Cerca de 9.000 kilómetros separan Sevilla, con su Ciudad Deportiva Luis del Sol en Heliópolis, de San Luis Potosí, donde reside el Atlético San Luis. Un trayecto de poco menos de 20 horas en el mejor de los casos que han hecho, este mismo verano, tanto Bea Parra como Marta Perarnau. Una aventura a una liga desconocida en la que ambas han tenido oportunidad de escribir su propia historia. Bea Parra se ha convertido en la primera futbolista española en anotar un gol en la Liga MX Femenil. Por otro lado, Perarnau ya se ha estrenado como capitana en el cuadro de San Luis. Sería injusto no mencionarlas a ambas, puesto que juntas emprendieron dicho viaje, de momento de ida, hacia el país americano.

Por ello, al otro lado del charco -y de la pantalla- nos recibe Bea Parra. Tras pasar más de diez años en Sevilla entre ambos clubes de la ciudad, la pacense ha emprendido una nueva aventura. A sus 34 años, la futbolista no quiere pensar todavía en la retirada y centra sus esfuerzos en adaptarse y seguir mejorando con el cuadro de San Luis Potosí. En Panenka charlamos con ella para conocer cuáles han sido sus impresiones tras haber transcurrido ya unos meses desde que iniciase esta aventura.

¿Cómo va por México? Con el cambio de hora, allí son las 12. ¿Acaba ahora el entrenamiento?

¡No, para nada! Nosotras empezamos a entrenar a eso de las tres o las tres y media en el gimnasio. Y a las cuatro y media ya empezamos con el trabajo de campo. ¡No me termino de acostumbrar al horario!

Vamos a empezar hablando por el presente. ¿Cómo estás viviendo esta experiencia a nivel personal?

Está superando expectativas totalmente. Veníamos con desconcierto porque en el fútbol femenino, a nivel mundial, no hay mucha información sobre la liga mexicana. ¡Apenas un poquito era lo que nos llegaba! Conocía algo del país, pero absolutamente nada de la ciudad. Las expectativas, como te decía, se han superado con creces en todo. El trato que hemos recibido en San Luis ha sido maravilloso. Nos encanta el país y la comida. Y, por supuesto, la liga.

¿Cómo es eso de dar el salto a un país o una liga que desconoces totalmente? ¡Sobre todo la liga!

¡Muy valiente! Eso me dice todo el mundo. Creo, y siempre intento explicarlo de la misma forma, que me ha costado muchísimo llegar a la élite y poder dedicarme exclusivamente a ser futbolista. Entonces ahora, y viendo el momento en el que me encontraba en Sevilla, donde había conseguido lograrlo, pues era la oportunidad de crecer en otros aspectos. En Sevilla siempre he estado muy cómoda. Siete u ocho años en un club y otros siete u ocho en el otro. Entonces, pensaba que era el momento de dar el salto a un fútbol completamente diferente.

No será fácil teniendo en cuenta que te has marchado con el virus en pleno apogeo. 

¡Pues no! Está siendo complicado. Nos comentaron hace un par de meses que cuando había una ola en Europa, tardaba uno o dos meses en llegar a México. Entonces nosotras la estamos sufriendo ahora. Ha habido muchos casos de covid y también en la competición. Lo comparo con los primeros meses de coronavirus en España. Que salían varios positivos por equipo, partidos aplazados. Nosotros lo hemos vivido esta semana, que también hemos tenido que aplazar el partido. ¡Esperemos que vuelva a la normalidad lo antes posible! Ese es el deseo de todo el mundo. Es uno de esos propósitos de año nuevo. Y ya no a nivel de competición, que es lo de menos. Si no de salud, que es lo más importante.

Bea, en entrevistas anteriores mencionaste que te estaba costando adaptarte a este estilo de fútbol, ya que era más físico. ¿Cómo estás trabajando para acabar de adaptarte?

Ya no solo es que sea más físico, sino que también es más directo. Entonces, no es solamente a nivel físico que creo que, por mi edad, ya tengo las de perder. Nunca he sido una futbolista física o que sea eso lo que me caracterice. Pero sí que es cierto que intento trabajar mucho con el preparador físico. ¡Y soy una pesada! Ayer terminó el partido y lo primero que le dije es que me quería quedar a hacer algo más. Le pongo mucho énfasis al trabajo de gimnasio, que es lo que más nos puede costar tanto a Marta [Perarnau, compañera del Atlético San Luis y ex del Real Betis Féminas] como a mí. ¡Aquí hay mucho trabajo crossfitero, como le llamamos nosotras! Nos ha costado mucho, pero también es cierto que hemos ganado mucha masa muscular desde que llegamos. Entonces intentamos ajustar ese trabajo con el preparador físico. ¡También con la alimentación! Muchos suplementos, comiendo a cada rato. Mis padres han estado aquí hace poco y nos decían: ‘Estáis comiendo todo a todas horas!’. Pero claro, nosotras no podemos dejar que al músculo le falte energía en ningún momento porque es la única forma de crecer.

