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Depé, el único ultra que ha levantado la Champions

El movimiento hooligan marsellés es conocido mundialmente. Entre todos estos radicales, Patrice de Peretti, 'Depé', marcó a una ciudad entera

A mediados de los años 80, el movimiento ultra marsellés da sus primeros pasos imitando el modelo de animación italiano surgido entre los 60 y los 70. Por turnos, los miembros de las gradas del Olympique de Marsella van cantando e interpretando diferentes canciones. La llegada del empresario Bernard Tapie y los buenos resultados deportivos harán que el movimiento tenga mucha más presencia a partir de 1990. Entre este grupo de hinchas del OM, ‘Depé’ se convertirá en el más popular de todos.

¿Pero de dónde sale este conocido ultra? Patrice de Peretti nace el 11 de marzo de 1972 en Marsella, en una familia bien posicionada social y económicamente de la zona norte. Durante su adolescencia desarrolla un vínculo de amor con el equipo de su ciudad. Se integra rápidamente en las gradas de animación del club, hasta que con tan solo 15 años, se convierte en uno de los miembros más importantes de los South Winners, el grupo de animación más prestigioso de la historia de la entidad.

Los South Winners son uno de los principales promotores de la Culture du déplacement (la cultura del desplazamiento), que consiste en viajar a los partidos como visitante. Fomenta esta iniciativa con el objetivo de representar los colores de la ciudad sin esperar nada a cambio, simplemente por pasión. De este modo, los miembros del grupo se integran mejor y se genera una mayor conexión entre ellos.

En uno de estos viajes, Depé creó su insignia personal. Los octavos de final de la Copa de Europa 1989-90 emparejaron al AEK Atenas con el Olympique de Marsella. Los South Winners, con Depé al frente, volaron hasta la capital griega para apoyar a su equipo. En la previa del partido, Depé vio cómo un pequeño grupo de aficionados del AEK animaban sin camiseta. Impactado por la pasión griega, adoptó esa estética y empezó a imitarla en los partidos del Marsella. Algunos miembros de los South Winners hicieron lo mismo. Poco a poco, esta cultura fue arraigando en el club y hoy en día, cientos de aficionados siguen animando con el torso descubierto.

 

Cuando Tapie iba a darle el distintivo, Depé aprovechó para alzar el trofeo logrado en Múnich, haciendo enloquecer a todos los presentes

 

En otro partido de Champions de la edición 1992-93, que enfrentaba al CSKA de Moscú con el OM, Depé protagonizó uno de los actos que lo catapultaron a la fama. Por circunstancias climáticas, el partido se disputó en Berlín. El 3 de marzo de 1993, el termómetro marcaba una temperatura de -12 ºC, el frío se había apoderado de Alemania. A pesar de las adversas condiciones meteorológicas, Depé vivió el partido sin camiseta. Animó durante el calentamiento, el partido y hasta el final. Varios miembros de los South Winners afirman que, en el autobús de vuelta, estuvo a punto de perder el conocimiento a causa de la hipotermia. Aquella noche, Depé se ganó el respeto de los aficionados, los futbolistas y los directivos.

Los éxitos deportivos del club y el calor de los ultras crearon un gran vínculo entre la grada y los futbolistas. Además, Depé entabló amistad con el presidente Bernard Tapie y con la mayoría de los jugadores de la plantilla. Patrice de Peretti era la viva imagen de la comunión entre deportistas, directivos y aficionados. La confianza que tenía con parte de las altas esferas del club era tal que llegó incluso a dormir más de una noche en la grada sur del Vélodrome.

Depé se convirtió en un emblema del fútbol francés. Su punto álgido como aficionado llegó tras la consecución del título de la Champions League 92-93. Después de derrotar al Milan por 1-0, el Marsella se convirtió en campeón de Europa, siendo el único equipo francés en lograrlo. El acto de celebración en el Vélodrome reunió a futbolistas, directivos y miles de aficionados. Tapie aprovechó para dedicarle unas palabras y entregarle la medalla regional de la ciudad. Cuando iba a darle el distintivo, Depé aprovechó para alzar el trofeo logrado en Múnich, haciendo enloquecer a todos los presentes. Patrice de Peretti, que había soñado con ver a su Olympique de Marsella en la cima del mundo, dejó para el recuerdo una imagen que perdurará para siempre en el fútbol francés, ya que Depé se convirtió en el primer ultra en levantar la ‘Orejona’.

Tras el escándalo de corrupción deportiva del Marsella, la salida de Tapie y el descenso del club, Depé perdió la ilusión. Frustrado por la conversión del fútbol en un negocio, dejó South Winners en 1994 y fundó el grupo Marseille Trop Puissant. Con el equipo en decadencia y sin resultados, el brillo de Depé fue apagándose poco a poco. En secreto, se dio dos años más de animación antes de abandonar las gradas para siempre.

El 28 de julio del año 2000, Marsella despertó con una noticia impactante, Depé había fallecido repentinamente a causa de un aneurisma cerebral, una dilatación excesiva de una arteria. Con solo 28 años, el famoso seguidor dejaba huérfano a su Olympique de Marsella.

 

La confianza que Depé tenía con parte de las altas esferas del club era tal que llegó incluso a dormir más de una noche en la grada sur del Vélodrome

 

La tragedia ocurrió el mismo día del inicio de la temporada, en un partido en casa contra el Troyes. Antes de empezar, amigos, miembros de la grada y jugadores se colocaron frente al fondo norte y se quitaron la camiseta en homenaje al aficionado. Parte del estadio hizo lo mismo en señal de respeto. El OM ganó 3-1 y pudo dedicarle el triunfo a su estrella, aunque ese día, el resultado era lo de menos. Dos años después, el club inauguró la “Virage” Patrice de Peretti. En coordinación con los aficionados, decidieron rendirle homenaje dando su nombre a la grada norte del Vélodrome. Así, su legado jamás será olvidado.

Aunque el movimiento ultra tiene sus excesos, también crea historias de pertenencia y amor por unos colores. Depé sigue presente en la memoria de todos los marselleses, ya que cambió la forma de vivir el fútbol. Los miembros de las gradas del Vélodrome aún animan sin camiseta y todo el estadio le dedica cánticos que impulsan al equipo. Patrice de Peretti nos recuerda que el calor de la afición también gana partidos. “El jugador número 12 creo que existe. Hay un vínculo entre el ambiente en las gradas y los jugadores del campo”, dijo en una ocasión.