cómo debe crecer el fútbol femenino para que llegue a la madurez sano y en perfecto estado. Y, además, en tiempos tan complicados como los que estamos viviendo.

Y es que el Coronavirus también pasa por el Reino Unido. Sin embargo, un protocolo eficiente ha permitido que los encuentros se puedan disputar con el mínimo riesgo posible. Estas bases han servido, también, para proteger la liga y el desarrollo de la misma. Además, se llevan a cabo tests de detección del COVID-19 con la suficiente antelación como para tomar medidas que no adulteren el devenir de la competición ni lastren el crecimiento del fútbol femenino. Dichas medidas pretenden dignificar una competición que es profesional desde la campaña 2018-19.

Pero el punto importante es que, para que la disciplina crezca, la tiene que ver el mayor número de aficionados posible. Por ello, la propia FA tiene, desde la pasada temporada, un sistema de retransmisiones que permite ver todos los partidos de la primera división y algunos de segunda desde cualquier país. Además, gratuitamente. Y por si todavía quedan ganas de fútbol, también emite los partidos de copa y los encuentros de la selección inglesa.

Por otro lado, la existencia de un convenio que garantice la profesionalidad de la liga ha provocado que la competición tan solo tenga doce equipos en la primera división. Eso sí, doce clubes que puedan cumplir con las exigencias salariales y garantizar los derechos de las profesionales. Entre esos clubes, se encuentran los mejores conjuntos del país. Los dos conjuntos de Mánchester, Chelsea, Arsenal, Everton, Tottenham… Tan solo el Liverpool, que se pegó un doloroso segundazo en el pasado ejercicio, no está en la élite futbolística del fútbol inglés y compite actualmente en la división de plata.

Entonces, el resultado de todos los ingredientes que hemos venido mencionando, es el de una liga competitiva que llama la atención de grandes futbolistas tal y como se ha visto durante el anterior mercado de traspasos. Grandes estrellas de la selección campeona del mundo han decidido abandonar el país de las barras y las estrellas una temporadita para enrolarse en las filas de diferentes equipos británicos. Tobin Heath y Christen Press se convirtieron en ‘Red Devils‘ mientras que Sam Mewis y Rose Lavelle eligieron el celeste de Mánchester. También Alex Morgan, la eterna delantera estadounidense, eligió el Tottenham para vivir la experiencia inglesa.

No obstante, el fichaje más sonado del verano llegó por parte del Chelsea. El conjunto londinense desembolsó 350.000 euros para llevarse a Pernille Harder lejos de Wolfsburgo, convertirla en el fichaje más caro de la historia del fútbol femenino y vestirla de ‘blue. La delantera danesa se ha convertido en uno de los principales alicientes para seguir la senda del actual campeón de liga.

Ona Batlle y Damaris Egurrola también hicieron las maletas este verano para recalar en el Manchester United y el Everton, respectivamente. El conflicto en nuestro país por culpa de los derechos de formación llevó a las prometedoras futbolistas a engrosar la lista de estrellas que este año compiten en una de las ligas más atractivas del panorama europeo.

Por supuesto que la competición inglesa no es perfecta. Y que habrá puntos que llevarán a más discusiones que otros. Pero dicho crecimiento no ha sido repentino. Desde hace una década, la FA viene consolidando una apuesta por el fútbol femenino que este año ha dado un paso de gigante para convertirse en una referencia europea. Y dicho crecimiento no ha pasado desapercibido ni para las jugadoras ni para los aficionados de un país que siguen esperando un trato justo para las integrantes de nuestro fútbol.

 


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Fotografías de Getty Images.