Se dice que la diferencia entre los listos y los inteligentes es que los primeros evitan los problemas y los segundos los resuelven. Y no es malo ser uno u otro siempre y cuando uno sepa cambiar de bando cuando toque. Como líder del Liverpool desde 2015, el proyecto de Klopp ha ido ganando matices y capas con un acierto inusual. Escapando del desgaste para renovar el hambre, el técnico alemán ha venido siendo tan listo como inteligente en la confección de su plantilla. Creador de un equipo que responde a su método, el conjunto ‘red’ ha ido creciendo sin freno hasta convivir con los benditos problemas de los equipos grandes, así como con las oportunidades de mercado que también respetaran el origen de todo: seguir siendo el equipo de su entrenador y no el que sólo juega a través del talento de los futbolistas.

En ese proceso hay un trabajo calculado, minucioso y no del todo visible por incorporar piezas que no rompan los rangos ya presentes pero que sí supongan un salto de calidad. Es difícil pensar en estos siete años y certificar alguna llegada que implicara un desorden o desequilibrio. Estuvo cerca Thiago pero el tema se ha reconducido y a priori el movimiento tenía un sentido pleno analizado en contexto. Klopp había visto que su centro del campo era una estación de paso y que Thiago, ante repliegues, podía convertirlo en un verdadero intercambiador.

En ese sentido, el Liverpool también ha sido modélico dotando al plantel de una calidad acorde a la velocidad con la que Klopp dominaba la Premier o todo el continente europeo: Sadio Mané, Fabinho, Andy Robertson, Giorginio Wijnaldum, Mo Salah, Virgil Van Dijk, Alisson Becker, Thiago Alcántara o Diogo Jota. Salieron otros como Emre Can, Philippe Coutinho o Adam Lallana, pero es admirable comprobar que, además de jugar un fútbol memorable, todos esos jugadores se han convertido en estrellas y se han ganado títulos que podrían significar el fin de un ciclo. Y nada de eso ha pasado. ¿Hasta ahora?

 

Luis Díaz es miembro de la misma especie que Federico Chiesa o Vinicius Junior. Jugadores que marcan diferencias siempre en favor del colectivo

 

A las puertas de una posible salida traumática con el fin de los contratos de Salah y Mané cerca, el último movimiento del Liverpool de Klopp es un puñetazo en la mesa que sitúa a su análisis del mercado a la altura del mejor y también al mismo nivel que su juego o dirección técnica. Y además es una incorporación que agita los pensamientos y abre debates. Del colombiano Luis Díaz ya se pueden constatar varias cosas, todas resumidas en la rendición del germano, proclamando aquello de “nunca he tenido un jugador como Luis”. Porque, en cierto modo, el de Barrancas responde a un perfil que todo club grande perseguirá de aquí hasta siempre; miembro de una especie en la que se encuentra junto a Federico Chiesa o Vinicius Junior. Jugadores que marcan diferencias siempre en favor del colectivo, que nunca cortarán la primera etiqueta por la que fueron contratados, la que dice que, sabiéndose extraordinarios, marcan el listón del esfuerzo para todos los demás, como si corrieran teniendo tres estrellas mejores necesitadas de su energía. Futbolistas sin ego que hasta maldicen sus caídas por no estar de pie para el próximo intento. Futbolistas que son un milagro.

Klopp, no en vano, sabe que ha fichado al primer jugador original que no sólo no condiciona ni uno solo de los preceptos y principios de juego, sino que los potencia absolutamente todos. El colombiano ha aterrizado en la Premier League y en cuestión de 500 minutos ya da tantos toques dentro del área como Salah y mete más pases al corazón de la misma que ningún otro jugador del torneo. Si la nómina de atacantes del Liverpool reconoce este movimiento como propio y estimulante y no como ajeno y receloso, el ataque del Liverpool será un abanico florido de opciones diferentes y complementarias necesario para volver a romper la hegemonía del Manchester City y estar preparado como el que más para reinar en Europa. Luis Díaz le concede a Klopp otra nueva oportunidad, siete años después, de seguir viendo al Liverpool como un conjunto que ensambla enormes jugadores con una idea exigente para permanecer en el tiempo. Es un fichaje de listos e inteligentes. Una corazonada llena de sabiduría y una nueva mariposa en su estómago.

 


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Fotografía de Imago.