Un golpe del destino quiso que ese jugador que tanto le gustaba se fuera del equipo que veía todas las semanas y acabase en una liga no muy lejana, pero extranjera. Aquel delantero, con un golazo de cabeza, y un conjunto, aparentemente infranqueable contra un club español que viste de blanco avivó un interés por lo desconocido que poco después salió rugiendo de él. Lo que para algunos puede parecer tedioso, para Andrés Onrubia (Madrid, 1998) es una diversión sin arrepentimiento. El joven, que actualmente está estudiando Derecho y ADE, se ha convertido en una de las voces más autorizadas para hablar de la Ligue 1. Junto a Alberto Cosín y algún que otro día en el que lo hubiera mandado todo al carajo, ha escrito Fútbol Francés: historias, gestas y protagonistas (Librofútbol.com), el primer libro en castellano sobre el balompié galo. Pese a ello, todavía le quedan muchos sueños y vivencias que cumplir relacionadas con Francia.


 

¿Cuándo notaste el primer atisbo de que te tiraba la Ligue 1?

En 2004, cuando en mi casa veíamos todos los partidos del Madrid. A mí, Morientes me gustó mucho desde siempre. Entonces, Morientes se marcha al Mónaco en la temporada 2003-04 y el Mónaco se enfrenta al Madrid en cuartos de Champions. Acaban llegando a la final y Morientes hace una eliminatoria brutal contra el Real Madrid. Después de aquella eliminatoria, no es que me aficionara al fútbol francés, pero fue el inicio de lo que vino después. Luego llegó el Lyon de Juninho que se enfrentó al Real Madrid en fase de grupos. El Madrid no podía ganar nunca en Lyon ni conseguir marcar un gol. A partir de ahí, uno se pregunta qué especial tiene este fútbol y ahí fue cuando poco a poco empecé a seguir la liga francesa. Pero, hasta la 2012-13, que estalla Twitter, contaba lo que veía. Ahí es cuando uno decide, definitivamente, seguirla más y ver más partidos. Es verdad que la veía antes, pero esos fueron mis primeros atisbos con ella.

¿Qué supone Twitter para Andrés Onrubia?

Para mí es una de las mejores herramientas que puede haber en el mundo. He conocido a mucha gente. Cuando llegas a Twitter, crees que sabes más de fútbol que nadie. Cuando no había Twitter, creía que era el que más sabía de fútbol en España. No como Maldini u otros periodistas, pero sí que me consideraba un chaval que sabía muchísimo. Luego llegas a Twitter y te das cuenta de que no es así. Hay mucha gente que ve mucho más fútbol que tú, que sigue un montón de cosas y, obviamente, te tienes que hacer a la idea de que es una red social en la que hay gente con la misma pasión que tú. Es algo impresionante. Cuando antes de Twitter, tus amigos, por ejemplo, no seguían las ligas importantes de Europa, sí seguían la española, pero a ti te gustaba encontrar gente que le gustase la Premier, la Bundesliga, la Serie A; y en Twitter lo tenemos en muchos lados. Es una herramienta de trabajo que me ha abierto muchísimas puertas. Sin ser periodista, he podido salir en la televisión y hablar en programas de radio. Creo que sin Twitter no hubiera podido llegar a ningún lado.     

¿Crees que hay interés real de la Ligue 1 en España?

Me he dado cuenta que poco a poco la gente va siguiendo la liga francesa, porque equipos como el Barça, el Sevilla e incluso el Madrid, que ha fichado a Mendy este año, están trayendo talento francés. Eso invita a que la gente la siga más, porque hay muchos jóvenes. Todo el talento joven sale de allí. Y la gente empieza a seguir, porque también ve que el talento abunda en la Ligue 1. Pero sí que es cierto que no es una liga muy, muy conocida en Europa. La gente me dice que gracias a mí y a la gente que comenta la Ligue 1, y más ahora con el libro, se está aficionando. Se ve que el interés está in crescendo. No es un interés como la Premier League o incluso el fútbol italiano, pero sí que es una liga que poco a poco está creciendo, paulatinamente, y la gente se interesa un poco más por ella.    

¿No es solo por el ‘interés te quiero, Andrés’ de preguntarte sobre el jugador de turno que suena para el club de algún aficionado?

También es cierto que la liga francesa se sigue mucho por los jóvenes y, cuando llega un equipo español interesado en un jugador joven de allá, la gente empieza a ver videos o se fija más en él. Lo digo más por jugadores que por equipos. Los equipos franceses no están teniendo una gran época. No se está viendo esa competitividad que se espera de ellos y se nota que hay más interés en jugadores que en equipos específicos

 

“Nadie se pregunta de dónde han salido Benzema, Varane, Lenglet, Umtiti, Ronaldinho, Hazard, Aubameyang o Lacazette”

 

Cansa lo de la liga de granjeros. Aunque, como ha ocurrido en otras ocasiones, te has apropiado de la expresión para darle un sentido de pertenecía.

