Uno de los problemas de muchos futbolistas que tocan la gloria es que luego, cuando dejan de ser una estrella, toda esa fama se convierte en silencio. Un silencio atronador que puede llevar a los mejores a una vida destructiva y desalentadora. Muchos consiguen salir de ese bache, de ese pozo en el que uno parece hundirse más y más. La historia de Christian Ziege, un lateral izquierdo exquisito que maravilló en el Bayern, es la historia de un jugador estelar que acabó estrellado por las lesiones y la bebida.

Ziege (Berlín, 1972) fue uno de los laterales izquierdos más emblemáticos de los 90. Tras ganar dos Bundesligas y una Copa de la UEFA con el Bayern en sus primeros años de carrera, todos querían ficharle. Fue traspasado al Milan, donde no volvería a ofrecer su mejor versión. Su camino por la Serie A, que comenzó en 1997, acabó en 1999 cuando decidió marcharse del club ‘rossonero’ para firmar por el Middlesbrough de Bryan Robson. En el ‘Boro’ dejaría algunas pinceladas de lo que había sido pero nunca regresó al nivel mostrado en el Bayern. Más tarde pasó por Liverpool y Tottenham, pero las lesiones le lastraron. Y finalmente volvió a Alemania con el Borussia Mönchengladbach, donde jugaría hasta octubre de 2005, cuando decidió retirarse al no conseguir recuperarse de sus problemas físicos.

A parte de su carrera profesional, su vida personal también merece ser mencionada. Durante su infancia convivió con el Muro de Berlín. Ziege recuerda, en una entrevista para el Daily Mail, que si el balón pasaba por encima del muro, lo perdías para siempre, ya que había minas, soldados con armas y perros al otro lado. Saltar el muro no era una posibilidad, así que había que ajustar los disparos. Su fichaje por el Bayern, después de despuntar en el sub-19 del Hertha de Berlín, no despertó mucho optimismo en la ciudad berlinesa, que muchos de sus paisanos creían que no llegaría a jugar con el equipo bávaro. “Ya veremos”, les contestó. Jugó siete temporadas y alzó varios títulos.

Sus años en Inglaterra, sin embargo, fueron el comienzo de sus problemas con la bebida. “Vivía en un pequeño barrio donde solo había pubs”. Para Ziege, la cultura del alcohol se le presentaba novedosa y atractiva. Una de las anécdotas que recuerda trata sobre una noche que, después estar bebiendo muchas horas con el equipo y su entrenador, acabó yendo de la cama al baño, y viceversa, toda la madrugada. Al día siguiente, Robson, que no había querido volver a casa conduciendo, cogió un taxi para recuperar su coche y habló con el conductor, que le contó que había conocido al hombre más borracho de su vida, un joven alemán. “¡Es mi defensa!”. 

La carrera de Christian Ziege pudo haber terminado en un Boxing Day de 2002. El fatídico episodio ocurrió en un partido entre el Tottenham y el Charlton en White Hart Lane. Ziege fue expulsado y se fue del campo con una cicatriz en su muslo que se había producido en un lance del juego. Según cuenta, su muslo se iba hinchando cada vez más pero no quería ir al médico. Finalmente, su mujer y él acudieron al hospital, donde le drenaron la sangre que se estaba acumulando en su pierna. “Llegué inconsciente. 30 minutos más y me tendrían que haber cortado la pierna para salvarme”.

Después de su carrera como futbolista, dio el salto a los banquillos, pero no tuvo demasiada suerte. En 2006 fue entrenador del sub-17 del Borussia Mönchengladbach. También se hizo cargo del Arminia Bielefeld y del CD Atlético Baleares. Sobre esa última etapa cuenta lo siguiente: “Vivíamos en Mallorca pero todos los días era lo mismo. Nos levantábamos, nadábamos, bebíamos, luego bebíamos un poco más y a la cama”.

Ahora entrena al FC Pinzgau Saalfelden, un equipo austríaco que milita en la tercera división. Una de las ambiciones del club, recientemente comprado por inversores americanos, es poder alcanzar competiciones europeas y traer partidos del máximo nivel a esta pequeña localidad de solo 16.000 habitantes. El primer paso ya está dado, ya que han conseguido ascender de la Liga Regional de Salzburgo a la Liga Regional Oeste. En la mecionada entrevista al Daily Mail, Ziege contó cómo se convirtió en entrenador del Pinzgau. “Mi hijo estaba aquí primero y el entrenador se fue en abril. Les dije que me encantaría entrenar al equipo hasta el final de la temporada. Al mismo tiempo, los americanos vinieron a verme y me contaron los planes de futuro. Estaba muy interesado”.

Ziege disfruta de su vida en los Alpes suizos, rodeado de naturaleza. Lejos de las tinieblas personales que los precedieron. Esa es una de las razones por las que está ahí. Tras su infancia rodeado por el muro, su vida profesional llena de altibajos y los problemas con la bebida, para el exfutbolista “la vida es mucho más que un partido de fútbol”, recordando el momento crítico de 2002. Su primera medida como técnico del Pinzgau Saalfelden fue hacer que sus futbolistas se terminasen en un día toda la cerveza que había en una nevera del vestuario. A partir de entonces, solo habría agua. La mejor demostración de que Christian se ha reconciliado con el fútbol y ha vuelto, de nuevo, a disfrutar de este deporte.