Antiguamente conocida como La Liga Brunete y posteriormente La Liga Promises, y hoy llamada La Liga FC Futures, esta cita es mucho más que un torneo de fútbol base. Es el sueño de cientos de niños que, con diez u once años, experimentan por primera vez lo que significa competir al máximo nivel, con televisión en directo, gradas llenas, rivales de altura y una exposición que convierte el torneo en su particular Champions League. Así lo vivieron Markel Susaeta, Diego Capel y Ander Iturraspe, tres exjugadores que lo jugaron, alcanzaron la élite del fútbol y que, años después, recuerdan con absoluta nitidez la importancia de ese certamen.
Este 2025, el torneo celebra su 32ª edición del 6 al 8 de junio en el Estadio de La Cerámica, en Vila-real. Las 20 canteras de los clubes de La Liga EA SPORTS competirán una vez más en el que se considera el torneo sub-12 más importante del mundo. El evento, organizado por LaLiga, la Fundación José Ramón de la Morena y el Villarreal CF, vuelve a ser el escaparate del talento emergente nacional.
“A mí se me hizo muy grande. Siempre lo había visto desde pequeño, y de repente te dicen que vas a jugarlo tú. Era como si se hiciera realidad un sueño. Hicimos una piña increíble y nos llevamos experiencias para toda la vida. Nos eliminó el Real Madrid de Granero, con un golazo. Todavía tengo en la cabeza ese partido”, recuerda Susaeta, que disputó aquellos encuentros que ya no ha olvidado con la camiseta del Athletic.
Capel, por su parte, en aquella época canterano del FC Barcelona, destaca la tensión que sintió: “Tenía unos nervios brutales. En mi época se veía por Canal Plus y yo esperaba todo el año a que llegara ese momento. Me tocó con el Barça y jugamos la final contra el Madrid. Perdimos por penaltis. Ver todas esas cámaras, ese ambiente… era abrumador, pero precioso”.
Susaeta: “Siempre lo había visto desde pequeño, y de repente te dicen que vas a jugarlo tú. Era como si se hiciera realidad un sueño”
Para Iturraspe, también en el Athletic, la diferencia con el día a día de la temporada era abismal: “Durante el año, la mayoría de partidos los ganábamos con facilidad. Pero este torneo era otro nivel. Nos enfrentábamos a clubes de Primera División, era nuestra referencia absoluta. Recuerdo que el Oviedo nos eliminó en semifinales y que el Zaragoza de Ander Herrera ganó la final. Era un ambiente que no habíamos vivido nunca”.
Ese torneo no era uno más. Era la gran cita. “Al inicio de la temporada ya tenías esa fecha marcada”, dice Iturraspe, que añade: “Todos los clubes lo esperaban. Era donde te medías de verdad”. Susaeta coincide: “Nosotros sabíamos que ese era el torneo de verdad. Todo lo demás era prepararse para ese momento”.
La exposición mediática era nueva para todos ellos. “No estábamos acostumbrados a tantas cámaras”, recuerda Capel, a la vez que confiesa que “era raro, pero también emocionante. Sabías que te estaban viendo tus padres, tus amigos, incluso tus ídolos”. Susaeta añade: “Había entrevistas pospartido. Era algo que solo veías en la tele con los profesionales, y de repente lo vivías tú. Para nosotros era brutal”.
El evento nació en 1992 con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona, por iniciativa del periodista José Ramón de la Morena y Carmelo Zubiaur. Su objetivo era dar visibilidad al fútbol base y fomentar los valores del deporte entre los más jóvenes. Lo que comenzó como un torneo de selecciones regionales se convirtió rápidamente en un campeonato para las categorías alevines de los clubes de Primera División, con sede popular en Brunete. En 2014, de la mano de LaLiga, adquirió carácter internacional y consolidó su proyección global.
Capel: “No estábamos acostumbrados a tantas cámaras. Era raro, pero también emocionante. Sabías que te estaban viendo tus padres, tus amigos, incluso tus ídolos”
Ante tanta tensión, el papel de los entrenadores fue clave. “Nos decían que jugáramos sin miedo, que no rifáramos el balón, que tocáramos, que nos atreviéramos”, cuenta Susaeta. Capel recuerda lo mismo: “A esa edad, lo más importante es disfrutar. Aunque estábamos en el Barça, donde siempre hay que ganar, el mensaje era que disfrutáramos del ambiente, del torneo”.
Entre los partidos que más les marcaron, Susaeta recuerda el gol que encajaron ante el Madrid: “Fue un disparo desde muy lejos que se coló por la escuadra. Imparable. Aun así, hicimos un gran partido”. Capel habla de jugadores que dejaron huella: “Adrián González, el hijo de Míchel, tenía una zurda espectacular. Era tan bueno que no necesitaba correr. Luego coincidimos en la selección y recordábamos esos momentos”. Iturraspe menciona a Ander Herrera como MVP del torneo, y también recuerda a Iago Falqué como otro talento precoz: “Era un año menor que yo, pero jugó con los mayores. Ya se veía que iba para figura”.
Más allá del fútbol, los tres destacan la convivencia como uno de los recuerdos más bonitos de aquellos días. “Coincidir en el hotel con todos los equipos, verte con el chándal del club, convivir 24 horas con tus compañeros… era como un campamento pero con fútbol del más alto nivel”, dice Iturraspe. Capel refuerza esa idea: “Nosotros viajamos en avión, compartimos hotel, nos cruzábamos en el comedor con otros equipos. Para un niño era una aventura”.
Cuando se les pregunta si en ese momento soñaban con llegar a Primera División, la respuesta es unánime. “No lo pensábamos. Eso nos parecía imposible”, dice Susaeta. “Jugábamos por ilusión, por vivir ese torneo que era lo más grande que conocíamos”. Capel lo resume de forma muy gráfica: “Yo pasé de jugar en un equipo de mi pueblo a estar en la Masía y disputar este torneo. Para mí, eso ya era lo máximo”.
Iturraspe: “Al inicio de la temporada ya tenías esa fecha marcada. Todos los clubes lo esperaban. Era donde te medías de verdad”
Antes de terminar nuestra charla, en Panenka les pedimos que se dirijan a ese niño que una vez fueron, con la experiencia que hoy tienen. Susaeta subraya la importancia de saborear cada momento sin dejarse dominar por los nervios, y de no frustrarse si las cosas no salen perfectas, porque todo pasa muy rápido. Capel, en la misma línea, reconoce que a veces uno se olvida de disfrutar y recuerda con simpatía que estaba tan nervioso que en una entrevista salió mordiéndose las uñas. Para él, la clave estaba en vivir el torneo con alegría. Por su parte, Iturraspe insiste en la idea de entregarse al máximo y disfrutar sin reservas, ya que lo peor es quedarse con la sensación de no haber dado todo lo que uno tiene.
El torneo de La Liga FC Futures no es solo una competición. Es una experiencia formativa, una escuela de emociones, un espejo en el que mirar al pasado y también al futuro. Pero sobre todo, un recuerdo imborrable. Para Susaeta, Capel e Iturraspe, sigue siendo uno de los momentos más especiales de sus vidas deportivas. Un sueño que empezó con una convocatoria, se vivió con intensidad y se guarda en la memoria con una sonrisa.
Porque todos los profesionales, antes de llegar al Bernabéu, al Camp Nou o San Mamés, fueron niños que un día vivieron su Mundial particular en este torneo alevín.
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Fotografía de las redes de La Liga FC Futures.