No es que canse. Lo que me cansa es que la gente hable de liga de granjeros de manera despectiva. Obviamente, puede haber bromas. Es una liga que, cuando Neymar se fue para allá, hubo un desprestigio brutal de la prensa y de mucha gente que decía que era una liga sin interés alguno. Se ha demostrado que no es eso. Está claro que el PSG es muy superior al resto, pero no es una liga de granjeros. Nadie se pregunta de dónde han salido Karim Benzema, Raphael Varane, Clément Lenglet, Samuel Umtiti, Ronaldinho, Hazard, Aubameyang o Lacazette. Hay un sinfín de futbolistas que han salido de aquí. Creo que una liga de granjeros no sacaría tanto talento. Es cierto que no puede competir con Bundesliga y Premier League económicamente y eso también se nota. Si la liga francesa pudiera retener a sus jóvenes, se estaría hablando de una de las mejores del mundo y eso que está entre las cuatro o cinco primeras.    

La Ligue 1 es más que el PSG y Khelaïfi.

La Ligue 1 no es solo PSG. No es solo fútbol francés el París Saint-Germain. Es cierto que se tiende a generalizar con que el PSG representa toda la liga francesa en Europa, pero porque se ha cargado la competitividad. Cuando llega el PSG con el jeque, había habido cuatro campeones distintos en cuatro años en Francia. Los equipos ya se reforzaban muy bien, porque veían que tenían opciones de hacer esfuerzos económicos y poder pelear por la liga. Y ahora, cuando los equipos franceses intentan invertir, ya solo lo hacen para mirar, como mucho, a la segunda posición. Ya no miran al campeonato, porque es prácticamente imposible y eso lo que hace es que merma la capacidad económica de los equipos a la hora de invertir. También merma la competitividad, porque no tienen jugadores hechos para ganar una liga, un campeonato o incluso para pelear en Europa. Y eso es en lo que se ha convertido la Ligue 1 en los últimos años. Pero, aun así, tenemos al Mónaco semifinalista de Champions, Lyon semifinalista de Europa League en los últimos años y la final del Marsella. El mundo se está dando cuenta que el PSG le está quitando competitividad a la liga francesa.      

¿Cómo surge la idea del primer libro en castellano sobre el fútbol francés?

Por concienciar un poco a la gente de que la Ligue 1 y el fútbol francés es un fútbol distinto, un fútbol que no tiene nada que ver con los demás. Tiene arraigos culturales, raciales, políticos. Hay un montón de cosas relacionadas. Es la vida en general, pero en el fútbol. Hay muchas cosas de la sociedad que se han visto plasmadas en el fútbol y es lo que queríamos expresar. No es un fútbol cualquiera. Sobre todo que la gente, a partir de ello, empiece a pensar que no es un campeonato, por ejemplo, como la liga rumana o griega, que no son campeonatos top. Pues tiene muchas historias interesantes y también para que la gente se dé una idea de que esto es una pasión. Es un fútbol que te tiene que gustar mucho. Es un fútbol que te tiene que transmitir como la música.

Surgió la idea porque yo quería hacer un libro de fútbol francés para que la gente se informara un poco de cómo es el fútbol de allá y se lo comenté a Alberto, porque en temas históricos es buenísimo y ya había escrito un libro de historia, Delanteras míticas. Le comenté la idea, porque él sabía de tema histórico y hasta aquí.

 

“Con 13 años, le pregunté a Axel Torres si era comparable la línea de trenes de Viena con la de Córcega”

 

Lo escribes junto a Alberto Cosín y con prólogo de Axel Torres. ¿No te da vértigo?

Vértigo, sí. A Axel lo conocí con 13 años. Fui a su presentación de 11 ciudades que la hizo en Madrid. Era en una sala que todo el mundo era mayor, eran periodistas de renombre y yo era un chaval, un chico. Le hice una pregunta de fútbol francés, porque él decía que la línea de trenes de Córcega era de las mejores del mundo que había probado. Le pregunté si era comparable la línea de trenes de Viena con la de Córcega. También le comenté algo sobre el fútbol corso porque sabía que él también era muy del fútbol corso. Acabó la presentación, Axel se acercó a mí y me preguntó por qué sabía tanto de fútbol corso y de futbol francés, y yo le dije que era un apasionado de la liga. Me hice una foto con él y conseguí el contacto. Le comenté la idea del prólogo y le dio mucha adrenalina. Que hable de ti uno de los mejores periodistas del país es agradable y un auténtico honor.     

