A pesar de su condición de galés, el equipo local, el Wrexham Association Football Club, siempre ha disputado las competiciones domésticas de la vecina Inglaterra. Cuestión de proximidad (Wrexham – Wrecsam en galés – está a 15 minutos de la frontera inglesa) y de tradición. Hablamos de un lugar con mística. Inaugurado en 1807, sólo desde 1864 acoge partidos de fútbol. En 1877, The Racecourse Ground vivió su primer partido internacional, una derrota de los galeses ante Escocia por 0-2. Situado en la llamada Gateway into Wrexham, y pegado a él, encontramos The Turf. Si en Inglaterra fue la FreeMasons Tavern de Londres, en Gales fue The Turf. Allí, pegado a una de las esquinas de Mold Road, una de las gradas del estadio, se creó la Asociación de Fútbol galesa. Allí, al lado de donde ahora el día de partido se instala un Street Food, empezó el fútbol en el País de Gales. Allí, a 20 metros del descampado que hay detrás de uno de los goles, el fútbol dio sus primeros pasos fuera de Inglaterra. Concretamente a 6,3 millas (poco más de 10 kilómetros) de la frontera inglesa. Desde que se tiene constancia de su existencia (al menos en 1844), este pub es una institución no sólo en Gales sino también entre los futboleros de todo el Reino Unido. Especialmente los días de partido, cuando se usa como punto de encuentro de los aficionados locales.

The Turf ha vivido la historia del futbol galés desde sus inicios: desde el primer partido de la selección de Gales en 1877 hasta múltiples finales de la Welsh Cup.

The Turf ha vivido la historia del futbol galés desde sus inicios: desde el primer partido de la selección de Gales en 1877 hasta múltiples finales de la Welsh Cup.

Cuentan que The Racecourse Ground llegó a acoger 34.445 almas que animaron a su equipo frente al todopoderoso Manchester United de sir Matt Busby en Enero de 1957. Poco importó el 0-5 final. No era una derrota imprevisible para los galeses, en plena época de esplendor de los Bobby Charlton, Duncan Edwards y compañía. Un año después de aquello, un fatídico 6 de Febrero de 1958, aquel United, conocido como los Busby Babes, sufriría la tragedia aérea de Múnich. Ocho jugadores mancunianos perderían la vida y algunos otros las capacidades para seguir jugando.

Actualmente, el estadio del Wrexham AFC acoge un máximo de 10.500 espectadores, ya que la otrora más ruidosa de las graderías del estadio está cerrada temporalmente por razones de seguridad y a falta de poder realizar reformas para acondicionarla. Se trata de The Kop, uno de los goles, donde cabían hasta 5.000 personas de pie.

El primer club no inglés

Fundado por miembros del club de cricket de la ciudad para mantenerse en forma durante los meses de invierno, el Wrexham AFC es el primer club de fútbol fundado en Gales (1864) y el segundo más antiguo del mundo. Está considerado uno de los 3 grandes del fútbol galés junto a Cardiff y Swansea, y es el primer y máximo ganador de una de las competiciones más longevas: la Welsh Cup, disputada por vez primera en 1877.

The Kop, actualmente cerrada.

The Kop, actualmente cerrada.

Carl Hogan, uno de los muchos colaboradores del club, cuenta por qué disputan la competición inglesa y no la galesa: “en los primeros años, cuando no había ligas, el Wrexham sí jugaba en Gales competiciones como la Copa y otros torneos regionales. Pero cuando se creó la liga inglesa, el hecho de estar tan cerca de la frontera probablemente condicionó la decisión de los dirigentes“. Ya sea por tradición, por una cuestión geográfica, económica o de prestigio, el Wrexham AFC junto a los también galeses Swansea, Newport y Cardiff, han seguido jugando competiciones inglesas a pesar de la creación de la liga galesa de fútbol en 1992.

La entidad cuenta con voluntarios como Carl, que se encarga de todo lo relacionado con la comunicación en el club. O como la media docena de trabajadores que hay entre la tienda y las taquillas del club a los que hoy, último partido de liga en casa de la temporada, se les acumula el trabajo entre la venta de entradas (es el estadio de la categoría que en esta jornada ha registrado mayor asistencia de público, cerca de los 3.000 espectadores) y la venta de merchandising. La temporada próxima habrá cambio en la marca que vestirá a los ‘Red Dragons’, como es conocido el club de Wrecsam, y todo el material de esta temporada está a precios asequibles. Así no es difícil encontrar en los aledaños de The Racecourse Ground familias enteras vestidas con la camiseta a rayas horizontales negras y rojas que ha vestido esta temporada 2014-15 el equipo, en homenaje a la primera camiseta que vistió la entidad hace 150 años.