¿Y en cuanto a la manera de jugar? 

Pues a nivel deportivo me adapto lo mejor que puedo. La asociación, por desgracia aquí en México, o igual solo pasa en el San Luis, pasa a un segundo plano en la metodología de trabajo. Se practica un fútbol mucho más directo. Se aboga por la velocidad, por correr al espacio, por desplazamientos en largo. También sufro, porque yo soy una futbolista muy asociativa y me siento cómoda jugando en equipo, haciendo paredes, buscando el pase antes que el regate. He intentado adaptarme. Entonces miro de coger el balón, fijar una marca, soltar si puedo a alguna compañera que esté en una muy buena posición, buscar al espacio los carriles exteriores para que mis compañeras de banda reciban en velocidad… ¡Intento adaptarme!

En este Torneo de Clausura habéis empezado bien. Una victoria y una empate. ¿Cuál es el objetivo del equipo en esta fase del torneo, teniendo en cuenta que la Apertura no fue del todo bien?

Pues yo creo que el objetivo general del equipo tiene que ser el máximo. Es decir, meternos en liguilla. Todo lo que venga a partir de ahí, genial. Si nos marcamos cualquier otra cosa, independientemente de cómo acabó el campeonato anterior, pienso que es un fracaso como institución y como equipo. Tenemos que aspirar a lo máximo. Hay que ser realistas, el campeonato se nos queda lejos. Pero sí que creo que meternos en liguilla en este torneo es alcanzable. Eso es importante y hará que el club crezca mucho.

¿Qué le ha pasado al equipo en esta fase de Apertura para no lograr los objetivos?

Considero que fue porque hubo muchas incorporaciones. No solo llegamos Marta y yo desde España. Ha sido un choque cultural importante. Aunque parezca que hablamos el mismo idioma, no lo hacemos. [Ríe] Esto nos ha costado mucho trabajo, también. Entender las expresiones… Ha sido complicado para todos, tanto para el cuerpo técnico como para nosotras. Tampoco el staff técnico había trabajado nunca junto. Al inicio de la competición, también era nueva la directora deportiva. Se dieron un cúmulo de circunstancias y opino que todos debíamos adaptarnos. Fueron muchos cambios al inicio de la competición y eso afectó. Entrenador nuevo, futbolistas nuevas, metodologías nuevas. Ha sido determinante. Pero también es verdad que terminamos mejor el final de la temporada y esa inercia con la que acabamos la hemos mantenido ahora. Entonces creo que una victoria y un empate es un muy buen comienzo.

 

“Para mí era importante no dejar al Betis para irme a cualquier equipo de la Primera Iberdrola. Ese sentimiento que yo tenía y tengo, igual no hay nadie que lo valore. Pero para mí es importante ese respeto a la institución”

 

Luego hablaremos más del Atlético San Luis, pero quiero saber realmente cómo te sale esta oportunidad o qué carambola se da para que acabes en México sin saber casi nada de la liga. Quiero decir, algo más lógico podría haber sido otro equipo de la liga, ¿no?

[Ríe] Pues mira, por respeto al club en el que he estado siete años, del que he sido capitana y donde me he sentido y han conseguido que me sienta profesional, para mí era importante no dejar al Betis para irme a cualquier equipo de la Primera Iberdrola. Ese sentimiento que yo tenía y tengo, igual no hay nadie que lo valore. Pero para mí es fundamental ese respeto a la institución. Vi que era el mejor momento para probar suerte en cualquier otra liga y es que el fútbol femenino está creciendo más que nunca a nivel internacional. Hay muchísimas ligas competitivas. Vi que era el momento de moverse. Y ahí me encontré con Marta. Que estaba en una situación parecida a la mía. Sí que es verdad que ella es más joven y su experiencia de jugar fuera de Europa le puede dar un plus. A mí ya no creo que me dé mucho, pero el caso es que nos vimos en esta situación y pensamos: ‘Bueno, pues nos vamos donde sea’. No pusimos ni barreras ni límites. Con los representantes que estábamos en ese momento dijimos: ‘Libertad absoluta. Donde queráis movernos. Donde os parezca bien’. Y salieron ofertas diferentes países, también de Reto Iberdrola y de nuestra Primera División. Pero teníamos claro que queríamos irnos. ¡Nos salió incluso una oferta de un equipo Champions! Pero creo que el aspecto emocional de no verlo claro nos surgió a las dos. No vivimos con demasiada ilusión que saliese esa oferta.