Habrá tenido que ser duro.

Muy duro. Estoy estudiando dos carreras a la vez. Tengo poco tiempo libre, porque tengo que ir a francés, al gimnasio, salir con los amigos, leer, estudiar y no es fácil. Hay días en los que uno acaba agobiadísimo, muy desesperado y sin saber encontrar información. Te preguntas si merece la pena o si hay que dejarlo. Es muy duro, pero es como todo en esta vida. Si uno no lucha por algo, no le dedica horas, al final no tiene recompensas. Había días en los que acababa muy quemado y sin haber encontrado información. Luego he tenido que hacer varios viajes a Francia durante el curso. No ha sido fácil. La gente dice que hacer un libro es fácil, pero no tiene nada que ver. Es muy complicado. 

Has presentado el libro en ciudades como Madrid y Barcelona y has tenido de jefe de ceremonias a Miguel Ángel Román. ¿Cómo fueron aquellas experiencias?

La experiencia de Barcelona fue brutal. Lo presentamos en la tienda de Futbolmanía. Miguel Ángel Román, que ha sido uno de mis referentes porque, cuando yo empecé a ver Ligue 1 en Gol, él estaba narrando y lo retransmitía de maravilla, vino y fue un sueño hecho realidad.

La de Madrid la hicimos en un colegio mayor, en una sala de 180 personas y casi la llenamos. Para mí, es tremendo conseguir algo así. Hasta que no pasa no eres consciente de lo que consigues, de traer a gente por la Ligue 1, que es algo que yo veía imposible hace tiempo. Llenar una sala de gente es tremendo. Fueron dos experiencias inolvidables. La verdad, no me esperaba tanta acogida.     

¿Qué rollo te llevas con Miguel Quintana y Brandão?

[Risas]. En la presentación de Madrid, Miguel hizo sarcasmo, porque mi ídolo era Brandão. A Brandão lo conocí porque yo confundía a Falcao con Brandão en el FIFA. Y, cuando vino a la liga francesa de hacer buenos años en el Shakhtar, dije menudo jugadorazo viene a la Ligue 1. Luego me di cuenta que no era Falcao, que era un jugador más pobre. Fue uno de mis primeros ídolos. Un jugador que técnicamente no era bueno, que también tuvo muchos problemas extradeportivos, que mucha gente se reía de él en Francia y luego metió al Marsella, con un gol surrealista, en unos cuartos de final de la Champions League en 2012. Ganó dos finales de la Copa de la Liga consecutivas marcando él el gol de la final, una con el Marsella y otra con el Saint-Étienne. Es un jugador que siempre marcaba goles importantísimos. Pero que luego no tenía grandes cifras goleadoras, porque técnicamente no era un jugador muy vistoso. 

¿Mbappé va a ser el gran dominador del fútbol en los próximos años?

Creía que Ousmane Dembélé, cuando salió del Rennes, que con 18 años hizo una temporada bestial, iba a ser dominador. Pero luego se ha visto que no ha tenido suerte con las lesiones ni ha tenido esa cabeza que, quizá, sí tiene Mbappé.

Creo que Mbappé tiene ese potencial para ser de los mejores jugadores de la historia del fútbol francés y ser dominador, si no lo es ya, en el fútbol europeo. Cuando se vayan Cristiano y Leo Messi, va a haber una lucha interesante entre João Félix y Mbappé, o incluso Jadon Sancho, para ver quién coge el trono. Pero creo que Mbappé tiene todas las papeletas para ser el mejor jugador del mundo, si no es ya de los mejores. A corto plazo va a ser el dominador, pero tiene que salir del PSG.

¿Que Francia ganase el Mundial pone de manifiesto todo lo que promulgas?

Francia gana un Mundial y con todos los jugadores, excepto Griezmann, formados en la liga francesa. Y eso pone de manifiesto que la liga francesa no es que sea mala, sino que no sabe mantener a los talentos, porque todos los jugadores se han formado en Francia. Es verdad que luego han explotado en otros países, pero en Francia es donde dieron sus primeros pasos y crearon el interés de otros equipos. Para mí, es una mina de talento, de formar futbolistas. Es como Brasil. Brasil tiene la selección con más Mundiales, pero su liga no está ni entre las 100 mejores del mundo. Francia tiene un problema de no saber estructurar su liga y de no querer competir con las grandes de Europa. Si fuese por formación, para mí, sería la mejor liga formadora de Europa.   

Toda persona que ama el fútbol tiene esos jugadores que le gustan, pero que nunca lo declararía ante un juez. ¿Tienes alguno?