Es gracias a todo este grupo de colaboradores y voluntarios que el Wrexham AFC subsiste a día de hoy. De hecho, el club está dirigido desde 2011 por los propios aficionados a través del Wrexham Supporters Trust. Cómo funciona un club en el que los jefes son los socios lo explica el propio Hogan: “supongo que en los grandes clubes todo está muy compartimentado, mientras que aquí todo se decide en conjunto. Implica un gran compromiso por parte de todos. Y no siempre es fácil, porque el director recibe una gran presión. Pero al final te das cuenta que lo que toca es remar en la misma dirección”. Mediante diferentes modalidades de abono los socios pueden participar activamente en cuestiones clave del club: búsqueda de patrocinios, precios de las entradas y de los productos de la tienda, etc. Reza el eslogan: “Por tan sólo una libra al mes podrás decir que eres realmente dueño de tu club de fútbol”.

Al acabar la temporada 2008/2009, y después de 87 años de permanecer en la Football League (que comprende la Premier League, la Championship, la League 1 y la League 2), el equipo perdió la categoría y descendió a la Conference Premier. Desde entonces no ha conseguido volver a la League 2, a pesar de que desde 2010 ha disputado en 3 ocasiones el playoff de ascenso. Cayó do veces ante el Luton Town y otra frente al Newport County.

La gestión, en manos de los aficionados

El club ha tenido que reinventarse para subsistir. En agosto de 2011 estuvo a punto de ser expulsado de la Conference Premier. Sólo la unión de los aficionados, que se organizaron y recaudaron 127.000 libras en un día para ayudar a pagar la fianza, permitió seguir viendo fútbol profesional en The Racecourse Ground. El objetivo, para el lateral zurdo del equipo Neil Ashton, está claro: “volver a la Football League a la vez que ser sostenibles financieramente, elemento crucial en el mundo del fútbol.” Ashton, que lleva desde 2010 en el club, prosigue: “Después del rescate al club por parte de nuestros fans, es momento de crear una base económica que sea autosuficiente y que nos permita mantener el nivel y tratar de volver a lo que hicimos hace pocos años: disputar los playoffs de ascenso esperando esta vez tener mejor suerte en los enfrentamientos”.

Por fortuna, Wrexham, de unos 60.000 habitantes, es la mayor ciudad de la gran región del noreste de Gales y una de las más importantes de la mitad norte del país, y el club cuenta con gran tradición y notoriedad, de modo que puede reclutar a los jóvenes talentos de la zona y trabajar con ellos para hacerlos jugadores válidos para el primer equipo.

Son los casos del lateral Steve Tomassen o del centrocampista Rob Evans. Internacional sub-19 por Gales, Evans es el segundo jugador más joven en debutar en el club, con poco más de 17 años, en diciembre de 2011. Ahora es un jugador plenamente consolidado en el centro del campo del equipo. “Todos mis amigos, compañeros y familia son aficionados del Wrexham AFC, por lo que para mí es un gran orgullo haber llegado al primer equipo después de pasar por las categorías inferiores desde los 8 o 9 años”, explica Evans, nacido en Penycae (a algo menos de 9 kilómetros de Wrecsam), en una entrevista con motivo de los 150 años del club. Existe un binomio indisoluble entre club y ciudad. La entidad tiene una política de trabajo con los jóvenes de la zona, que se traduce en apariciones constantes en el primer equipo de productos de su cantera. Como el también lateral Ross White, que ha jugado esta temporada sus primeros partidos con el primer equipo de los Red Dragons. Eso ayuda a que los jóvenes quieran entrar en el Colliers Park, la factoría del Wrexham AFC, considerado uno de los mejores campos de entrenamiento del fútbol británico fuera de la máxima categoría, y que se sientan comprometidos con la institución.

Además, cuenta Hogan, hay un compromiso del club con la ciudad que va mucho más allá de la cuestión puramente deportiva. “Nuestra filosofía pasa por estar muy involucrados con la comunidad local, por ser una entidad muy cercana a todos. Damos nuestro apoyo y visibilidad a campañas de sensibilización en materia de salud, educación o en defensa y promoción de nuestro idioma [el galés, oficial junto al inglés] promovidas por entidades u organizaciones de la ciudad. Además, a través de la fundación trabajamos con escuelas para ayudar a niños y jóvenes que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión social.”