¿Y la descartasteis tal cual? 

¡Sí! La descartamos. ¡Y estábamos ya de vacaciones en España! En México la competición ya estaba iniciada. Nos pusimos en contacto con una amiga de Marta que conocía a otra persona en México. Esta nos puso en contacto con Mariel, una representante mexicana increíble que se portó con nosotras de una forma maravillosa. Entonces ella nos ayudó a cumplir con las pretensiones que teníamos claras para mudarnos a México, que era irnos juntas. Y la competición solo permite dos plazas de extranjeras para futbolistas. Entonces, al equipo que fuésemos ya le íbamos a ocupar esas dos posiciones. Mariel nos decía: ‘Chicas, esto es muy difícil. Es muy complicado’. Y salieron ofertas de varios equipos. Pero eran conjuntos que o bien solo me querían a mí o solo querían a Marta. En esa tesitura aparece San Luis. Estaba yo de vacaciones con la familia y nos llamó Mariel: ‘Os he conseguido un equipo que os quiere a las dos. Si me decís que sí, hablamos con el entrenador y lo tiramos todo para adelante’. Y así fue. Hablamos con Jesús y él nos propuso la idea que tenía de juego y la idea que tenía para el San Luis. ¡Nos convenció y en una semana nos hicimos las maletas y nos vinimos para aquí!

¿A qué se debe que tanto tú como Marta tuvieseis tan claro el jugar juntas?

Pues mira, en Europa no nos hubiese importado jugar separadas porque al final estás a dos o tres horas de casa. ¡Italia lo estuvimos barajando y no hubiese sido ningún problema que Marta estuviese en un equipo y yo en otro! Pero claro, nos vinimos a México. Son más de 10 horas hasta casa en avión. Una ciudad diferente, una cultura completamente distinta… ¡Y un idioma diferente! Lo reitero. ¡Puede parecer que sí, pero no es verdad! Entonces, Ciudad de México fue una de las opciones que nos salía. Pues aunque ambas nos fuésemos a esa misma ciudad al final era como si una se fuese a Logroño y la otra a Huelva. ¡Que son 15 millones de habitantes! Nos veníamos sin conocer absolutamente nada y, para nosotras en México, era imprescindible venirnos juntas. Si hubiese sido en la misma ciudad, aunque fuese en equipos distintos, que fuese una pequeña. Yo no me hubiese atrevido en ese momento en absoluto a irme a cualquier equipo de Ciudad de México sola. Ahora igual sí, porque ya conozco el país, la cultura y me siento muy cómoda. ¡Incluso utilizo expresiones! Pero en aquel momento el requisito era ese. Y creo que ha sido un acierto porque nos hemos encontrado con una situación complicada para adaptarnos. Para mí, Marta ha sido imprescindible en este proceso e imprescindible para la adaptación que hemos tenido en México.

Una de las cosas buenas, seguro que es jugar en los grandes estadios. De hecho, ustedes y la mayoría de clubes usan el mismo estadio para el masculino que para el femenino. ¿Cómo se vive eso y con toda la afición ahí?

Es impresionante. Es una de las cosas que tanto Marta como yo tenemos claro que hemos ganado. Si algún día vuelvo a España me encantaría que la liga española ya estuviese en esa situación. Le da un nivel a la liga y una impresión de profesionalidad. Tanto para las jugadoras como para los aficionados que van a los partidos. ¡Es una experiencia maravillosa! Yo lo cuento en algunas entrevistas. La primera vez que salté al Universitario, lloré. Porque encima es que el Universitario tiene muchísima afición. El primer día que llegamos al Lastras [Estadio Alfonso Lastras Martínez, feudo del Atlético San Luis], que vimos el partido desde la grada, fue una sensación maravillosa. Creo que es imprescindible, después de haberlo vivido aquí, que para que el fútbol femenino siga creciendo se den este tipo de situaciones. Y no solo en el campo de competición, también en el campo de entrenamiento y en las instalaciones deportivas. Este tipo de recursos hace que, hablando de México, esto sea un momento de crecimiento exponencial. Y como digo, no es solamente jugar en los estadios. Yo voy al gimnasio del equipo masculino, entreno en el campo del primer equipo masculino y como en el comedor del primer equipo masculino. Eso son recursos a nuestra disposición que hace que seas mejor futbolista cada día. Si entrenas en las mejores instalaciones y juegas en las mejores instalaciones, ya no solo en cuanto a espectáculo, también es muy importante para la evolución de las jugadoras.