Sí, sí. Obviamente, sí. Para mí, Nabil Fekir. Siempre lo he dicho. Nunca doy esta opinión, pero el Nabil Fekir anterior a la lesión es el mejor futbolista que yo he visto en mi vida en la liga francesa. En 2015, Fekir hace una temporada brutal; parecía Leo Messi. Cogía la pelota, se iba de todos, nadie le podía frenar y solo lo hacían con faltas. Ese año me emocioné con él, porque pensaba que podía ser como Leo Messi en el futuro. Era Leo Messí, salvando las distancias. Era igual, una locura. Fekir fue una de mis mayores debilidades.      

Directores deportivos como Monchi y Longoria miran mucho hacia Francia. ¿Cómo es el futbolista galo?

Con mucho talento y con mucho desparpajo. Desde pequeños se forman para ser profesionales, porque en Francia un jugador con 18 años ya está con el primer equipo en la Ligue 1 y en España está en Segunda B con pocas oportunidades. Tienen que madurar mucho más los españoles para llegar a la élite. El futbolista francés es un jugador con una técnica muy depurada y eso también se nota en una liga bastante física.    

 

“La situación actual del periodismo no te permite llegar a ejercer como tal y hay otras opciones como son el scout o trabajar para equipos”

 

Y las direcciones deportivas miran hacia Twitter. Ahí está el caso Santomé que acaba de fichar por el Valencia.

Es un reflejo de lo que está pasando en los últimos años. Gracias a Twitter, muchos clubes están fichando a gente que conoce bien los mercados. He colaborado con varias agencias. Uno quiere dedicarse, por ejemplo, al periodismo, pero la situación actual del periodismo no te permite llegar a ejercer como tal y hay otras opciones como son el scout o trabajar para equipos, debido a tus conocimientos de ver tanto fútbol. Eso invita al optimismo para toda esa gente que no puede llegar a ser periodista, pero sí dedicarse al fútbol. Hay casos como el de Santomé o el de Longoria, que era periodista en su día, o el de muchas personas que están trabajando con clubes.    

En la red del pájaro azul también cuentas algunas vivencias y planes que haces. ¿Se debe separar el aspecto profesional del personal?

Sí se puede separar, pero con matices. La gente sigue mi cuenta porque hablo de fútbol, lo que no quita que a veces pueda meter algún tema personal. Siempre con ironías. El interés que generas es por el fútbol, principalmente, no por contar tu vida amorosa o tus opiniones políticas. Es verdad que puedes ir a un concierto y ponerlo en tu red social porque es tu uso, tu gusto. Pero creo que hay que separarlos radicalmente. Vincular lo menos posible una opinión personal o tu visión política a tu cuenta de Twitter. Incluso con tu equipo de fútbol porque te puede lastrar mucho hablar sobre determinados temas.       

Hace poco estuviste en San Fermín y se te ha podido ver en numerosas fotos con seguidores tuyos. Incluso una vez te invitaron a una hamburguesa.

[Risas]. No me esperaba que en San Fermín, en Pamplona, que es una ciudad donde no sé si tengo seguidores, me viniera gente a saludarme o a hacerse una foto conmigo. Soy un chaval que habla de fútbol. Tengo 20 años y no me esperaba para nada eso. Y lo de la hamburguesa fue tremendo. Volvía de fiesta, eran las 7 de la mañana y estaba en un McDonald’s al lado de mi casa. Me encontré a un chaval que me seguía, me dijo que me invitaba a una hamburguesa y que la liga francesa le gustaba mucho gracias a mí. Son cosas que uno no valora porque son puntuales, pero, cuando se van acumulando, uno se va haciendo a la idea de lo que está consiguiendo. Son cosas gratificantes, obviamente. Que te pidan una foto contigo, ni que fueras famoso…

Francia es el destino de tu Erasmus. ¿Muchas cosas futboleras que hacer por allí?

Mi objetivo es irme a conseguir historias. Creo que conozco el fútbol francés, pero, sobre todo, por los equipos importantes y por la Ligue 1. Pero también me gustaría contar historias de equipos underground, la Coupe de France, equipos pequeños que han hecho grandes gestas. Irme a lugares que no conozca absolutamente nada. Involucrarme en el fútbol y contarlo. Creo que eso es lo importante de esto: contar lo que ves y lo que encuentras. Pero es un destino en el que necesito un nivel de francés que todavía no tengo. El examen es en octubre y a ver si lo puedo pasar. Lo que quiero es, sobre todo, viajar y descubrir nuevos destinos. Para entender el fútbol francés, yo creo que hay que entender la cultura francesa, el idioma y todo.