 

Vídeo con imágenes de la final de la LDV Vans Trophy de 2005 ganada por los Red Dragons ante el Southend, acompañadas con la canción Wrexham is the name, muy popular en The Racecourse Ground los días de partido.

Pero el Wrexham AFC no sólo ha formado futbolistas para su primer equipo. A lo largo de su historia, también ha dado jugadores de calidad a diferentes equipos ingleses. “¡Incluso uno de los nuestros llegó a ser campeón de Europa!”, exclama Hogan. El lateral zurdo Joey Jones, que llegó al club con 16 años, fue fichado por el Liverpool y fue titular en la final de Roma del 25 de Mayo de 1977, ante el Borussia Mönchengladbach. Los ingleses, dirigidos en el banquillo por Bob Paisley y por Kevin Keegan, en el terreno de juego, derrotaron 3-1 al Gladbach de Heynckes, Simonsen y Vogts. Hay otras leyendas del Wrexham AFC que fueron fichados por grandes clubes de la Premier, como Tommy Bradford que tras 44 goles en la temporada 1933-34 fue fichado por el United. O Barry Horne que, tras empezar su carrera con los ‘Red Dragons’ en 1984, jugó en equipos como el Southampton o el Everton, y ahora es miembro de la directiva. También hubo mitos del fútbol galés que pasaron por la entidad antes de retirarse, como el exjugador del Liverpool Ian Rush en la temporada 1998-99.

El Wrexham disputó, entre 1972 y 1996, hasta en ocho ocasiones la antigua Recopa de Europa después de haber ganado sendas copas de Gales. Porque aunque disputara la liga inglesa podía jugar la Welsh Cup, la vía más rápida para llegar a Europa en aquel entonces. En la temporada 1975/1976 llegó a cuartos de final, donde cayó ante el Anderlecht, a la postre campeón del torneo.

El juego por el juego

Tierra tradicionalmente dedicada a la explotación minera y a la producción de lana, Wrecsam rivaliza con la vecina y burguesa Chester, capital del condado inglés de Cheshire. En el terreno futbolístico, es famoso el Cross-border derby entre ambos equipos, considerado uno de los grandes clásicos de las divisiones bajas del fútbol británico porque las ciudades se encuentran a tan sólo 12 kilómetros a ambos lados de la frontera entre Inglaterra y Gales. Siempre que es posible, estos partidos se disputan a las 12h, con el fin de minimizar el consumo de alcohol y los enfrentamientos entre hinchas. Pero el partido va más allá de la rivalidad estrictamente deportiva. Son las ciudades más importantes de la zona que comprende el noreste galés y el noroeste inglés, y están separadas por apenas 20 minutos en coche. La identidad nacional galesa, muy presente en la zona norte del país y ganando terreno en el plano político de la mano del nacionalista Plaid Cymru (Partido de Gales), también entra en juego en contraposición a la british Chester.

Sólo la unión de los aficionados, que se organizaron y recaudaron 127.000 libras en un día para ayudar a pagar la fianza, permitió seguir viendo fútbol profesional en The Racecourse Ground

Actualmente Wrexham AFC y Chester FC comparten categoría (de hecho, han quedado separados por sólo 3 puntos en la tabla clasificatoria) y, después de unos años de un ambiente enrarecido agudizado por un derby en Wrexham en el que los supporters del Chester tuvieron que desplazarse escoltados por la policía, en el último partido entre los dos equipos los directivos de ambos clubes tomaron cartas en el asunto para calmar los ánimos. Bajo la campaña #ReclaimTheGame las directivas pidieron a sus aficiones que, manteniendo la lógica rivalidad existente, se rebajara la tensión, recordando los muchos años de cooperación entre ambos clubes y que el Chester FC es también un club dirigido por una organización de socios. De manera que, al menos en el ámbito institucional, son clubes muy cercanos con problemas similares que necesitan soluciones similares. Las juntas directivas (es decir, los aficionados), así como futbolistas actuales y antiguas leyendas de ambos clubes participaron en la campaña. Entendieron la importancia del fútbol como motor para el cambio, más allá de rivalidades. Mostraron el peso que tienen los mensajes mandados a través de un balón en las conciencias y el imaginario sobre los miembros de una sociedad. Evidenciaron la influencia que puede llegar a tener el fútbol. “Recuperemos el juego”, piden con sensatez. La misma sensatez que llevó a sus ancestros a crear un club de fútbol para así poder seguir practicando deporte durante el gélido invierno británico.