Dejamos ya México para repasar tu pasado. Estuviste en el Sevilla y de ahí diste el salto al Real Betis. En estas últimas temporadas se ha visto mucho esto de que una futbolista salte de en equipo al eterno rival. ¡Y se produce con bastante naturalidad! ¿A qué se debe?

Pues es complicado. No lo sé bien…

 

“Si entrenas en las mejores instalaciones y juegas en las mejores instalaciones, ya no solo en cuanto a espectáculo, también es muy importante para la evolución de las jugadoras”

 

¿Es simplemente porque mejoran las condiciones contractuales? Quiero decir, si una futbolista ya está hecha a la ciudad y tiene ahí sus estudios o lo compagina con algún trabajo u actividad, para qué moverse. ¡Pero no deja de ser algo que llama la atención!

Sí que pienso que en parte es ese análisis que tú haces. Que en ese momento, por lo menos en mi caso o en de Virgy, e igual también en el de Oter, pues estás bien en la ciudad. ¡Y se te plantea un proyecto a nivel económico a nivel profesional mucho mejor! Aquí hablo siempre por mí. Mi paso del Sevilla al Betis fue por un proyecto profesional mucho mejor en ese momento. Fue una apuesta deportiva muy importante por parte del Betis que a mí me mejoraba mucho mis condiciones laborales. Acababa de terminar la carrera y era volverme a Badajoz, buscarme trabajo en Sevilla o dar el salto. ¡Ojalá la afición del fútbol femenino siga viendo este tipo de traspasos de forma natural! Porque creo que eso marca mucho la diferencia y hace del fútbol femenino un deporte diferente. Entiendo que haya rencillas cuando se producen ese tipo de movimientos de jugadoras, pero no en los límites que se dan en el fútbol masculino. Es cierto que conmigo fueron muy críticos porque yo pasaba, además, a ser entrenadora de cantera cuando llegué al Betis. Igual por ahí no se entendió tanto mi movimiento. Pero he leído comentarios que le han hecho a Virgy como a Rosa Otermín y a mí me da vergüenza que haya aficionados que insulten de esa manera a las jugadoras.

Entiendo que entonces la cosa va por las condiciones laborales.

Bueno, yo entiendo que para un futbolista masculino, una diferencia de cinco millones de euros, pues igual no es nada. Pero para nosotras, mil euros arriba o mil euros abajo se nota. O 500 arriba o abajo, lo notamos. Eso hace que pasemos de vivir apuradas a poder dedicarnos profesionalmente a esto. Por eso no entiendo que se insulte a una futbolista. Y espero que esta naturalidad de pasar de un equipo a otro perdure en el tiempo. Y que las aficiones marquen la diferencia en ese sentido. Que no se llegue al insulto ni a la descalificación significará que estamos haciendo un fútbol y un deporte mejor.

No quieres hablar todavía de retirada y esperemos que todavía quede lejos. Pero sabemos que te gusta dedicarte también a entrenar en categorías inferiores. ¿De dónde te viene esta vocación? ¿Es a lo que te quieres dedicar en el futuro?

¡Bueno, pues soy una maestra frustrada, realmente! [Ríe] Cuando tuve que haber estudiado Magisterio no lo hice, entonces he conseguido unir mis dos grandes pasiones, que son las niñas y niños con el fútbol. Entonces me siento muy cómoda en la formación deportiva. ¡Me encanta! Y no me gusta el alto rendimiento para entrenar. Como jugadora sí, pero para entrenar no me llama la atención. Pero mi propia evolución en el deporte seguramente me vaya dando un sitio en el fútbol de élite. Ojalá. O lo mismo en tres años tengo una consulta de nutrición. ¡No lo sé! Pero lo que más me gusta es la formación deportiva y ahí es donde me siento realmente cómoda. Ya te digo que el análisis es un poco el que te he hecho antes. Me ha costado llegar a esta situación y mi objetivo era retirarme en el Betis porque estaba cómoda en la ciudad y estaba bien. ¡Me gustaba la ciudad y el club! Pero por circunstancias de la vida, pues eso cambia. Aquí estoy bien como futbolista, me siento fuerte y entonces, ¿Por qué no echar un añito o dos más? ¡Los que me permita el físico para seguir compitiendo!

 


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Fotografía de portada: @beitaparrasalas (Twitter)