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Viajar a través de la imaginación: del Nottingham Forest a fregar los platos

Qué importante es darle su lugar a lo cotidiano. Limpiar los platos, darle un beso a la persona que quieres, montar un mueble para el baño, saludar a la vecina del segundo o simplemente tumbarte en la cama y empezar a imaginar escenarios totalmente ficticios. Quiero pensar que esto último nos pasa a todos. En mi caso, son pensamientos que aparecen con frecuencia, justo cuando la cabeza roza la almohada.

Ayer tuve una de esas noches. En cuestión de minutos, había conseguido debutar con el Nottingham Forest en un partido de fase previa de la FA Cup. Además, marcaba de rebote ante un equipo de tercera inglesa. El Blackpool, si no recuerdo mal. Fue un gol feo, casi accidental, pero mío. Cogí el balón rápido porque íbamos perdiendo. Ahí me di cuenta de que tal vez estaba soñando más de la cuenta, porque no me puede gustar más ese subidón de marcar y coger el balón rápido de la portería para intentar remontar. Al final, el colegiado pitó y acabamos eliminados. Fallé un par de ocasiones claras. Una parte de la afición me animaba y la otra pedía mi suplencia para el próximo encuentro. Y ahí acabó todo, supongo que no volveré a jugar en lo que resta de temporada.

 

Visitar las playas de Río de Janeiro, hacer la ruta del fin del mundo en tierras chilenas y comer mollejas en la previa de un Boca-Newell’s debe ser lo más parecido al cielo que existe

 

De Inglaterra pasé a estar de vacaciones en Brasil, más tarde en Chile, y acababa mi ruta comiéndome un asado en Argentina. Esto último fue más realista que mi paso por Nottingham, así que lo consideré un objetivo más que una imaginación. Visitar las playas de Río de Janeiro, hacer la ruta del fin del mundo en tierras chilenas y comer mollejas en la previa de un Boca-Newell’s debe ser lo más parecido al cielo que existe.

Como es habitual, al final de la noche, la realidad volvió a vencer por goleada a mi imaginación. Abrí los ojos, y el partido de la FA Cup, la playa de Río y el asado en Argentina, desaparecieron como burbujas que se pinchan al rozar la superficie. Recordé el empate a cero del Mallorca ante el Leganés, fui a fregar los platos, encontré un tornillo en la cocina que en teoría iba en el mueble del baño y me fui feliz a dormir sabiendo que tenía algo para escribir un domingo por la mañana.

 


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Fotografía de Getty Images.

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Manuel Montero

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Manuel Montero

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